La joven artista Sarah Small es hipnótica y reflexiva, ha desarrollado una obra donde lo disonante se vuelve armonía y lo inquietante se multiplica. Vale la pena descubrirla y para quienes ya la conocen, dejarse seducir por su más reciente realización: un retablo vivo con 120 actores a flor de piel. Concierto asombroso de voces desnudas que visten nuestros miedos, desesperación, deseos, sed de amor. "Yo fotografío fuerza, caos e intimidad", dice la artista.
Por Alberto Ruy-Sánchez
MÁS EN Opinión
Alejandro Páez Varela
No van a parar
""La derecha es un lobo que se enamoró de la carne fresca: cualquiera de nuestros hijos, como cachorr..."
Jaime García Chávez
La falsa profecía de Adán Augusto sobre Chihuahua
""Es desagradable escuchar el augurio, porque Adán Augusto está en la mira nacional precisamente por ..."
Jorge Zepeda Patterson
Inseguridad, percepción y realidad
""La percepción del público es que los crímenes han aumentado, cuando en realidad es la exposición de..."


