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Ricardo Ravelo

14/05/2021 - 12:05 am

Jalisco: El desgobierno de Alfaro

Al tomar posesión del cargo, Alfaro Ramírez –exalcalde de Guadalajara y exsenador de la República– ofreció poner freno al crimen organizado y a la violencia criminal, pero no ha podido: el estado está bajo el fuego de seis cárteles que se disputan la plaza, un vasto mercado de drogas que también está convertido en un paraíso, por su impunidad, para el lavado de dinero.

Al Gobernador Alfaro ya no le alcanzan las palabras, tampoco los discursos frente a la tragedia que enfrenta el estado. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro.

En el estado de Jalisco existe un verdadero desgobierno. El Gobernador Enrique Alfaro enfrenta una crisis de seguridad que ya causó alarma, incluso internacional, debido al elevado nivel de violencia y terror que en esa entidad ha sembrado el crimen organizado.

Desde el asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval, en diciembre de 2020, el estado de Jalisco ha podido recuperar la pacificación, por el contrario, los embates criminales siguen ocurriendo por todas partes, lo que evidencia que Alfaro carece de control en el territorio que gobierna.

Tanto de día como de noche, el narcotráfico desaparece personas, asesina, secuestra, desaparece… Todo, ante los ojos de las autoridades, meros espectadores de esta tragedia que ha sumido al estado de Jalisco en una aguda crisis.

Al Gobernador Alfaro ya no le alcanzan las palabras, tampoco los discursos frente a la tragedia que enfrenta el estado. La población lo que requiere es una solución, necesita tranquilidad, seguridad y un Gobierno que genere estabilidad. Según lo ocurrido en los últimos meses, el Gobernador Alfaro ya no puede garantizarle a la sociedad ni la vida ni el patrimonio. Jalisco es territorio de muerte y de pavura.

EL CÁRTEL DE JALISCO

Bajo el liderazgo de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, a quien al menos en dos ocasiones varias versiones han dado por muerto, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene su paso ascendente en el mundo del crimen.

Si bien su ascenso es vertiginoso y fulgurante desde hace quince años, en el Gobierno de la Cuarta Transformación –apenas en dos años–el grupo criminal que dirige Oseguera Cervantes ya se posicionó en todo el territorio nacional, por encima del cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos del mundo.

De acuerdo con datos oficiales, este grupo criminal, surgido hace tres lustros, opera sin restricciones y explota delitos como el secuestro, “huachicoleo”, cobro de piso, tráfico de drogas, “regenteo” de giros negros , piratería y controla hasta la prostitución.

Si bien se afirma que el cártel de Sinaloa tiene líneas de entendimiento con el Gobierno federal, lo cierto es que el cártel de Jalisco es el que más ha crecido en los dos de Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, cuya política anticrimen ha sido duramente cuestionada dentro y fuera de México.

Hoy se habla más del cártel de Jalisco que de Sinaloa. Este segundo grupo criminal, encabezado desde el año 2000 hasta el 2014 por Joaquín Guzmán Loera en el grupo hegemónico de México.

Sin embargo, el cártel sinaloense, ahora dirigido por “Ismael “El Mayo” Zambada mantiene su presencia inquebrantable en unos 80 países del orbe, de acuerdo con información de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, la DEA.

El caso del CJNG y su líder, “El Mencho”, es singular: durante el año 2019 y el 2020 surgieron dos versiones, no confirmadas oficialmente, de que había muerto; una tercera indicó que el capo michoacano nacido en el municipio de Aguililla, a quien apodan “El Señor de los Gallos”, estaba en fase terminal debido a un problema renal que lo obligaba a someterse a diálisis frecuentes.

El área antinarcóticos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) confirmó que, debido a ese padecimiento, “El Mencho” se había mandado construir su propio hospital para recibir atención médica. Paralelamente, se habló de que el capo ya había renunciado a la jefatura del cártel y que un nuevo líder, formado en su feudo, ocuparía su lugar.

Pero hasta la fecha ninguna de las versiones que lo han dado por muerto o en fase crítica de salud se ha confirmado, por el contrario, el CJNG sigue con su expansión en todo el territorio, a grado tal que ya domina en todos los estados de la República mexicana con excepción de Sinaloa, donde sus antiguos socios mantienen la hegemonía histórica.

El CJNG tiene su feudo en Jalisco, la entidad que gobierna Enrique Alfaro Ramírez, quien desde el poder construye su candidatura a la Presidencia de la República para el año 2024.

