Por Angélica González
Cuidad de México, 22 de marzo (SinEmbargo).- México no es únicamente un país diverso en la comida, las lenguas indígenas o la música, también lo es con sus ecosistemas naturales, estos recursos lo convierten en el quinto país megadiverso, dentro de los doce que componen esta lista. Lo impresionante de la biodiversidad mexicana no son los climas o la flora que posee el país, sino su flora. De acuerdo con el SEMARNAT, en México hay 25 mil especies de plantas, que equivale aproximadamente a 9.1 por ciento de las especies descritas en el mundo; y en medio de la infinidad de plantas hay algunas que no solo tienen importancia natural, sino espiritual.
Es por esto que la revista-libro no. 127 Plantas sagradas de la editorial Artes de México se toma el tiempo de investigar la variedad de plantas y su relación con los distintos pueblos de la República Mexicana. Cada planta carga un valor espiritual que puede variar. Además de ser utilizadas de distintas maneras. Lo que tienen en común todas estas plantas es que son útiles e importantes para los habitantes de estas regiones de nuestro país.
Estas plantas eran bien vistas durante el periodo prehispánico, pero con la llegada de los españoles y su rechazo a las plantas originarias, estas plantas se fueron borrando de la cultura herbolaria de la época, pues los recién llegados pensaban que a través de ellas el maligno se comunica con los indígenas y los convencería de desobedecer la fe cristiana; estos prejuicios generaron mucha desinformación sobre el uso de estas plantas sagradas.
Los usos y las razones de estas plantas
Algo que tienen en común todas las plantas que nos muestra la revista, es que hay un chamán que es un intermediario entre la planta y la persona. El chamán está consciente de la dimensión espiritual y curativa que varias plantas poseen, es por eso que las tratan con respeto, pero también sienten cierto coraje con el uso indebido que le dan algunas personas.
Dos ejemplos de esto son el uso de la marihuana y el peyote. El peyote es parte de la cosmogonía Huichol en donde se organizan búsquedas para encontrarlo; cuando por fin se encuentra un chamán y entabla una conversación con la familia de los peyotes les ofrece unos regalos, si convencen a los peyotes ellos entregan a sus hijos.
Quienes consumen el peyote son los chamanes, ancianos y la gente con cargos poderosos. Se consume en febrero antes de empezar las pachitas –el Carnaval–, el peyote también es curativo, pero depende de las acciones de una persona que esta puede ser la causa de la enfermedad, es por esto que el chamán está preparado para usar el peyote para prevenir y curar enfermedades, lamentablemente mucha gente consume el peyote por morbo y curiosidad sin tener el contexto previo.
La Santa Rosa –la marihuana– para los otomíes es algo sagrado, pues son quienes la cuidan y no hacen negocio con ella. Ellos se encargan de secarla en la sombra, sahumar y solo usarla en rituales y curaciones, sin embargo, con el transcurso del tiempo esta planta ha sido utilizada para fines no terapéuticos y su reputación ha tergiversado el verdadero uso de esta.

Otras plantas
Otras plantas y pueblos que puedes descubrir gracias a la revista-libro es el Tabaco y su uso por parte de los nahuas de Guerrero y los Mazatecos. Es importante no tener prejuicios sobre el uso que se les da a estas plantas, pues los pueblos no las usan con el propósito de la recreación, sino de sanar lo que les aqueja y ver un panorama distinto. Estas plantas son una alternativa para la espiritualidad y la medicina que merecen ser estudiadas, descubiertas y no ser vistas desde un ojo colonial y prejuicioso.



