Ciudad de México, 15 de abril (SinEmbargo).– El servicio exterior mexicano, integrado por consulados y embajadas, enfrenta cuestionamientos por presuntos casos de corrupción, abusos de poder y nombramientos políticos que, advierten especialistas, han erosionado la profesionalización diplomática y debilitado los mecanismos de rendición de cuentas.
El tema fue abordado en el programa PODEROS@S, donde Muna Dora Buchahín y Obed Rosas pusieron el foco en lo que describen como uno de los “cotos de poder” del Estado mexicano, en el que desde hace años se han repetido prácticas de opacidad y discrecionalidad.
Muna Dora Buchahín planteó de inicio sobre si la diplomacia es un privilegio, un mérito, una carrera, o si hay una crisis de integridad en la Secretaría de Relaciones Exteriores a partir de un entorno holístico que se arrastra desde el sexenio pasado.
La especialista en temas anticorrupción dijo que, en su opinión, ha prevalecido la falta de transparencia y rendición de cuentas, incluso en el manejo de recursos provenientes del extranjero.
“Desde entonces para mí no hubo ni transparencia ni rendición de cuentas, en todas las acciones, en todo lo que se recibió de otros países, por ejemplo, de fondos internacionales, de medicamentos, de medicinas, todo esto fue, yo diría que un ocultamiento intencional”.

Además, criticó la designación de perfiles en consulados y embajadas por afinidad política o lealtad, más que por méritos profesionales.
“Se fueron colocando en consulados y en embajadas, a personas afines, no dijéramos en unos casos al proyecto de la 4T, pero en otros fueron premiados, un tipo de lealtad más allá que por el mérito y yo creo que desde ahí no solamente existe nepotismo, hay abuso de poder, uso del erario de manera discrecional, sino que se suma la falta de fiscalización y la falta realmente de rendición de cuentas en todo este sentido y pasaron muchos años”.
Por su parte, el periodista Obed Rosas centró su diagnóstico en el carácter político de diversos nombramientos durante el sexenio anterior.
“Yo me enfocaría en la cuestión de la asignación de consulados y de embajadas que se dan en el gobierno anterior que ha sido muy cuestionado por la designación que se ha dado prácticamente términos políticos, vimos ahí a gobernadores que eran del Partido Revolucionario Institucional que fueron expulsados del propio el propio PRI y que se fueron acercando al entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador, a Morena y ese acercamiento y esa designación de embajadas que ha sido vista así como una premiación política para operar políticamente a favor de Morena, pues a sin duda, uno de los cuestionamientos más puntuales y abiertos que se ha hecho en contra de la administración pasada”.
Como ejemplos, mencionó casos como los de Quirino Ordaz en España, Omar Fayad y la designación de Isabel Arvide en el consulado de Estambul, esta última especialmente polémica por su cercanía con el poder.

No obstante, Rosas matizó que no todos los nombramientos responden a cuotas políticas y que sí existe un cuerpo diplomático profesional.
“Si hay una carrera y todo una trayectoria de diplomáticos, todo un servicio exterior mexicano. Si hay una preparación sin duda, sin embargo, se ha enfocado no en todos los nombramientos, que eso también hay que decirlo, no es que todos sean designados por términos políticos o por cuotas políticas, en gran parte existen personas con trayectoria diplomática, pero en estos casos, pues sí vemos esta designación”.
El problema, insistió Buchahín, no es únicamente quién llega a los cargos, sino bajo qué criterios.
“El problema, yo diría que es más bien, no es solo quién llega, sino por qué llega. O sea, ¿por qué llega alguien? ¿Por qué la diplomacia no debe ser un premio de consolación política? Es un premio como de un agradecimiento que la verdad deberían de regirse por mérito y experiencia”.
La especialista subrayó que México cuenta con cuadros formados dentro del propio servicio exterior, lo que vuelve más cuestionables las designaciones externas.
“Pareciera que no tienen cuadros para llenar espacios en donde hay un instituto que genera prospectos jóvenes con esto. Hay funcionarios con el mérito, la experiencia. O sea, sí existe de dónde jalar”.

En su diagnóstico, estas prácticas han contribuido a desvirtuar la política anticorrupción.
“La mayor parte y muchos de los consulados que ahí tenemos también a Rutilio Escandón, tenemos también a personajes vinculados a movimientos ciudadanos, tenemos personajes vinculados al Partido Verde, son premios de consolación entre comillas, son premios en donde las personas van a vivir con un sueldo, van a estar en Estados Unidos, pueden hacer todo tipo de acciones y esto para mí ha desmerecido lo que es el tema anticorrupción en este país”.
A ello se suma, dijo, un entorno institucional que desalienta la denuncia ante el temor de que existan represalias.
“Hay una falta de fiscalización en este país y aquí vemos la historia que ha acompañado desde el sexenio de López Obrador 2018 desde el los nombramientos en la en la secretaría de la función pública, la auditoría superior de la Federación, donde nadie rinde cuentas y donde le regalan el no auditar y eso ha generado una cultura institucional en donde se desincentiva denunciar, porque si dices algo te van a correr. Si te quedas callado, prefieres conservar tu puesto”.
Obed Rosas citó una investigación de la periodista Zoraida Gallegos que revela que entre 2013 y 2024 se abrieron 896 investigaciones dentro del servicio exterior, pero solo derivaron en 36 sanciones.
“Estamos hablando de un universo bastante bastante amplio, en el cual se involucra a cónsules, a embajadores que pasan desapercibidos en ese sentido y solamente una mínima porción de sanciones”, advirtió.
Según esos datos, en 12 años 24 embajadores y cónsules fueron investigados, en procesos que incluso pasaron por la opinión presidencial.
Finalmente, Muna Dora Buchahín advirtió que la designación de perfiles sin experiencia puede generar una percepción de impunidad entre quienes ocupan estos cargos.
“Estamos hablando de cuál es el criterio real para designar embajadores, cónsules y personal del servicio externo, pues ya sabemos que el porcentaje de esos nombramientos muy menor son del servicio diplomático. Y entonces si tenemos una designación de perfiles sin experiencia y perdónenme, que es una recompensa o un mecanismo de recompensa política, pues quienes llegan se sienten empoderados para hacer lo que ellos creen que pueden hacer y que hacen, lo que les da la gana”.
El impacto, concluyó, no es menor: repercute directamente en la calidad del servicio diplomático y, en última instancia, en la atención que reciben los ciudadanos mexicanos en el exterior.