Al tomar posesión del cargo, Alfaro Ramírez –exalcalde de Guadalajara y exsenador de la República– ofreció poner freno al crimen organizado y a la violencia criminal, pero no ha podido: el estado está bajo el fuego de seis cárteles que se disputan la plaza, un vasto mercado de drogas que también está convertido en un paraíso, por su impunidad, para el lavado de dinero.

Además del CJNG –el cártel emblemático que surgió hace 15 años– en Jalisco operan los grupos de Sinaloa, La Residencia, Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana, los Beltrán Leyva y el cártel Nueva Plaza, de acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública.

Estos grupos criminales están afincados en demarcaciones como Valles, Sureste, Sierra de Amula, Guadalajara y Zapopan; ahí imponen su ley con secuestros, extorsiones, “levantones”, ejecuciones tanto de día como de noche, balaceras, cobros de piso a bares, cantinas y burdeles, así como a restaurantes y comercios en general. De igual forma controlan los giros negros: casinos, casas de apuesta y, por si fuera poco, cobran cuotas a las mujeres para permitirles ejercer la prostitución. En otros casos, son obligadas a vender drogas a sus clientes.

A base de violencia, muerte y terror, sus instrumentos bélicos, el cártel que comanda “El Mencho” controla todo el territorio nacional, desde Quintana Roo hasta Baja California, donde selló una alianza con el cártel de Tijuana, también llamado de “Nueva Generación” porque, aunque es dirigido por Enedina Arellano Félix –miembro de la llamada vieja guardia– el resto de sus integrantes son jóvenes con poca antigüedad en el crimen organizado.

En Quintana Roo y Yucatán, los bastiones del Caribe, el CJNG opera con tráfico de drogas, secuestros y cobro de piso. En Campeche ocurre lo mismo, pero aquí se suma el robo de combustibles a Petróleos Mexicanos, el llamado “Huachicol”, la ordeña de ductos y venta de gasolinas a granel, uno de los negocios más boyantes del cártel.

De esa región y hasta Veracruz, pasando por Tabasco y el corredor petrolero Coatzacoalcos-Minatitlán, el CJGN ha construido un imperio: desplazó a Los Zetas, antiguos amos y señores de esa zona, y se posicionó como grupo criminal. En el caso de Veracruz, la irrupción ocurrió a finales del Gobierno de Javier Duarte (2015-2016) pero su consolidación ocurrió entre 2016 y 2018, cuando esa entidad fue gobernada por el panista Miguel Ángel Yunes Linares.

A Yunes, precisamente, se le atribuye haber abierto la puerta a ese grupo criminal. Durante su Gobierno, se puso de moda que en los municipios panistas los comandantes de la policía fungieran, a su vez, como jefes del CJNG.

En Veracruz, uno de sus bastiones más fuertes, el CJNG controla el tráfico de combustibles robados, el cobro de piso, el secuestro y el cobro a negocios de los llamados giros negros; la misma situación ocurre en Puebla, otros de sus feudos; también en Hidalgo, donde están afincados con tanto poder como el que ejercen en el Estado de México, uno de sus territorios importantes al igual que el Distrito Federal, donde desplazaron al cártel Unión Tepito.

La irrupción en la capital del país –donde ya dominan el tráfico de enervantes, el cobro de piso y los plagios, cuyas víctimas son empresarios grandes y pequeños–, ocurrió en junio de este año, luego del ataque armado que sufrió Omar García Harfuch, jefe de la policía de la Ciudad de México.

El propio jefe policiaco responsabilizó al CJNG del atentado. Lo dijo el mismo día que fue atacado, sin que mediara investigación alguna; posteriormente él y el entonces Secretario de Seguridad Pública Ciudadana, Alfonso Durazo, confirmaron que el grupo criminal encabezado por “El Mencho” ya estaba operando en la capital del país.

En Guanajuato, como en otros estados que domina, el CJNG irrumpió a base de balas y sangre. En El Bajío desplazó al cártel Santa Rosa de Lima, liderado antes de su encarcelamiento por José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”.

La disputa en Guanajuato se originó por el negocio del “huachicol”, uno de los más rentables. “El Marro” obtenía el combustible robado en decenas de tomas clandestinas, aunque también lo adquiría directamente de la refinería de Salamanca a través de una red de funcionarios ligados al negocio, quienes eran sus cómplices.

