La pandemia de COVID-19 redujo drásticamente la demanda de crudo a nivel internacional. Aunque la OPEP y sus aliados, entre los que está México, lograron un acuerdo para recortar 9.7 millones de barriles, a partir de mayo, el almacenamiento de los países está alcanzando sus límites.

Los futuros del crudo para mayo, que vencen este martes, se deprecian a su peor nivel en la historia y cotizan en negativo. Los productores ofrecen alrededor de 37 dólares por barril, es decir le pagarían a los clientes para que les quiten el petróleo de encima.

Ciudad de México, 20 de abril (SinEmbargo).- Los precios del crudo estadounidense cayeron este lunes a su nivel más bajo en la historia, debido a que los inversionistas continúan preocupados por una caída más fuerte y prolongada en la demanda petrolera debido a la pandemia de coronavirus. El contrato de futuros para los precios del crudo con vencimiento en mayo de Estados Unidos cayó más del 100 por ciento y se volvió negativo por primera vez en la historia.

El crudo West Texas Intermediate (WTI), para entrega en mayo, cayó más del 100 por ciento para llegar a un precio negativo de 37.63 dólares por barril, lo que significa que los productores pagarían a los clientes para que le quiten el petróleo de sus manos.

Este precio negativo nunca ha sucedido antes para un contrato de futuros de petróleo.

Sin embargo, los contratos de futuros se negocian por mes, y el contrato WTI de junio, que vence el próximo 19 de mayo, cayó alrededor de un 18 por ciento para negociarse a 20.43 por barril y, de acuerdo con analistas del sector reflejaba mejor la realidad del mercado; este contrato de junio se negoció más activamente. Además, el contrato de julio se colocó 11 por ciento más bajo y se situaba en 26.18 por barril.

“El precio futuro de junio del petróleo no ha caído tanto en comparación al de mayo. Esto es evidencia de que los operadores están tratando desesperadamente de deshacerse del contrato para que no les entreguen en físico pues no hay capacidad de almacenamiento”, añadió la especialista.

El índice de referencia internacional: el crudo Brent, que ya llegó al contrato de futuros de junio, se negoció un 8.9 por ciento más bajo y cotizó a 25.58 por barril.

La mayor caída en los precios del WTI llevaría a la mezcla mexicana a terreno negativo si toman como referencia, como de costumbre, el contrato activo que en este caso sería el de mayo, dijo Gabriela Siller, analista económica y financiera de Banco Base. El WTI cotiza de 4 a 5 dólares por arriba de la mezcla mexicana, de mantenerse el precio por debajo de los dos dólares, la mezcla mexicana se ubicaría por debajo de su mínimo histórico de 7.889 dólares por barril. La semana anterior el barril de crudo mexicano cerró en 14.35 dólares.

¿POR QUÉ CAE MÁS EL WTI?

Aunque el Brent y el WTI son muy parecidos (tienen poco azufre, siendo dulces y ligeros, que son los crudos más demandados), ahora mismo tiene un mayor problema de exceso de oferta el West Texas. En Estados Unidos se está acabando el espacio para almacenar este tipo de crudo, mientras que la industria del shale oil sigue bombeando para mantener su actividad.

Hay múltiples razones: el Texas aguantó mejor el principio de la crisis del coronavirus. En Estados Unidos se tomaron medidas restrictivas más tarde que en Europa y Asia, por lo que la demanda real no ha empezado a sufrir el golpe de forma clara hasta finales de marzo.

También que la guerra de precios y producción que mantuvieron Rusia y Arabia Saudita afectó sobremanera al Brent, que es la referencia que compite directamente con el crudo que se produce en la mayor parte de la OPEP y Rusia. Si estos países producen mucho crudo a precio muy barato, los productores de Brent se ven obligados a reducir el precio de su petróleo para competir con otros crudos, mientras que el WTI tenía la ventaja de encontrarse con un vasto océano de por medio que encarece algo el transporte.

Esta situación podría cambiar antes de lo esperado si la Comisión de Ferrocarriles de Texas, que es el regulador de petróleo y gas en el estado, acuerdan grandes recortes de la producción en el estado antes de que los propios precios lleven a la quiebra a varias empresas del sector. Sin embargo al interior sigue habiendo un claro desacuerdo sobre cómo aplicar los recortes entre cientos de empresas privadas: los productores más pequeños apoyan los recortes y los más grandes están más dispuestos a permitir que quiebren las empresas que no puedan sobrevivir.

