Varios testimonios recogidos por SinEmbargo muestran lo mismo: en los 14 pueblos originarios de la Delegación Xochimilco los daños son extensos, la pobreza es amplia y el olvido por parte de las autoridades es eterno. “Los funcionarios no resuelven los problemas”. “Es gente incapaz que llega por compadrazgo. El poder se hereda y la gente está molesta y no es de ahora, sino de siempre”, dijo una mujer de Santa Cruz.

En Xochimilco, donde el 10.25 por ciento de las viviendas sufre de carencia de servicios básicos y donde el 12.11 por ciento de los hogares tiene problemas de calidad en su construcción (Sedesol), la incertidumbre es la constante y los vecinos se quejan de que el gobierno no les echa la mano.

Aún, los pobladores reconocen las labores “mínimas” de la Delegación y el incansable esfuerzo de los ciudadanos, brigadistas, voluntarios, estudiantes, entre muchos otros que les han brindado su apoyo. Sin embargo, la duda permanece: ¿qué impacto tendrá esto en el futuro? Hoy la gente está más golpeada y el porvenir se nubla.

Ciudad de México, 30 de septiembre (SinEmbargo).- “Olvido” es el estado permanente en que viven los habitantes de algunos de los pueblos originarios de Xochimilco. Remota tradición, el “olvido” es lo que perciben de las autoridades; y aunque se han organizado con el tiempo, estos pobladores sienten hoy, más que nunca, el abandono de sus representantes.

Hace ya 11 días que un temblor de 7.1 grados en la escala de Richter estremeció sus tierras. La catástrofe tomó vidas; derrumbó viviendas; y para algunos, “lo peor apenas empieza”, porque lo que sigue es la carencia, socio de ese “olvido”.

“No tenemos agua, luz, drenaje. El agua nos la llevan por pipas, por tanteo. Todo sufrimos allá toda la vida. Ese es el sufrimiento que ya sabes si tú compras en el cerro: zonas irregulares”, dijo a SinEmbargo Alberto Camacho, habitante de Santa Cruz Acalpixca, pueblo vecino de San Gregorio Atlapulco.

Para Camacho, encargado del área de la Coordinación Territorial de Santa Cruz, que gestiona, orienta y relaciona a la ciudadanía con la Delegación, los víveres hacen falta. Y en su opinión, “las autoridades no han llegado tanto a Xochimilco. Se olvidaron de nosotros. Tal vez se olvidaron porque no dimensionaron la catástrofe que hubo”, explicó.

Varios testimonios recogidos por este medio digital indican lo mismo: en los 14 pueblos originarios de la Delegación Xochimilco los daños son extensos; la pobreza es amplia; y el olvido por parte de las autoridades es eterno.

“Las carencias ya existían en los pueblos. El sismo sólo vino a agravar la situación pero ya teníamos problemas”, reza el testimonio de Luisa, madre de dos pequeños, quien afortunadamente no perdió su casa.

En Xochimilco, el 2.8 por ciento de la población [11 mil 886 de 415 mil 933 habitantes] sufre de pobreza extrema, refieren datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Además, cerca del 12 por ciento de su población [48 mil 248 individuos] tiene carencia por acceso a la alimentación; 22.4 por ciento [93 mil 169] no tiene acceso a servicios de salud; y un 11 por ciento [45 mil 752] presenta rezago educativo, indican datos (2016) de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Luego del sismo del martes 19 de septiembre, a esta situación de carencia se sumó la incertidumbre. Muchos patrimonios -que ya estaban heridos- se desmoronaron.

Hasta esta semana, las autoridades locales registraron 2 mil 326 casas y 12 unidades habitacionales afectadas en toda la demarcación.

A estas estructuras se suma el daño que sufrieron dos centros de salud, al menos 40 escuelas y cinco guarderías, cinco edificios públicos, una decena de comercios, siete centros culturales, ocho iglesias, un par de mercados, cuatro panteones, un centenar de vialidades, tres socavones y cerca de 400 muros y bardas que están a punto del colapso, entre otros daños.

