"La Carta de AMLO a Trump, se conoce, fue publicada en el contexto y leída por Vicepresidente Marcelo Ebrard el 22 de julio, pero antes revisemos que suscribe el Tratado McLane-Ocampo, porque tiene estrecha relación con la carta de López Obrador enviada a Donald Trump". Fotos: Eva Vucci, AP / Victoria Valtierra, Cuartoscuro

“La Carta de AMLO a Trump, se conoce, fue publicada en el contexto y leída por Vicepresidente Marcelo Ebrard el 22 de julio, pero antes revisemos que suscribe el Tratado McLane-Ocampo, porque tiene estrecha relación con la carta de López Obrador enviada a Donald Trump”. Fotos: Eva Vucci, AP / Victoria Valtierra, Cuartoscuro

Es propio de la naturaleza democrática el que nada debe quedar ni puede permanecer confinado al espacio del misterio o del silencio. En donde lo público se contrapone a lo privado como a lo secreto.

Decía Michele Natale en el Catecismo Republicano 1793, todas las operaciones de los gobernantes deben ser conocidas por el pueblo soberano, excepto algunas medidas de seguridad, que deben darse a conocer cuando haya pasado el peligro.

El fragmento es ejemplar porque enuncia en pocos rasgos los principios fundamentales del estado democrático: la publicidad es la regla; el secreto, la excepción. Kant considera como concepto trascendental de derecho público que: todas las acciones del derecho de los hombres, cuya máxima no es susceptible de publicidad, son injustas.

En esta lectura, cuáles son los entresijos del poder, nuestro país por sus riquezas, ha sido apetito por la avaricia de las grandes potencias del mundo, por los criterios expansionistas del ahora coloso del norte, fuimos conquistados, el viejo mundo rompió nuestra cultura y cosmovisión, luego por la expansión fuimos invadidos, nos quitaron más de la mitad del territorio nacional, y siguen, ahora somos entregados por la clase política y la oligarquía nacionales al gran capital internacional y al poder de las trasnacionales, mediante fuertes campañas mediáticas, mecanismos de persecución y criminalización política de liderazgos, defensores, periodistas y pensadores críticos.

Nadie duda de la legitimidad con la que llegó está administración al poder, se dice 30 millones de votos, nunca antes visto, un gran logro del pueblo de México que se volcó a las urnas en julio de 2018. Pues bien, ese día México ganó a un Presidente, y perdió a un gran líder.

¿Dónde estuvo el punto de quiebre? A Andrés Manuel, no le bastaron, no le llenaron los votos, y la legitimidad con los que llegó al poder por los mexicanos, le urgía la anuencia y el reconocimiento de los Estados Unidos, pues bien, dos semanas después de la elección, ya electo Presidente, Andrés Manuel anunció: Recibimos a la comisión que envió el Presidente Donald Trump integrada por Mike Pompeo, secretario de Estado, entre otros. Nada más que el gabinete de seguridad nacional. Y Agregó, Les entregué una propuesta dirigida al Presidente de Estados Unidos. (13/07/2018). Luego en agosto se presentó en las oficinas de los secretarios de defensa y de marina, donde “se cuadró”. (Proceso 2182)

La Carta de AMLO a Trump, se conoce, fue publicada en el contexto y leída por Vicepresidente Marcelo Ebrard el 22 de julio, pero antes revisemos que suscribe el Tratado McLane-Ocampo, porque tiene estrecha relación con la carta de López Obrador enviada a Donald Trump.

Formalmente se define como Tratado de Tránsito y Comercio, fue un acuerdo entre los Estados Unidos y el Gobierno liberal de México, encabezado por Benito Juárez, firmado en el puerto de Veracruz en México, el 14 de diciembre de 1859.

El tratado habría vendido a perpetuidad el derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec a los Estados Unidos, por un pago de cuatro millones de dólares, ​ desde el puerto de Tehuantepec en el sur, hasta Coatzacoalcos en el golfo de México, y con la responsabilidad de México de emplear fuerzas militares para la seguridad de las personas que transitasen.

Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto o inminente para la vida o las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protección de aquéllos, sin haber obtenido previo consentimiento (artículo V); ceder a perpetuidad el derecho de tránsito a favor del vecino país del norte, desde la ciudad de Guaymas hasta el Rancho de Nogales u otro punto conveniente de la frontera entre la República de México y los Estados Unidos (artículo VI); ceder a perpetuidad el derecho de tránsito a la unión americana, desde cualquier punto entre Camargo y Matamoros, u otro punto conveniente de la frontera de Tamaulipas, vía Monterrey, hasta Mazatlán (artículo VII)…

México tendría asimismo la obligación de construir instalaciones de almacenamiento en ambos lados del istmo de Tehuantepec. Todos los derechos de paso beneficiarían a los Estados Unidos de forma perpetua.

Antes del tratado en ciernes, el 22 de febrero de 1859 William B. Churchwell recomendó de forma confidencial a James Buchanan que en el tratado se incluyera una cláusula para lograr la cesión de Baja California a los Estados Unidos. Once años antes a través del Tratado Guadalupe Hidalgo, México entregó más de la mitad de su territorio.

La firma del Tratado era de particular importancia para el Gobierno de Juárez, porque representaba el reconocimiento de los Estados Unidos de América a su Gobierno y de esta forma el Gobierno liberal obtenía automáticamente el apoyo militar de los Estados Unidos de América. ​Aunque el tratado McLane-Ocampo no fue ratificado, sirvió para que se reconociera al Gobierno de Juárez y consecuentemente derrotar a los conservadores.

Firmado el tratado, el congreso estadounidense no lo ratificó por así convenir a sus intereses: perder los estados del sur en la guerra de secesión.

El tratado deriva su nombre de Robert Milligan McLane, entonces embajador de los Estados Unidos ante México, y del político liberal mexicano Melchor Ocampo, quienes negociaron el tratado con la esperanza de que el dinero y reconocimiento al Gobierno de Juárez impulsaría el éxito del Partido Liberal en la Guerra de Reforma de México.

Un símil del Tratado Mclane Ocampo de 14 de diciembre de 1859. Es la carta que envió López Obrador a Trump en julio 2018. La entrega de la nación. 

Veamos, y el congreso calladito:

Sr. Donald J. Trump

Presidente de los Estados Unidos de América

Deseo, en primer término, agradecerle la buena disposición y el trato respetuoso recibido por parte de usted a partir del pasado 2 de julio cuando sostuvimos una amplia conversación telefónica. Aprecio también la asistencia de una delegación de secretarios de su gabinete y otros altos funcionarios a mi oficina, para iniciar conversaciones sobre el futuro de la relación de nuestros países.

Como le adelanté en nuestra conversación, le comparto la siguiente propuesta cuyo fin es iniciar una nueva etapa en la relación entre México y Estados Unidos basada en el respeto mutuo y la identificación de áreas de entendimiento e intereses mutuos.