Cuando el Ejército Mexicano le empezó a bloquear el territorio, “El Marro” se fue debilitando por las pérdidas económicas. Ante las presiones oficiales, amenazó con asesinar a más personas inocentes, como lo venía haciendo como una forma de “ablandar” al Gobierno; luego lanzó la amenaza de que haría estallar la refinería de Salamanca si no lo dejaban de molestar.

Cuando ya andaba a salto de mata, “El Marro” siguió secuestrando personas para hacerse de recursos. Cuando mantenía en cautiverio a una empresaria el delincuente fue detenido y encarcelado en el penal de La Palma.

Así, el Ejército Mexicano le quitaba un obstáculo al CJNG, que de inmediato tomó la plaza de Guanajuato, la cual explota hasta la fecha. Desde ese estado controla Querétaro y por su puesto Jalisco, su bastión; luego se extiende hasta los límites con Sonora, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Sus ramificaciones se han extendido hasta Baja California sin que ninguna autoridad civil o militar le cierre el paso.

El jefe del CJNG, Nemesio Oseguera, apareció recientemente en una lista que difundió la DEA donde destaca como uno de los criminales más buscados del mundo. En esa lista le acompañan Ismael “El Mayo” Zambada, jefe del cártel de Sinaloa, y Rafael Caro Quintero, el capo que en los años setenta y ochenta lideró el desaparecido cártel de Guadalajara y que fue liberado en 2013 mediante argucias legales.

Para la DEA, Caro Quintero opera desde el norte del país el tráfico de enervantes, aunque el mismo capo asegura que está retirado, en bancarrota y enfermo. Recientemente un tribunal de alzada le negó un amparo contra la extradición a Estados Unidos, donde es reclamado por varios delitos relacionados con el tráfico de drogas, lavado de dinero y el asesinato, en 1986, de Enrique Camarena Salazar, agente de la DEA que en esos años investigaba las operaciones del cártel de Guadalajara, entonces encabezado –además de Caro Quintero– por Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”. Este último fue liberado por su avanzada edad y su deteriorado estado de salud. Compurga el resto de su sentencia en prisión domiciliaria.

Los amos de Jalisco

De acuerdo con informes del Ejército, y en particular de la V Región Militar –que abarca los estados de Aguacalientes, Zacatecas, Jalisco, Nayarit y Colima– la problemática de la violencia obedece a la pugna que enfrentan los seis cárteles que pelean por la plaza en Jalisco.

“En Jalisco hay una gran producción de droga sintética que se muestra con la gran cantidad de narcolaboratorios. Por lo menos cada año se desmantelan dos. Es un estado donde hay producción de mariguana. Esta se cultiva en varias zonas, como Valles, Sureste, Sierra de Amula. Esta narcodinámica nos genera este problema de disputas territoriales y también por el mercado”, dijo el titular de la V Región militar, Genaro Fausto Lozano.

De acuerdo con el militar, el estado de Zacatecas –que está bajo el radio de acción de la V Región Militar– es donde más agresiones han recibido por parte de los narcotraficantes. El año pasado, por ejemplo, del total de agresiones contabilizadas en contra de las fuerzas del orden unas 26 fueron directamente para el personal militar.

Es debido a esta fuerte actividad criminal que el Ejército y la Fiscalía General de la República optaron por instalar unidades de rayos Gamma y rayos X, con el objeto de detectar drogas y de esa forma evitar los enfrentamientos con el crimen organizado.

En los últimos dos años, particularmente desde que Enrique Alfaro asumió la gubernatura del estado, la violencia se ha agudizado en Jalisco debido, principalmente, al choque de cárteles.

Y es que precisamente cuando Alfaro arribó al poder hizo su aparición pública en el estado un grupo criminal que se autodenominó cártel “Nueva Plaza”, señalado como una división del Cártel de Jalisco.

Su líder fue identificado por la Fiscalía General del Estado como Enrique Sánchez Martínez, “El Cholo”, exaliado de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, a quien le declaró la guerra tras ordenar el asesinato del operador financiero al servicio de Oseguera, un personaje llamado “El Colombiano”. Fue ejecutado en Puerto Vallarta.

La pugna por el control del tráfico de drogas y por el dominio de otras de otras actividades ilegales se acentuó cuando el cártel Nueva Plaza reclutó a cientos de jóvenes a los que les otorgó empleo como “halcones” y narcomenudistas en colonias exclusivas que estaban bajo el control del CJNG y de “El Mencho”.

