Poniatowska dice que es “un privilegio” tener mujer Presidenta. “¿Cuál dictadura?”

17/05/2026 - 9:00 pm

En entrevista con "Los Periodistas" Elena Poniatowska aseguró que sigue escribiendo y trabajando todos los días. Dijo que continúa haciendo entrevistas, crónicas y relatos, impulsada por la misma curiosidad que la acompañó desde joven.

Ciudad de México, 18 de mayo (SinEmbargo).- La escritora y periodista Elena Poniatowska rechazó las voces que sostienen que México atraviesa una dictadura y defendió el significado histórico de que el país tenga por primera vez una mujer Presidenta. En entrevista con Alejandro Páez y Álvaro Delgado, la autora afirmó que no comparte la narrativa de quienes comparan el momento actual con regímenes autoritarios y sostuvo que la llegada de Claudia Sheinbaum Pardo representa un motivo de orgullo.

“Yo nunca he hablado de la dictadura porque no viví en la época de Porfirio Díaz [...] Yo no creo en la dictadura, yo creo que es un privilegio tener como Presidenta a una mujer que respeto y admiro muchísimo que se llama Claudia Sheinbaum”, expresó.

Poniatowska no sólo destacó el papel político de Sheinbaum, sino también su formación científica y su cercanía personal con ella desde hace décadas. Recordó que coincidieron en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y que compartieron momentos ligados a causas sociales y de derechos humanos.

“Desde que era universitaria, desde que estaba en la UNAM, yo quise muchísimo a Claudia. Fuimos juntas varias veces al Palacio Negro de Lecumberri a ver a presos políticos, quise mucho a su madre, a Annie Pardo. Bueno, la quiero. Para mí es un sol de alegría que ellas tengan poder porque son mujeres que saben pensar, que saben hablar, que saben comunicar y sobre todo que tienen un enorme amor por México”, sostuvo.

La Presidenta de México durante su habitual conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional.
La Presidenta de México durante su habitual conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro

La autora de La noche de Tlatelolco añadió que las mujeres en posiciones de poder pueden tener una sensibilidad distinta frente a las desigualdades sociales y las oportunidades para los sectores más vulnerables. “Es gente de bien, y es gente que también quiere ayudar a los que finalmente son los que se necesita ayudar, que son todos los talentos de los niños que no tienen las oportunidades que tienen otros niños”, afirmó.

Durante la conversación, Poniatowska fue cuestionada sobre algunos intelectuales y comentaristas que aseguran que México vive un proceso autoritario. La escritora respondió recordando que desde muy joven ha mantenido una mirada crítica hacia las élites intelectuales que se asumen superiores o alejadas de la realidad popular.

“Se creían la divina garza, pero yo he tenido siempre tendencia no a burlarme, a pitorrearme un poco de la pretensión o de la gente que cree la divina garza”, comentó al recordar uno de sus primeros libros, Melés y Teleo, donde ironizaba sobre ciertos círculos culturales.

Poniatowska relató que su trayectoria ha estado marcada por la curiosidad y la admiración hacia distintas figuras de la cultura mexicana. Recordó sus encuentros con intelectuales como Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rosario Castellanos y Juan Rulfo.

“Yo tuve el privilegio de conocer a don Alfonso Reyes, que lo respeté y admiré muchísimo; de conocer a Octavio Paz, de conocer a Carlos Fuentes, de conocer a Rosario Castellanos, de conocer y amar mucho a Juan Rulfo. En fin, he tenido el privilegio de caminar, de hacer lo que ustedes me hacen a mí ahorita: hacerles preguntas a ellos”, recordó.

La escritora y periodista Elena Poniatowska rechazó las voces que sostienen que México atraviesa una dictadura
Elena Poniatowska abrió las puertas de su casa para charlar con Alejandro Páez y Álvaro Delgado. Foto: SinEmbargo.mx

La escritora habló también sobre sus orígenes como periodista y su interés por retratar la vida cotidiana y a los personajes populares de la Ciudad de México, alejados de las élites políticas o culturales.

“Me gustaron muchísimo los neveros, los personajes populares. Yo leí a un gran periodista que se llamó Ricardo Cortés Tamayo, que escribía sobre el cilindrero, el que vendía, el de la tintorería, en fin, los personajes populares. Yo era muy feliz platicando con ellos y oyéndolos, me parecían muy ocurrentes”, relató.

Esa mirada hacia los sectores olvidados de la sociedad fue la que la llevó también a interesarse por los presos políticos del antiguo Palacio Negro de Lecumberri, experiencia que definió como profundamente enriquecedora. Recordó que comenzó a visitar la cárcel después de recibir cartas de Jesús Sánchez García y que ahí conoció a figuras fundamentales de la vida política y cultural mexicana.

“Fue una gran experiencia, muy enriquecedora, y me gustó muchísimo ir a la cárcel porque fui además en varias épocas, pero en una época en que estuvieron David Alfaro Siqueiros y luego el ferrocarrilero que paralizó a todo el país de Metro Vallejo. Eran presos políticos”, contó.

Incluso evocó sus visitas junto al cineasta Luis Buñuel para encontrarse con el poeta colombiano Álvaro Mutis dentro de Lecumberri. También recordó una anécdota sobre David Alfaro Siqueiros, quien pintaba pequeños cuadros dentro de prisión para sobrevivir.

“David Alfaro Siqueiros tenía una celda en la que él pintaba cuadros que podían salir en la bolsa del mandado, de ese tamaño. Angélica le llevaba todos los días su comida y a cambio de los platos se llevaba un cuadro que después vendían”, relató.

Poniatowska también habló sobre las desapariciones forzadas y recordó la figura de Rosario Ibarra de Piedra, a quien describió como una luchadora social excepcional por su búsqueda de justicia durante la llamada guerra sucia.

“Ella detuvo todo, se fue a Catedral, hizo frente a todos una huelga de hambre y para mí fue una luchadora social absolutamente fuera de serie, admirable”, expresó.

Al hablar sobre la Revolución Mexicana, la escritora reivindicó especialmente el papel de las soldaderas, mujeres invisibilizadas por la historia oficial, pero fundamentales para sostener a las tropas revolucionarias.

“Admiro mucho a las soldaderas porque escribí mucho sobre ellas. A ellas las olvidaban siempre, decían que eran galletas de capitán, que seguían a la tropa, pero realmente si un soldado no come, se muere. Ellas llegaban, robaban gallinas, preparaban comida, preparaban todo para la tropa”, explicó al recordar el origen de Hasta no verte Jesús mío.

A sus 93 años, Poniatowska aseguró que sigue escribiendo y trabajando todos los días. Dijo que continúa haciendo entrevistas, crónicas y relatos, impulsada por la misma curiosidad que la acompañó desde joven.

“Yo soy periodista como ustedes, hago muchas preguntas, espero las respuestas. También escribo otras cosas, cuentos, relatos, hago crónicas, me gusta mucho la crónica. Eso es a lo que me dedico”, afirmó.

Y aunque todavía faltan algunos años para llegar al centenario, adelantó con humor cómo le gustaría celebrarlo: “Claro que si llego a los 100 años, por lo menos haré un mole de guajolote”.

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Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado Gómez

Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado Gómez

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