Daniela Barragán

¿Qué es María Corina?

"Cerca de dos años María Corina fue la esperanza para muchos y sólo un día bastó para terminar con la historia que no contó con final feliz ni para ella ni para la derecha".

 

En pocos días vimos el derrumbe de una figura que fue encumbrada por las élites internacionales.

No fue una caída cualquiera: se trató de la aniquilación casi total de una mujer que, se nos dijo, era el símbolo de la dignidad. Y su caída en picada se dio justo en esos terrenos, en el de la dignidad. La entregó toda.

Se trata de María Corina Machado, de quien se nos dijo, era la líder moral de la oposición venezolana y un símbolo de la libertad en el mundo.

En constantes ocasiones el mundo fue testigo de los constantes embates contra Venezuela y su Gobierno, más allá de la escalada vista durante 2025 bajo el Gobierno de Donald Trump. Y en los últimos años, en esos posibles escenarios de la caída de Nicolás Maduro estaba la coronación de María Corina Machado.

Tras el ataque estadounidense a Venezuela el pasado sábado 3 de enero, esa llegada parecía inminente, ya que Machado incluso había sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz y su lucha “por la libertad de Venezuela” tuvo cabida en todos los medios internacionales.

Pero la gran líder fue reducida a nada en la conferencia de ese mismo día. Ante la pregunta sobre qué papel jugaría en Venezuela tras el secuestro de Maduro, Trump aseguró que “sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país”.

Trump dictó destino. Se puede no tener apoyo, pero no tener respeto es alarmante si es que eres, como se nos dijo, una líder y un ícono de la libertad.

El comentario sorprendió a comentaristas de noticias y caló hondo en la derecha internacional, incluida la mexicana que tiende tener una cierta fascinación por este tipo de personajes.

Pero lo que vino después fue el paso a un nivel de deshonra absoluta. Una versión publicada en medios de comunicación apuntó a que el enojo de Trump fue porque María Corina aceptó el Nobel de la Paz, premio que consideraba suyo por el supuesto cese al fuego en Gaza.

Esa versión no confirmada bastó para que Corina corriera a Fox News y asegurara que Trump merecía más que nadie el Nobel de la Paz y no sólo eso, que ella le daba el suyo (otra historia será cómo se recomponga esa condecoración luego de semejante espectáculo).

Cerca de dos años María Corina fue la esperanza para muchos y sólo un día bastó para terminar con la historia que no contó con final feliz ni para ella ni para la derecha.

Por eso cabe la pregunta, ¿qué es o qué fue María Corina?

Por simple lógica, una líder que no tiene el respaldo y el respeto del pueblo al que dice representar, entonces no es una líder.

Sin embargo Corina recibió el Nobel, tiene los mejores espacios en los medios internacionales, se reúne con jefes de Estado y representantes del poder político internacional. Fue por años la única voz autorizada que el mundo tuvo para conocer las necesidades más urgentes de los venezolanos… pero era, en realidad, una persona que no tenía ni el respeto de su pueblo.

Corina puede ser el perfecto producto de las redes sociales y medios de comunicación controlados por la derecha.

El producto perfecto de Twitter, el espacio en donde la derecha se regocija día y noche y sienten que una tendencia equivale a una victoria electoral.

En Twitter, María Corina tiene el respeto que no tiene en Venezuela. En los medios de comunicación ocurre lo mismo, pero las primeras planas y los horarios estelares no dan respeto y por lo visto en los últimos días, tampoco son fuente de dignidad.

En el caso concreto de los medios de comunicación, recordé como en tres ocasiones periodistas solicitaron a la Presidenta Claudia Sheinbaum que enviara su reconocimiento a Corina por ser la Nobel de la Paz. La Presidenta siempre se negó. Pero la última ocasión que una reportera lo intentó, burlando cualquier principio periodístico, dijo “si el Nobel lo hubiera ganado Trump, ¿sí lo felicitaría?”.

De entrada, una pregunta periodística basada en un “hubiera”, está para descartarse, pero la insistencia por colocar el tema Corina no era para buscar un reconocimiento hacia ella sino dejar en evidencia que la Presidenta de México no es lo suficientemente feminista como para felicitar a otra mujer. Y vemos otro uso del producto María Corina: utilizarlo para buscar arrinconar a mandatarios progresistas. Por fortuna la Presidenta supo librar esos intentos, al explicar que el apoyo a otras no se da por el simple hecho de ser mujeres, como lo intentan hacer pasar la malentendida y popular “sororidad”.

A la derecha mexicana le gusta mucho adoptar ejemplos provenientes del extranjero que tengan el mínimo aval de Estados Unidos. Aunque el producto María Corina fue espantoso al final, no podemos descartar la construcción de un personaje con esas características.

Alguien que se diga perseguido o perseguida por la “dictadura”, que busque las “libertades”, que glorifique el modelo entreguista y que sea capaz de pedir “ayuda” a Estados Unidos.

El fenómeno Xóchitl Gálvez nos da ciertas pistas. Apenas hizo algo que consideraron rebelde (ir a tocar la puerta de Palacio Nacional) la dotaron de todo tipo de atributos que para su desgracia cayeron muy rápido. La estudiaron poco, se emocionaron rápido y ahí está el resultado. Pero no podemos descartar que ese modelo puedan perfeccionarlo.

En lo que respecta a Corina, quizás logre reunirse con Donald Trump y tenga la tan ansiada fotografía con él. Nada borrará la primera declaración de Trump luego del ataque a Venezuela.

Además, aunque Corina andaba ofreciendo los recursos de Venezuela, Estados Unidos ya se dio cuenta que no la necesita para hacerse del petróleo. En menos de una semana ya es problema resuelto. Le aplicaron un Xóchitl: pasada la elección en la que perdió, todos a su alrededor tenían ya un nuevo cargo asegurado, ella se quedó con nada.

La historia del producto María Corina le puede dejar lecciones a la derecha pero le debe dejar muchas alertas a quienes la combaten en el mundo. Los productos chatarra en la política están ahí y habrá que erradicarlos apenas den sus primeros pasos.

Daniela Barragán

Es periodista por la UNAM, con especialidad en política por la Carlos Septién. Los últimos años los ha dedicado al periodismo de datos, con énfasis en temas de pobreza, desigualdad, transparencia y gé... Ver más

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