En sendos videos que aparecieron en las redes sociales, presuntamente protagonizados por operadores de Nueva Plaza, explican cómo Oseguera Cervantes –cuyo cártel tiene como asiento el estado de Jalisco, su cuna– aprovechó las circunstancias para arrebatar el liderazgo de los negocios ilegales a otros grupos rivales, entre ellos, a Los Caballeros Templarios, La Familia, entre otros.

Nueva Plaza ganó popularidad como un cártel sanguinario y despiadado luego de que se le implicó en el caso de los estudiantes de cine desaparecidos y asesinados; la Fiscalía General del Estado afirmó, con base en sus investigaciones, que el cártel de Jalisco Nueva Generación confundieron a los jóvenes con sicarios al servicio de “El Cholo”.

Cártel de Guadalajara: aquellos tiempos

En la década de los años setenta y ochenta el estado de Jalisco se significó por ser la cuna del cártel de Guadalajara, uno de los más temibles y poderosos de entonces, que encabezaron en diversos momentos Rafael Caro Quintero, Miguen Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.

Esta triada temible –sólo Félix Gallardo sigue en prisión por la muerte de Enrique Camarena, el agente de la DEA asesinado en 1984– operaba todo el tráfico de drogas en la llamada ruta del Pacífico. Su único rival era el cártel del Golfo, entonces encabezado por Juan Nepomuceno Guerra, tío de Juan García Ábrego, quien en 1988, cuando Carlos Salinas arribó a la Presidencia de la República, se entronizó como el máximo jefe de ese grupo criminal.

Tras la desaparición del cártel de Guadalajara, surgió en el año 2000 el cártel de Sinaloa, encabezado por Joaquín Guzmán Loera; antes Amado Carrillo, jefe en ese tiempo del cártel de Juárez, tenía el control de esa boyante plaza.

Posteriormente, el Cártel de Jalisco Nueva Generación irrumpió en el escenario nacional y se posicionó como el grupo criminal más poderoso, después de Sinaloa. Desde el año 2005 domina en ese estado y actualmente controla 20 estados del país.

A lo largo del territorio estatal operan varias células del cártel de Jalisco; sin embargo, el grupo rival que disputa el territorio es Nueva Plaza, cuyos líderes buscan arrebatar el control de la metrópoli al grupo que dirige “El Mencho”. Esa pugna es la razón por la que en Jalisco han descubierto casas de seguridad y fosas clandestinas, lo que exhibe la intensidad de la guerra que libran ambos grupos criminales.

CJNG: En la 4T, expansión imparable

El cártel de Jalisco es el segundo más poderoso del país y tiene su base en Jalisco. Desde esa entidad ha extendido sus reales a lo largo de la República y actualmente domina en 20 estados.

Lo mismo controla el narcomenudeo que el robo de combustibles; los secuestros, el cobro de piso, las extorsiones y al menos unas 15 actividades delictivas adicionales.

Tras la detención de varios miembros del cártel de Jalisco, con motivo del asesinato del Secretario de Educación del estado en tiempos del Gobernador Aristóteles Sandoval, se pudo conocer el organigrama del cártel, así como su radio de acción, los territorios que domina, su narcodinámica, sus complicidades y cómo ejecutan a sus rivales y corrompen a policías del estado.

Se trata de una larga lista de operadores y sicarios cuyas funciones, además del tráfico de drogas, está la tarea de ejecutar, secuestrar y/o desaparecer a rivales en todo el estado de Jalisco y zonas aledañas. Son criminales sanguinarios, cuyos perfiles se describen a continuación.

Hablan los testigos, “El Cuatro”, “El Nueve” y “El Gafe”. Ellos –aseguraron– se encargaban de la seguridad personal del jefe operativo, “El Dany Quintero” y debajo de estos sujetos están los que ayudan a “El Cuatro” en las ejecuciones.

“El Cuatro” dijo que conoce por sus apodos a varios operadores del cártel, ente otros, a “El Seis”, “El Migue”, “El Toño”, “El Cinco” y una mujer, dijo, a quien conocemos como “La Pelirroja” o “Putirroja”. Además, en esta estructura también está “mi compa” “El Tripa”, quien es el jefe de los sicarios que accionan en la zona cero y que, como lo dije anteriormente, es la que actualmente yo controlaba en sus finanzas, dijo el testigo.