PROBLEMA: EL ALMACENAMIENTO

Hay, además, poca demanda de gasolina de las refinerías, y los tanques de almacenamiento en Estados Unidos se están acercando a sus límites. En abril la demanda de crudo disminuyó hasta un 40 por ciento y la capacidad para guardar crudo en esa nación creció un 10 por ciento en un mes. En el punto de entrega de la materia prima, Cushing, Oklahoma, ya se emplea el 72 por ciento de su aforo.

La producción de EU se mantiene en 12.4 millones de barriles diarios, una cifra elevada para la capacidad de almacenamiento y, a partir de junio, elevará el riesgo de que se observen precios negativos.

La semana pasada, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificó 2020 como “el peor año de la historia para el petróleo” y se refirió al presente mes como “abril negro”, alertando, además, de que el exceso de oferta pondría a prueba la capacidad mundial de almacenar crudo, con el riesgo de que la saturación en algunos yacimientos obligue a parar la producción.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus países aliados, encabezados por Rusia y a los que pertenece México, recortó hace un par de semanas su producción en 9.7 millones de barriles diarios a partir de mayo, pero no ha mitigado la ocupación de espacio en los toneles de las naciones productoras, particularmente el caso en regiones sin acceso al mar en lugares de América del Norte o Rusia.

Una vez que el almacenamiento local está saturado, si no hay medios para acceder directamente a los mercados internacionales, la producción debe detenerse. Los productores de crudo del oeste de Canadá, así como algunos productores de shale oil (petróleo de esquisto) en los Estados Unidos, también enfrentan hoy estas limitaciones”, sentenciaba la AIE en un informe de la semana pasada.

¿CUÁNTO PETRÓLEO CABE?

Con toda la tecnología disponible y usando los datos de almacenamiento estratégico de los países, la infraestructura comercial en tierra (tanques y oleoductos), bajo tierra (almacenamiento en el subsuelo) y en el mar (petroleros y plataformas), hay capacidad para 6 mil 700 millones de barriles (no hay que olvidar que gran parte está ocupado ya) a nivel global, según datos de la AIE.

El departamento de investigación de Citigroup desagrega algo estos datos y señala que Estados Unidos tendría una infraestructura suficiente para mil 499 millones de barriles y China para mil 440. Arabia Saudita también está entre los países con mayor capacidad con 329 millones de barriles.

Un apunte extra, en España hay capacidad para 43 millones de barriles, al nivel de países como Polonia o Sudáfrica. Para poner algo de contexto a todas estas cifras, España consumen de media alrededor de 1.3 millones de barriles de crudo por día (en tiempos normales sin coronavirus), mientras que el mundo consume unos 100 millones de barriles cada día, pero en abril el impacto del coronavirus reduce esta cifra a 75 millones.

¿CUÁNTO ESPACIO QUEDA?

De toda esa capacidad, a finales de enero estaban ocupados una cantidad equivalente a 4 mil 200 millones de barriles, lo que supone una tasa de utilización del 63 por ciento. Sin embargo, la AIE cree que por cuestiones técnicas es imposible llenar hasta los topes muchas de las instalaciones, por lo que reducen la capacidad real hasta los 5 mil o 5 mil 700 millones de barriles. De modo que finales de enero aún cabían mil 500 millones de barriles.

Sin embargo, desde enero se comenzaron a acumular inventarios, lo que ha ido reduciendo el espacio sobrante semana a semana. A finales de marzo, los inventarios globales sumaban unos 4 mil 650 millones de barriles y para finales de abril la AIE prevé una cantidad de 5 mil 200 millones, lo que ya estaría presionando la capacidad operativa real de la infraestructura de almacenamiento.

Si la situación no cambia, las proyecciones muestran que a finales de mayo no habría más espacio para guardar petróleo y en junio la situación será aún más dramática.

“De acuerdo con nuestras estimaciones, los inventarios de petróleo pondrán la capacidad operativa al límite a mediados de año… La situación para el almacenamiento es crítica a día dada la elevada sobreoferta que implica un nivel alto de inventarios para todo 2020, incluso después de que se implementen las medidas anunciadas por la OPEP+ y el G20”, señala el informe de la AIE.

Si llega el momento en el que no cabe más petróleo en tanques, oleoductos, petroleros y demás instalaciones, el precio del crudo podría sufrir un nuevo colapso hasta caer a los 10 dólares por barril, mínimos de 1999, según los economistas de Citigroup.

-Con información de Vicente Nieves de Economía Hoy