Generalmente se piensa que el verano en año electoral en Estados Unidos es tiempo muerto, que no hay nada qué hacer durante el verano, que invertir durante el verano en campañas de publicidad política es tirar dinero a la basura. Resulta ser que contra esta idea tan arraigada que existe en la cultura política estadounidense, la campaña de Barack Obama decidió invertir e invertir en serio durante el verano para tratar de definir a Mitt Romney en la mente de los electores como una suerte de gran buitre capitalista.

Por León Krauze

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