El testigo expuso, por otra parte, que “debajo de “El Tripa” está quien es su pareja sentimental y que se llama Ana Karem Bravo Gutiérrez, a quien le dicen “La Loca”, quien se encarga de dar órdenes directamente a los sicarios de “El Tripa”, haciendo la aclaración que anteriormente a ella estaban Julio Andrés Vázquez Estrada, a quien le dicen “El Padrino”, “El Niño” y Juan Manuel González Martínez, a quien le decimos “El Piojo”.

Luego de aportar detalles respecto de las operaciones y estructura del cártel de Jalisco Nueva Generación, el testigo se adentró al caso del asesinado Secretario de Turismo, Gallegos Álvarez, a quien relacionaron el con narcotráfico y el lavado de dinero.

Relató:

“En relación con los hechos que se investigan por parte de esta autoridad y que se derivan de la muerte de quien era Secretario de Turismo en este estado, puedo mencionar lo siguiente: que recuerdo que era el jueves 7 de marzo (2013) cuando por ahí de las siete de la mañana recibí una llamada al teléfono, sin recordar el número, ya que con frecuencia lo cambia para no ser interceptado por el gobierno. La persona que me habla era Ana Karem, a quien le dicen “La Loca”.

Añade el testigo: “La Loca” le pidió que se levantara, que tenían un trabajo que hacer y enseguida acordaron verse en el parque Morelos a las 8:00 de la mañana. “Te voy a esperar enfrente de la nevería”, le dijo.

Tras alistarse, el testigo García García dijo que se montó en una motocicleta, una que usa para repartir droga en las tiendas que administra y se dirigió al parque Morelos.

En ese sitio García García se percató que Ana Karem  estaba reunida con otros miembros del cártel de Jalisco, todos ellos sicarios al servicio de Nemesio Oseguera, entre otros, “EL Satán”, El Cuatro”, y “Miguel”.

Todos ellos caminaron hacia el parque de los Miones y ahí vieron una camioneta gris. Según García García, sus amigos traían instrucción de dar seguimiento a una camioneta Toyota gris, propiedad del Secretario de Turismo del gobierno de Jalisco, José de Jesús Gallegos Álvarez.

En ese momento, dice el testigo, vi que la camioneta se bajaron cinco personas que iban escoltando al funcionario, quien entró en sus oficinas.

Y ahonda en más detalles:

“’El Satán’ y ‘El Camarón’ comentaron que querían hablar con el secretario de turismo y que era necesario que buscara la forma de acercarme a él para que Dany Quintero pudiera hablar con él y fue cuando yo le dije al ‘Camarón’ que si quería me podía meter a las oficinas en donde estaba el Secretario de Turismo, pero me dijeron que no porque podían retenerme los escoltas”.

Durante varios días, los sicarios del servicio del jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación dieron seguimiento al Secretario de Turismo para asesinarlo. De acuerdo con el expediente de este caso, Nemesio Oseguera sabía que Gallegos Álvarez estaba relacionado con el narcotráfico, en particular con el cártel de los Caballeros Templarios y tenía el temor de que este grupo criminal ingresara al estado de Jalisco a disputarle la plaza.

El tiempo transcurría y el grupo de sicarios no podían ubicar al Secretario de Turismo en condiciones cómodas para asesinarlo, por lo que “El Mencho” se enojó y dio la orden de que ya no lo secuestraran sino que ya lo ejecutaran.

Fue “El Camarón” quien reunió al grupo de matones y esto les dijo, según el expediente consultado: “Miren, pendejos, el Secretario anda lavando dinero para los putos de los templarios… Y el señor si llega al lunes va a llegar de número uno de la Federal y ya ahí va a corromper a las autoridades y los Templarios van a entrar a trabajar a nuestra casa como si nada y con la protección de todo el Gobierno, así que ese secretario no puede pasar de este fin de semana.

“Estuvimos esperando a que llegara Dany Quintero con nosotros pero él nunca llegó y ahí estuvimos hasta como a las doce de la noche y fue cuando ‘El Camarón’ nos dijo que había cambio de planes. Y es que como lo mencioné antes, ‘El Camarón’ ya traía toda la información del Secretario de Turismo, de que el jefe de ‘El Mencho’ quería que lo matáramos para que no llegara al poder porque si no lo hacíamos iba a dejar entrar a los Caballeros Templarios a Guadalajara e íbamos a perder la plaza y todos dijimos que sí”.

