Ciudad de México, 14 de junio (SinEmbargo).- El inicio del Mundial 2026 regaló uno de esos capítulos que quedan grabados de forma permanente en la memoria estadística del balompié internacional.
En actividad del Grupo E, la Selección de Alemania firmó un contundente y demoledor triunfo de 7-1 sobre su similar de Curazao en la cancha del Estadio de Houston.
El resultado no solo sacude la configuración inicial del torneo, sino que obliga a repasar los libros de historia para dimensionar el alcance de esta producción ofensiva dentro de las Copas del Mundo.
La escuadra dirigida por Julian Nagelsmann saltó al terreno de juego decidida a ratificar su etiqueta de candidata natural al campeonato. Con un planteamiento táctico sumamente vertical y una presión asfixiante desde la salida, el combinado europeo tardó muy poco en reflejar su superioridad.
La cascada de anotaciones alemanas incluyó un doblete del atacante Kai Havertz (uno de ellos por la vía del penalti en la compensación del primer tiempo), sumado a los goles de Felix Nmecha, Nico Schlotterbeck, Jamal Musiala, Nathaniel Brown y Deniz Undav.
Pese a la severa diferencia en el marcador, el encuentro también guardó un espacio para el romanticismo deportivo y la historia de los debutantes caribeños. Al minuto 20 de la primera mitad, Livano Comenencia logró vencer la portería defendida por Marc-André ter Stegen, decretando el empate transitorio en ese momento y registrando de manera oficial el primer gol en la historia de Curazao en una fase final de la Copa del Mundo. Sin embargo, la respuesta teutona fue implacable, hilando una seguidilla de anotaciones que sentenciaron el juego antes del descanso.
El contexto histórico: ¿Dónde se ubica el 7-1 de Alemania?

Para comprender la magnitud de lo acontecido en Houston, es necesario analizar el historial de las mayores goleadas en las Copas del Mundo organizadas por la FIFA. Si bien el siete a uno propinado a Curazao representa un golpe de autoridad indiscutible, la máxima fiesta del fútbol ha registrado marcadores aún más abultados a lo largo de sus casi cien años de existencia.
El récord absoluto de la mayor goleada de todos los tiempos en un partido de fase final mundialista pertenece a la Selección de Hungría, de acuerdo con ESPN. En el Mundial de España 1982, el legendario equipo magiar destrozó 10-1 a la Selección de El Salvador durante la fase de grupos, un registro que hasta la fecha se mantiene imbatible. Previamente, en el Mundial de Suiza 1954, la propia Hungría ya había establecido otra marca histórica al derrotar 9-0 a Corea del Sur.
El segundo escalón de los triunfos más holgados es compartido por tres combinados nacionales que alcanzaron una diferencia de nueve goles:
- Yugoslavia 9-0 Zaire (Mundial de Alemania Occidental 1974)
- Hungría 9-0 Corea del Sur (Mundial de Suiza 1954)
- Suecia 8-0 Cuba (Mundial de Francia 1938)
En épocas más recientes, el formato de competencia y la profesionalización del fútbol global habían reducido la frecuencia de estos marcadores de escándalo. Previo al arranque del torneo de 2026, los antecedentes más cercanos de goleadas de gran proporción se remontaban al Mundial de Corea-Japón 2002, cuando Alemania venció 8-0 a Arabia Saudita, y al Mundial de Qatar 2022, donde la Selección de España se impuso con un categórico 7-0 sobre Costa Rica en su partido de presentación.

Alemania y su idilio con los marcadores abultados
La Selección de Alemania es un cliente frecuente cuando se habla de marcadores históricos en citas mundialistas. Además del citado 8-0 frente a los árabes en 2002, nadie puede olvidar el histórico 7-1 que la "Mannschaft" le propinó al anfitrión Brasil en las semifinales de la Copa del Mundo de 2014 en el Estadio Mineirão; un marcador idéntico en números al conseguido frente a Curazao, pero con un peso dramático radicalmente distinto debido a la instancia y la jerarquía del rival.
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