Julieta Cardona

Las mamás no son perfectas

Julieta Cardona

04/03/2017 - 12:05 am

Mi jefa es experta en hacerla de pedo.

Vive lejos, eso hincha su intrínseca y horrible pulsión por querer controlarlo todo. Siempre ha sido así, pero se le agudiza cuando llega el invierno, lo sé: es el frío. Me da risa porque sigue diciendo ponte el suéter. Hay cosas que en ella no cambian: es la mujer más necia. Cuando ella era una pulguita, cuentan, paseaba y saltaba por toda su casa. Corría a golpear a los hermanos, a jalarle el pelo al papá, a trepar el manzano. Nada la detuvo, ni la olla de frijoles hirviendo que quemó su cabeza. Mamá siempre ha sido un caballo salvaje.

Y caraja. Las mamás son carajas. Rompen promesas –incluso ajenas– pero nunca romperán sus propios chantajes.

Y son culeras, hermosas, manipuladoras, sabias, protectoras, histéricas y maravillosas y también se nos dijo que ya nos chingamos porque está prohibido juzgarlas. Y yo que he sentido equivocada a mi madre una y otra vez. Y a mis abuelas y a todas las que son madres y a la madre de Jesucristo. Dios cristiano –que ni existe– no solo me perdone sino me libre.

Y da miedo. Alejarte de tu madre da miedo y perspectiva. Mamá maldice con tanta fuerza y me ha roto tantas veces el corazón que tomé un tren que me trajera a este otro lado de nuestro mundo, el de ella y el mío. Para no ser como ella, para amarla y entenderla desde aquí.

Ay, nuestras jefas; sus caídas, apapachos y errores nos convirtieron en sobrevivientes. Y, bueno, no sé después, pero si algún día tengo un hijo, quisiera tener también esa madera de mi madre que le hizo tantas veces salvarme la vida.

Julieta Cardona

Julieta Cardona

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