El día del asesinato –8 de marzo de 2013 –el Secretario de Turismo arribó a la Casa Jalisco, (donde vivía el entonces Gobernador Aristóteles Sandoval), a una reunión de trabajo. En los alrededores de la residencia oficial un gran número de sicarios, armados hasta los dientes y apoyados con equipos de radios, mantenían una estrecha comunicación. Se coordinaban para pasarse información respecto de los movimientos del Secretario de Turismo, a quien ese día iban a matar. Esas eran las órdenes de “El Mencho”.

En tanto, el cártel de los Caballeros Templarios librara una guerra sin cuartel en Michoacán y enfrentaban a células del cártel de Sinaloa, Tijuana, Zetas y los nuevos grupos que surgieron en Guerrero y Morelos: Los Guerreros Unidos y Los Rojos, a quienes el Gobierno federal atribuye la desaparición de los 43 normalistas de la escuela de Ayotzinapa.

El vocero del Gobierno federal en Michoacán, Alberto Castillo, ya no sabía cómo justificar la violencia, en tanto que el Gobierno del estado y sus funcionarios terminaron desdibujados y casi borrados por la nube de violencia que se esparció en toda la entidad.

Horas después de sostener una larga reunión en la Casa Jalisco, el Secretario de Turismo salió del estacionamiento. Y enseguida los sicarios dieron el “pitazo”. No se sabe si desde adentro de la Casa Jalisco pasaron la información, lo cierto es que tras salir a la calle unas ráfagas atravesaron los cristales del vehículo y el Secretario de Turismo recibió varios impactos de bala. Su cuerpo ensangrentado quedó doblado en el asiento del copiloto.

Eliminado el personaje que para Nemesio Oseguera era un enemigo público, el cártel de Jalisco se entronizó en el poder en todo el estado y comenzó su expansión vertiginosa: a base de sangre y fuego irrumpió en Michoacán –su estrategia consistió en financiar e infiltrar a las autodefensas que el Gobierno legitimó– en tanto que se adentró a otros territorios, entre ellos, a Morelos, Estado de México, Hidalgo, Veracruz, Puebla y Tlaxcala.

El cártel de Jalisco es la organización criminal que más ha crecido en los últimos cinco años y su expansión se comenzó a dar tras romper relaciones con el cártel de Sinaloa, al que sirvió como brazo armado para independizarse como un grupo radical totalmente independiente.

En Jalisco, el cártel que dirige Nemesio Oseguera no ha sido ajeno a la protección oficial. Su expansión coincide con el arribo al poder, en 2012, del Gobernador Aristóteles Sandoval, quien desde que fungió como Presidente municipal de Guadalajara se relacionó con personajes de dudosa reputación, entre otros, con Tony Duarte, financiero de su campaña y a quien se le relaciona como el verdadero jefe de ese grupo criminal la caída de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Nemesio Oseguera se posicionó en Jalisco justamente luego de que cayó en desgracia Ignacio “Nacho” Coronel, cuñado de Guzmán Loera. La policía de Jalisco, según documentos consultados, se alió al cártel de Jalisco Nueva Generación y a esta estructura se sumaron agentes del Ministerio Público y funcionarios de todos los niveles que, juntos, conforman una organización con gran influencia en el estado.

De acuerdo con el testigo Jonathan García, la estructura del cártel de Jalisco tiene tentáculos y vínculos por todas partes, los cuales han crecido –dijo– con el apoyo oficial.

El testigo, quien conoce al CJNG por dentro, no tiene empacho en hablar lo que sabe.

Y enseguida su lengua se vuelve ingobernable:

“Una persona que conozco como Leonardo Núñez es quien ayuda a vender los coches a quienes pertenecen a la organización, cuando estos carros ya están quemados por haber participado en algún jale o cuando ya los tienen muy identificados porque andamos en ellos, haciendo mención que esta persona tiene un lote de carros ubicados en Periférica, a la altura de Rancho Nuevo y el cual es un negocio de compra venta de chatarra y a un costado del mismo se encuentra un lote. Y existe otra persona que se dedica a comprar vehículos a la organización cártel de Jalisco y también nos ayuda a desaparecer los vehículos que ya están embroncados. Esta persona se llama Mizraim Cortés”.

 

 

 

Ricardo Ravelo
Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco.
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