María Rivera

Epstein

05/02/2026 - 12:01 am

"Epstein supo extender sus tentáculos hasta las más altas esferas del poder internacional y supo encontrar a sus pares inmorales en todo el mundo".

Epstein supo extender sus tentáculos, con la ayuda de Maxwell, hasta las más altas esferas del poder internacional. Foto: Oficina de la Fiscalía de EU

Un escándalo total, querido lector, los archivos recién liberados en Estados Unidos del caso del millonario criminal y pedófilo, Jeffrey Epstein. Qué digo escándalo, estupor es la palabra. Las redes sociales del mundo, no sólo de Estados Unidos, han ardido estos días con las múltiples revelaciones horripilantes que la apertura de miles de archivos, han exhibido. 

Un escándalo que está mostrándole al mundo como la élite política y económica de los Estados Unidos está corrompida hasta sus cimientos y cómo un sólo hombre, con la complicidad de una mujer, fue capaz de crear una extensa red criminal de tráfico de menores con fines de explotación sexual durante años sin que nadie lo detuviera. Cómo pudo destruirle la vida a cientos de niñas y mujeres sin que nadie lo denunciara, hasta que algunas de ellas lo hicieran y cómo contó con la protección del poder político, también podrido.

Hombres y mujeres que aparecen en correos del criminal, que fue encontrado muerto en su celda de Nueva York en 2019, están siendo obligados a rendir cuentas tras ser señalados, algunos incluso han tenido que renunciar a sus puestos en organizaciones internacionales y embajadas, en Francia y en el Reino Unido, tras aparecer mencionados. Otros, como expresidentes como Bill Clinton y el mismo Presidente Trump, implicados en la trama, aún no han rendido cuentas. Pero si la sociedad estadounidense tiene algo de decencia, tendrán que procesar a quienes aparecen como cómplices de uno de los peores criminales de la historia que, por los medios con que contaba, pudo cometer atrocidades sobre la vida de niñas y niños, no sólo estadounidenses sino del mundo. Porque la red criminal que estableció le conseguía víctimas en distintos países por los que el criminal y su variada comitiva viajaba, incluido México. 

Y es que, tras la exhibición de fotografías, videos y diversos documentos queda claro que era imposible que sus allegados, los invitados a sus fiestas criminales en sus casas y en su isla, no supieran lo que allí ocurría o no participaran activa o pasivamente en actividades ilegales. Decenas de víctimas que eran “ofrecidas” para que otros hombres poderosos las vejaran, y que según se puede leer en algunos de las denuncias, también fueron asesinadas. 

Revuelven el estómago, querido lector, las fotos que se han subido al internet donde aparecen niñas pequeñas en sus brazos o bailando para él. Un depredador que quedó impune porque se quitó la vida, pero que deja un rastro inmenso a desenmarañar. Ahí está su cómplice encarcelada, Ghislaine Maxwell, que se ha negado a colaborar y que si una pizca de humanidad quedara en ella, terminaría por contar la verdadera historia de los crímenes que ambos cometieron, ya que rastros o partes de la verdad más oscura están siendo sido expuestos, literalmente, al mundo entero. 

El escándalo, como se sabe, alcanza hasta distintos miembros la realeza europea, que ha mostrado su cara más abominable. Epstein supo extender sus tentáculos, con la ayuda de Maxwell, hasta las más altas esferas del poder internacional y, por lo visto, supo encontrar a sus pares inmorales en todo el mundo.

Pero no sólo eso, durante mucho tiempo, se ha sugerido que Epstein era en realidad un agente del servicio secreto israelí, y documentos que han sido expuestos estos días, muestran perturbadoras declaraciones de supremacismo racial y un vínculo estrecho con el sionismo. De hecho, una de las teorías de la conspiración que circulan estos días con fuerza, es que Epstein, que estableció una amplia red de chantajes para controlar a políticos y empresarios que cometían atrocidades en sus propiedades y que eran sistemáticamente filmados, pudo incluso orientar la política internacional estadounidense en la guerra genocida lanzada por Israel contra los palestinos, si es que el Presidente Trump cometió actividades criminales en las propiedades del criminal pedófilo.

Naturalmente, no podemos saber si esto es verdad, pero lo cierto es que las revelaciones son tan atroces que cada vez se tornan más verosímiles teorías que solíamos descartar como meras locuras paranoicas o como obras de la ficción como la película de Stanley Kubrik “Eyes wide shut” que trata sobre una red criminal de ricos neoyorkinos que comete abusos sexuales sobre mujeres. 

Yo no sé, querido lector, pero si la realidad ya lucía realmente oscura tras los abusos y violaciones del orden internacional que ha llevado a cabo el Presidente Trump en el mundo, con las revelaciones de Epstein comienza a parecer no sólo oscuro, sino realmente opresivo. Que alguien como el Presidente de Estados Unidos haya sido parte del círculo social de un pedófilo criminal y que además sea él mismo un criminal abusivo, dibuja un escenario realmente ominoso, si nos damos cuenta en manos de quién puso la ciudadanía estadounidense la presidencia de nuestro vecino, el país militarmente más poderoso sobre la tierra.  

Lo que yo no me explico, querido lector, es cómo tanto poder y dinero sólo les ha servido a millonarios para abusar de otros, los más débiles entre los débiles, los niños y las niñas y cometer sádicas atrocidades sin nombre. Pareciera que lejos de aportarles satisfacción, el dinero sólo les ha servido para construir una estrecha cárcel donde ellos y sus demonios sedientos viven perpetuamente encerrados. Algo así como el infierno.   

María Rivera

María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la liberta... Ver más

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