Nos dijeron que el plástico desechable nos facilitaría la vida y ahora nuestros océanos están inundados de él. Foto: Ilse Huesca Vargas, Greenpeace.

Por Edith Martínez*

La Tierra está caliente. Sabemos que la temperatura global ha aumentado 1°C desde la Revolución Industrial, pero el calor de la Tierra este fin de semana fue distinto, sue de esperanza; de ese calor que abraza y fortalece al ver a millones de personas, encabezadas por niñas, niños y jóvenes alrededor del mundo, tomando las calles para elevar la voz ante la emergencia climática que vivimos y exigir un cambio político.

Al grito de “queremos futuro no hidrocarburos” desde varios estados y por supuesto, la capital del país, nos sumamos a este llamado de urgencia para que demos el giro de timón que nuestro planeta necesita, dejando atrás ese sistema voraz que empresas y gobiernos han alimentado para alcanzar un falso desarrollo, en el que el objetivo es producir más y más a costa de los recursos naturales y los derechos humanos, vendiendo falacias para mejorar nuestro “estilo de vida” que cada vez se vuelve más decadente.

Nos dijeron que el plástico desechable nos facilitaría la vida y ahora nuestros océanos están inundados de él. Nos han dicho también que el consumo de carne es indispensable en nuestra dieta aunque para producirla en grandes cantidades se deforesten los bosques que nos dan el aire que sí necesitamos para vivir.

Al grito de “queremos futuro no hidrocarburos” desde varios estados y por supuesto, la capital del país, nos sumamos a este llamado de urgencia para que demos el giro de timón que nuestro planeta necesita. Foto: Ilse Huesca Vargas, Greenpeace.

Por si fuera poco, ese sistema absurdo nos ha hecho dependientes de los combustibles fósiles como principal insumo para transportarnos, nos dijeron que tener un auto nos ayudaría a llegar más rápido a nuestro destino aunque hoy nuestras ciudades se ahogan en tráfico y contaminación.

Esta serie de mentiras ha creado un círculo vicioso que nos ha puesto en una emergencia climática. La comunidad científica ha advertido que 2030 es el año límite para evitar que la temperatura del planeta aumente más allá de 1.5°C, de lo contrario las consecuencias podrían ser devastadoras y eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones, enfermedades, disponibilidad de agua serán cada vez más severos y afectarán a todas las personas sin importar el lugar en el que vivan.

Una serie de mentiras ha creado un círculo vicioso que nos ha puesto en una emergencia climática. Foto: Ilse Huesca Vargas, Greenpeace.

Por años, romper ese círculo vicioso parecía imposible, pero las manifestaciones de este viernes en todo el mundo nos demuestran lo contrario. Está en nuestras manos detener las causas del cambio climático y hacer que el sistema cambie radicalmente para que sea más justo y sustentable.

Nos dijeron que el plástico desechable nos facilitaría la vida y ahora nuestros océanos están inundados de él. Foto: Especial.

La unión de esfuerzos traerá beneficios para todas y todos: abandona el plástico, reduce tu consumo de carne e independízate del auto, utiliza más transporte público, camina y anda en bici para que los gobiernos inviertan más en estas alternativas de movilidad y así podamos decir adiós a los combustibles fósiles, cuya quema es la principal causa del calentamiento global.

*Edith Martínez es estratega de Involucramiento en Greenpeace México

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