La serie de fotografías y el libro que Gabriel Figueroa Flores ha llamado Lugares prometidos nos muestra que la fotografía puede retratar realidades profundas donde lo que parece evidente y lo que está más allá, son dimensiones de lo real que no siempre vemos. Así, sus collages impecables no son fantasías sino descubrimientos, visiones. Además, la poesía nos puede ayudar a leer ciertos lugares anhelados como cartas de amor.
Por Alberto Ruy-Sánchez
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