Previo al sismo, los problemas ya asediaban a las 107 mil 270 viviendas existentes en Xochimilco. De acuerdo con la Sedesol, en la actualidad el 10 por ciento de ellas [10 mil 620 hogares] no tiene servicios de agua potable; el 0.2 por ciento [205] está privado de electricidad; y el 1.3 por ciento [1 mil 395] no tiene acceso a drenaje público.

En conjunto, el 10.25 por ciento de las viviendas tiene carencia de servicios básicos, viéndose afectadas más de 46 mil personas. Y el 12.11 por ciento de los hogares, tiene problemas de calidad en su construcción, lo que pone en riesgo a más de 56 mil 287 individuos.

Ángel Páez, de San Gregorio, fue una de las muchas personas que se quedaron sin techo. Y para el hombre que vivía con varios de sus familiares en la casa de su tía, entre ellos su recién esposa y su pequeña hija, sólo queda acampar permanentemente en el jardín frontal de lo que fuera su morada, mientras aguardan a que las autoridades les respondan algo. Lo que sea. Todo menos el terrible silencio.

“Vamos a ser los últimos en recibir apoyo, si no es que nos dejan nulos. Primeramente ayudarán al centro de Xochimilco, donde hay turismo, [donde hay] capital. Luego los centros delegacionales y al último los pueblos”, comentó a SinEmbargo.

Al fondo había una morada. Los escombros fueron removidos, y ahora, una familia de tres vive en una casa de campaña. Foto: Efrén Flores, SinEmbargo.

A pesar de la notable inconformidad y descontento de muchos de los pobladores de los 14 pueblos de Xochimilco para con las autoridades locales, no obstante, éstas niegan la omisión. La Delegación está “presente desde el primer día”, pesa a que la gente no lo reconozca, expresó Julia Bonetti Mateos, Directora General de Obras y Desarrollo Urbano de la Delegación Xochimilco.

“En este frente, desde el día uno, hemos estado a cargo Protección Civil y Obras. Instalamos el puesto de mando y posteriormente llegó personal de la Sedena y de la Marina”, comentó en entrevista.

La funcionaria detalló que no han podido resolver todas las emergencias -entre las que contó la recepción y el acopio de despensas- porque tienen prioridades establecidas a partir de los protocolos de Protección Civil.

“Las primeras 72 horas son para salvaguardar la integridad física de todos los habitantes. Es rescatar vidas; estar revisando todos los inmuebles colapsados y por colapsar; deshabitar y sacar cuerpos. Es la primera etapa”, dijo Eleuterio Rosete Peña, jefe de Unidad de Brigadas de Protección Civil.

¿Qué es lo que sigue? -se le pregunta a Bonetti.

“Nosotros estamos esperando instrucción, evidentemente a través del jefe delegacional en las reuniones diarias que se tienen con el personal del Gobierno de la Ciudad de México. Entones esa información, en este puesto de mando, no la tenemos. La indicación que tenemos como Delegación es seguir haciendo el levantamiento de los servicios básicos. Estamos viendo el tema del abastecimiento de agua, que sigue siendo un problema en la zona”, profirió.

EL AGUA QUE NO LLEGA

Los datos oficiales refieren que hay al menos 45 fugas visibles en la infraestructura hidráulica de la zona. Y hasta ahora, las autoridades han repartido más de un millón de litros de agua potable a través de 47 pipas, en más de una centena de viajes realizados a las localidades más afectadas.

En la demarcación hay, principalmente, seis puntos con mayor número de afecciones: San Gregorio Atlapulco, San Luis Tlaxialtemalco, San Marcos, Santa Cruz Acalpixca, Santa María Nativitas y Santiago Tulyehualco.

La Directora General de Obras y Desarrollo Urbano delegacional también aseguró que “vamos al 95 por ciento del retiro de escombros, que es una labor que también ha hecho la Delegación. Es una labor donde se han sumado voluntarios, equipo de la Delegación y empresas que han querido colaborar con nosotros. Solamente en el frente de San Gregorio te puedo decir el número aproximado, sin que sea el exacto, que fueron 41 empresas que se sumaron a colaborar con nosotros”.

