Ciudad de México, 13 de marzo (SinEmbargo).- La moneda nacional cerró la última sesión de los mercados cerca de la marca de los 18 pesos en medio de la incertidumbre global por la guerra en Medio Oriente y el fortalecimiento del dólar como un activo de refugio. El tipo de cambio cerró la jornada en la marca de los 17.93 pesos, esto representa un avance de cinco centavos a comparación del cierre de ayer.
El dólar hila su segunda semana al alza, consolidando un máximo de cuatro meses impulsado por el nerviosismo global. El peso mexicano sucumbió a esta presión sistémica, depreciándose 0.38 por ciento para cerrar en 17.93 pesos, mientras el índice DXY avanzó 0.77 por ciento, de acuerdo con una nota al cierre de mercados de Grupo Financiero Monex.
La aversión al riesgo también golpeó a los mercados accionarios: en EU, el Nasdaq lideró las caídas (-0.93 por ciento), seguido del S&P 500 y el Dow Jones. Localmente, el IPyC retrocedió -0.66 por ciento. Ante la incertidumbre geopolítica y el bajo volumen por el feriado del lunes, se prevé que el peso oscile entre 17.75 y 18.05 pesos durante el overnight.
Los movimientos del tipo de cambio en la semana

La moneda nacional enfrentó un escenario de presión que ha revertido el optimismo inicial de la sesión. Después de un arranque que sugería cierta estabilidad, el peso borró el avance matutino y se situó en un terreno negativo, en un reflejo de la incertidumbre en los mercados internacionales por el conflicto en Medio Oriente.
Esta fluctuación ocurre en un momento de transición para los mercados, donde el sentimiento de los inversionistas se ha inclinado por la cautela, afectando directamente la cotización de la divisa nacional en el mercado spot.
La dinámica del mercado cambiario se ha visto influenciada por una combinación de factores técnicos y una notable reducción en el volumen de operaciones. Este fenómeno es habitual cuando se aproxima un cierre de semana con feriado bancario el lunes siguiente, lo que genera que los movimientos de precios se vuelvan más erráticos ante la falta de liquidez en las mesas de dinero.
A nivel internacional, el fortalecimiento del billete verde se ha consolidado como el factor determinante para la paridad peso-dólar. Las preocupaciones económicas y el panorama geopolítico han impulsado a los agentes financieros a buscar refugio en activos denominados en la moneda estadounidense.
Precios del petróleo por los cielos

La parálisis operativa en el Estrecho de Ormuz ha generado alta incertidumbre en los mercados internacionales, al comprometer el paso de una quinta parte del crudo mundial. La estrategia de hostigamiento iraní ha fracturado las cadenas de suministro, obligando a potencias como China a cancelar exportaciones y disparando los costos logísticos y de seguros marítimos. Este estrangulamiento comercial ha empujado al barril de Brent hacia los 150 dólares, una cifra que asfixia el crecimiento global y complica el panorama inflacionario.
Según el FMI, este choque energético añade una presión crítica a los precios, lo que obligará a los bancos centrales a mantener las tasas de interés elevadas por un tiempo prolongado, anulando los avances logrados en los bonos globales este año.
El pánico ha permeado incluso al sector financiero, donde fondos de crédito privado de firmas como Morgan Stanley se han visto obligados a restringir retiros ante la huida masiva de inversores.
La evacuación de terminales en Omán y la creciente tensión en Baréin confirman que el mercado ya descuenta una "economía de guerra". En este entorno, la preocupación ha dejado de ser la simple oferta de crudo para centrarse en la viabilidad de las rutas comerciales, consolidando un periodo de inflación persistente e incertidumbre diplomática.