Propongo a usted, en primer lugar, hacer un esfuerzo por avanzar integralmente en las áreas sustantivas en las que está la esencia de la relación bilateral: el comercio, la migración, desarrollo y seguridad… En materia de comercio, me parece que vale la pena hacer un esfuerzo por concluir la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte… Respecto a migración, debo comentar que el propósito más esencial de mi Gobierno será lograr que los mexicanos no tengan que migrar por pobreza o violencia. Procuraremos que la emigración sea optativa y no necesaria. Nos esforzaremos en lograr que las personas encuentren trabajo y bienestar en sus lugares de origen, donde están sus familiares, sus costumbres y sus culturas. Para lograr este propósito fundamental, el Gobierno entrante llevará a cabo el más grande esfuerzo que se haya realizado nunca en México… Desde el 01 de diciembre de este año, dispondremos de mayor inversión pública, la cual será utilizada como capital semilla para fomentar la inversión privada y para destinar presupuestos significativos a la producción, la creación de empleos, la reactivación del sector agropecuario y energético, la educación, la cultura y la salud; así como el financiamiento del desarrollo regional de sur a norte, con la puesta en práctica de proyectos para retener a la población en sus pueblos, ampliando oportunidades de trabajo y bienestar… Se fomentará el turismo en el Caribe y en las zonas arqueológicas de las culturas olmecas y maya, porque vamos a construir una línea férrea para un tren de alta velocidad…También se creará un corredor económico y comercial en el Istmo de Tehuantepec. Este proyecto implica aprovechar la ubicación estratégica de esta franja del territorio nacional para unir al Pacífico con el Atlántico y, con ello, facilitar el transporte de mercancías entre los países de Asia y la costa este de los Estados Unidos. Se trata de un corredor de 300 kilómetros donde se construirá una línea ferroviaria para el transporte de contenedores…Toda esta franja del Istmo se convertirá en zona libre o franca. Como es obvio, este proyecto se llevará a cabo sin menoscabo de nuestra soberanía y se promoverá con la participación del sector público, privado y social. En este caso, como en cualquier otro proyecto, se tendrán en cuenta los impactos ambientales y no se pasará por encima de los derechos de los pobladores y de los propietarios de las tierras, por el contrario, serán tomados en cuenta, consultados e incorporados como parte sustantiva del proyecto. En particular, los dueños de las tierras que formarán parte de este corredor serán invitados a participar como accionistas de la empresa que se construya con este propósito. La construcción de estas obras y las fábricas que se instalen generarían un importante número de empleos y se evitaría, con ello, que los jóvenes de la región sigan emigrando hacia el norte en busca de trabajo… Habrá muchos cambios, señor Presidente Trump. Y en este nuevo ambiente de progreso con bienestar, estoy seguro que podremos llegar a acuerdos para enfrentar juntos tanto al fenómeno migratorio como el problema de la seguridad fronteriza, sobre la base de la cooperación para el desarrollo y bajo la premisa de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. Todo ello con absoluto respeto a los derechos humanos.

También, como se lo manifesté en nuestra conversación telefónica, considero que debe atenderse de manera integral y de fondo el problema migratorio, mediante un plan de desarrollo que incluya a los países centroamericanos, donde millones de habitantes no tienen oportunidades de trabajo y se ven obligados a salir de sus pueblos para buscarse la vida y mitigar su hambre y su pobreza.

Le comparto que mi Gobierno está dispuesto a presentar a nuestro Congreso de la Unión la iniciativa y propuesta presupuestal para contribuir con recursos económicos y experiencia propias en este esfuerzo en conjunto… De esta manera, reitero, estaríamos atendiendo las causas que originan el fenómeno migratorio. Al mismo tiempo, cada Gobierno, desde Panamá hasta Río Bravo, trabajaría para hacer económicamente innecesaria la migración de sus ciudadanos y cuidar sus fronteras opta evitar el tránsito ilegal de mercancías, armas y tráficos de drogas, lo cual, consideraremos, sería la forma más humana y eficaz de garantizar la paz, la tranquilidad y la seguridad de nuestros pueblos y naciones.

México y Estados Unidos han sido dos países que, entre otras cosas, por su situación geográfica han tenido una historia en común fuera de serie.

Ha habido momentos de tensión y diferencias, como otros de entendimiento y respeto. Nos unen muchas cosas buenas. Lazos que no se pueden romper: cultura, idioma, tradiciones y, sobre todo, una larga amistad y mucha solidaridad. En honor todo ello es que debemos seguir trabajando de la mano para ayudarnos mutuamente.

En cuanto a lo político, me anima el hecho de que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante. Todo está dispuesto para iniciar una nueva etapa en la relación de nuestras sociedades, sobre la base de la cooperación y a prosperidad. Hagámoslo.

Le mando un abrazo afectuoso,  Andrés Manuel López Obrador[1]

De esta manera, el Gobierno legítimo que se dio el pueblo mexicano en 2018, entrega a sus espaldas la nación, a los intereses del extranjero, a las transnacionales, al gran capital internacional.

El Gobierno pierde la autoridad moral, el soporte en el que se debe cimentar todo estado democrático y la institucionalidad.

De las traiciones las percibí desde mi participación en morena como candidato al Gobierno de Colima 2015. Apoyé porque creí en el cambio.

López Obrador nos engañó, la traición al pueblo de México está a la vista, la entrega del país de una manera u otra está vigente pero ahora humillante, sínica y descaradamente. Esa es la 4t.

[1] https://expansion.mx/economia/2018/07/25/esta-es-la-carta-completa-que-envio-lopez-obrador-a-trump