En una semana, la remoción de escombros en San Gregorio es notoria. Foto: Efrén Flores, SinEmbargo.

Recordó que en varias zonas, desde hace ya unos días, lograron restablecer el servicio de luz en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Y desde el jueves -al menos en San Gregorio- realizaron el censo de postes dañados para restablecer el alumbrado público.

“En todos esos puntos hay carpas instaladas de la Delegación, o si bien no está la carpa es el centro de reunión donde está personal de la Delegación. Ante la emergencia y la situación la Delegación Xochimilco siempre ha estado aquí presente […]. Entiendo que muchas veces haya ciudadanos que por el momento creen que no estuvimos”, reiteró Bonetti.

SAN GREGORIO: MOLESTO CON EL GOBIERNO

Habían transcurrido dos días del sismo que sacudió a la capital del país cuando el Delegado de Xochimilco, el perredista Avelino Méndez Rangel, puso pie en San Gregorio. Y así, como si hubiera profanado sus suelos, más de 70 pobladores se volcaron sobre de él, agrediéndolo, con la intensión de correr al invasor.

Hubo entonces un claro motivo: la falta de apoyos ante la tragedia; la desesperación por las carencias y la idea de pensar que Avelino sólo iba a tomarse una fotografía; que no estaba para ayudar.

Pero también algunos saldaron viejos rencores, añejados un mes antes, a principios de agosto de este año, cuando un operativo policial remitió a 39 mototaxis al corralón, detuvo a cinco personas y clausuró ocho establecimientos de autopartes. Ese día, al menos cuatro elementos de la policía resultaron lesionados.

Esa rabia desbordada en contra de los funcionarios públicos quedó plasmada en el testimonio que una persona anónima, quien asevera conocer de manera directa las entrañas de la Delegación Xochimilco, dio a SinEmbargo.

“Los funcionarios y políticos no resuelven los problemas, como en el caso de las vialidades que, antes del temblor, ya eran malas”, explicó. “Es gente incapaz que llega por compadrazgo. Aquí el poder se hereda y la gente está molesta… y no es de ahora, sino de siempre”, dejó saber.

Además, esta persona mencionó que las autoridades locales “hacen su propio acopio mientras uno sí trabaja”, porque “ellos son los mismos de siempre, sólo que la gente no lo sabe. Avelino ganó por ese apoyo de compadres que brincan de un partido a otro”.

Hoy, en San Gregorio, hay 200 personas de la Delegación Xochimilco. De ellas, refirió la funcionaria delegacional Julia Bonetti Mateos, 50 son ingenieros o arquitectos voluntarios que vinieron a ayudar. El resto “pertenecen a la Dirección General de Obras y Desarrollo Urbano en San Gregorio, pero hubo personal de Jurídico y Gobierno, Fomento Económico y de Desarrollo Social”, explicó.

Asimismo, hay 200 elementos del Ejército Mexicano, 40 de la Marina y 100 de la Policía Federal.

Según Bonetti, al corte del 28 de septiembre a las cuatro de la mañana, 989 viviendas habían sido “visitadas por ingenieros o arquitectos para la revisión previa post-sísmica”. Bonetti explicó a SinEmbargo que la medición de los daños permitirá que todas esas viviendas tengan acceso al Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

La gente se desborda intentando recibir apoyos de los estudiantes de la Universidad del Centro de México (UCEM), de San Luis Potosí. Foto: Efrén Flores, SinEmbargo.

En cuanto a las afecciones humanas se refiere, la Delegación reconoce ocho fallecimientos y al menos 138 lesionados.

“La gente está en esa incertidumbre. Aún no tienen cómo y no les han podido resolver qué va a ser de ellas”. Los voluntarios les dan prevenciones, pero “la autoridad no ha sabido informar correctamente de lo que deben hacer y no hacer los afectados”, explicó un locatario.

