Ciudad de México, 28 de marzo (SinEmbargo).– El historiador Martín Bergel propone releer uno de los textos más singulares —y menos atendidos— de José Carlos Mariátegui: La escena contemporánea (1925), el libro “incómodo” del periodista, político y filósofo marxista peruano, el cual es reeditado por el Fondo de Cultura Económica, el cual cuenta con un estudio preliminar del propio Bergel.
“Fue un libro muy celebrado, una vía de ingreso de Mariátegui a la constelación intelectual de su tiempo”, explicó Bergel. Sin embargo, desde su aparición hubo reparos: “se señalaba que no daba suficiente importancia ni al Perú ni a América Latina; curiosamente, no tiene un capítulo sobre América Latina”. Ese gesto, que hoy podría leerse como apertura, habría contribuido a su olvido: “en ese desplazamiento hay un ‘humus’ de tradiciones de izquierda más nacionalistas o telúricas que volvieron este libro incómodo”.
Para Bergel, el carácter global de la obra no fue un accidente, sino una apuesta metodológica. En el prólogo, Mariátegui define su enfoque como “un poco periodístico y un poco cinematográfico”. La fórmula no es retórica. “El elemento periodístico radica en que las noticias, los acontecimientos contemporáneos, eran su materia prima fundamental”, señaló. Sin formación académica formal, el autor peruano se formó en redacciones: “se eleva del periodismo al ensayo, pero nunca abandona ese insumo”.

El componente “cinematográfico”, en cambio, alude a su forma de observar el mundo: no como una teoría total, sino como una sucesión de escenas. “No es posible componer una teoría general de la contemporaneidad, sino verla en episodios, en fotogramas, en instantáneas”, explicó Bergel. Esos “chispazos” permiten detectar tendencias profundas sin clausurarlas en un sistema.
Esta lógica se vincula con otro rasgo central: la primacía del tiempo sobre el espacio. “Mariátegui tiene un profundo enraizamiento, pero con su contemporaneidad más que con un territorio”, afirmó Bergel. De ahí su libertad para vincular fenómenos distantes bajo una misma temporalidad: “le interesa lo simultáneo, cómo hechos lejanos dialogan por pertenecer a un mismo tiempo histórico”.
Desde esa perspectiva, releer a Mariátegui hoy implica desplazarlo de su etiqueta como pensador exclusivamente peruano o latinoamericano. “Este es un libro sobre el mundo”, apuntó Bergel. Aunque Europa ocupa un lugar relevante, no domina el horizonte: “no es un libro europeísta; hay una apertura a otras regiones que incluso desjerarquiza a Europa como centro”.
Esa mirada anticipa, en buena medida, lo que hoy se conoce como historia global. “Los fenómenos locales necesitan inscribirse en contextos más amplios para ser comprendidos”, señala. En La escena contemporánea, los acontecimientos se explican dentro de una red de relaciones que excede cualquier frontera nacional.
El libro también ofrece herramientas que siguen vigentes. Bergel destaca, por ejemplo, el uso de lo biográfico: “hay figuras hoy cuyas decisiones, humores o caprichos pesan enormemente; en ese sentido, el énfasis en el individuo resulta muy actual”. En Mariátegui, añade, esto convive con una sensibilidad marxista abierta a la cultura y la subjetividad.
Finalmente, la obra plantea un desafío que resuena en el presente: la posibilidad de pensar desde la periferia sin complejos. “Hay una desigualdad de recursos, pero eso no obsta para desarrollar miradas muy agudas”, afirma. Como ejemplo, recuerda el ensayo “Biología del fascismo”, escrito poco después del ascenso de Benito Mussolini: “es una de las primeras lecturas del fenómeno, incluso más aguda que muchas producidas en el centro”.
Para Bergel, esa es quizá la lección más potente de Mariátegui: “es deseable un pensamiento que no se conforme con su lugar periférico”.