Empero, “mucha gente está desesperada esperando que Protección Civil les pueda ayudar a resolver. ¿Qué hacen? No saben qué hacer. No se ha dado a vasto o no ha podido acudir a todos esos lugares Protección Civil a darles un dictamen, que es lo que requieren”, añadió.

MÁS HUMANIDAD, MENOS PARTIDOS

“Esto aquí, antes que políticos, debemos de ver la humanidad. La necesidad. Olvidarse de partidos […]. Pero esa es la situación: que a veces lo hacen político”, comento Alberto Camacho, oriundo del pueblo de Santa Cruz, localidad donde no se registraron pérdidas humanas, pero que está damnificada [400 viviendas dañadas].

Camacho “es uno de ellos inconforme con las autoridades” y reconoce que “necesidades sí las hay” -como en el caso del agua-. Aunque en su opinión, “gracias a Dios, asociaciones, personas civiles, brigadistas, voluntarios apoyaron mucho. Pero el apoyo siempre fue durante los primeros días […] porque se mal orientó [por parte de las autoridades]”.

Como muchos de sus vecinos, se mostró preocupado. La gente teme otro temblor y viven preocupados por el porvenir. Aunque no pierden el ánimo. Los pueblos se mantienen firmes.

“Las viviendas que están dañadas, que tienen que ser demolidas, imagínese el impacto que va a tener a futuro, porque ahorita, es un conteo. Horita lo crítico no viene. ¡Va a venir lo crítico de aquí! Pero no se ha tenido el apoyo como se proporcionó a San Gregorio. Se olvidó. Y aquí el pueblo se ha unido en ese aspecto”, señaló Camacho.

Protección Civil ha revisado muchas casas, aunque hay zonas en el cerro donde las autoridades no han llegado. Y la gente no quiere salir de sus viviendas. Foto: Efrén Flores, SinEmbargo.

LA TERRIBLE INCERTIDUMBRE

Sí. El Ejército y la Marina, Protección Civil y personal delegacional “han apoyado, pero mínimamente”, explicó Ángel Páez, habitante de San Gregorio.

“Está complicado. No somos prioridad y hay muchas casas que se están cayendo. Horita ya levantaron escombro y marcaron las casas [para saber si hay riesgo de colapso]. Pero de ahí en fuera no sabemos más. No sabemos -porque nadie nos informa- qué va a pasar en los siguientes días, o si nos van a ayudar con nuestro patrimonio”, comentó.

En eso concordó Sergio, quien vive en Santa María Nativitas. “Los que más hacemos somos la gente. Ahorita vivimos la incertidumbre. No sabemos si las autoridades nos va a ayudar, pero la gente dice que nos van a ayudar con créditos hipotecarios. Entiendo que no somos los únicos; hay mucha gente afectada. Pero vamos a ser los últimos, la gente del pueblo”, confirmó.

“QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS”

“Fer” vive cerca del Barrio 18, en la zona chinampera de Xochimilco. Se dedica al cultivo de la flor de cempazúchitl, acelgas, cilantro, claveles, entre otros.

El agricultor dijo a SinEmbargo que “Dios nos agarre confesados. Andamos mal. No hay agua, ni luz y hay más inseguridad porque no hay luz, porque no hay trabajo; no hay nada. La gente, cuando oscurece, de plano no sale. Se encierra”.

Tras el sismo, refirió, la ayuda ha sido más que precaria: “A mi familia nos dieron unos garrafones de agua para una semana. Nomás. Las pipas no llegan y no hay víveres. Mucha gente no tiene luz. Yo me estoy robando el agua y la luz, porque no hay […]. Allá no ha llegado Protección Civil. Si queremos algo, tenemos que usar la canoa para cruzar. Hasta el agua la llevamos en la canoa”, añadió.

Según su testimonio, allá donde las chinampas, entre 188 kilómetros de canales bifurcados y conectados, más que casas destruidas se cayeron árboles como los Ahuejotes. El problema de esta situación, es que los árboles sirven como pilares para las chinampas. Su caída implica comprometer la estabilidad de una estructura ancestral, nacida de varas y tierra negra.