Ciudad de México, 25 de mayo (SinEmbargo).- Estados Unidos, la nación que se presume como el país de la libertad, está acabando con el humor y lo está haciendo desde la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump se ha ido en contra de los conductores de los principales late night de la televisión estadounidense debido a las criticas hechas a través del humor en contra de él y su gobierno.
La última víctima, Stephen Colbert, un arduo crítico del mandatario estadounidense, quien realizó la última transmisión de su programa "The Late Show" el pasado 21 de mayo.
Pero no es el único. En la lista se suman otros conductores como Seth Meyers, Jimmy Kimmel y hasta Jimmy Fallon.
La furia de Trump contra estos comediantes ha sido de todos los niveles: desde responder las críticas burlándose de ellos e insultándolos, hasta presionando a los dueños de los medios de maneras inauditas por lo que las empresas han optado por hacer a un lado a sus talentos para no incomodar al presidente.
Stephen Colbert: de las "decisiones financieras" a la burla de Trump

El caso de Stephen Colbert es el más cantado de todos. El comediante y conductor había convertido su tradicional monólogo en "The Late Show" en una crítica feroz y despiadada contra el gobierno de Trump, sus políticas y el movimiento MAGA (Make America Great Again).
Por su parte, el magnate republicano respondía frecuentemente en redes sociales y en entrevistas atacando a Colbert, llamándolo "malo", "sin talento" y asegurando que sus niveles de audiencia estaban por los suelos.
El asunto escaló en junio del año pasado, cuando CBS anunció la cancelación de "The Late Show" después de 10 años de transmisión.
En su versión oficial, la cadena de televisión aseguró que tomó la decisión por una supuesta caída de audiencia en el programa y por motivos financieros. Sin embargo, el vox populi cree que todo se debió a un intento del canal de quedar bien con Trump.

Y razones no les faltaban. Paramount, la matriz de CBS, intentaba fusionarse con Skydance, pero para hacerlo necesitaba la aprobación de la Comisión Federal de las Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) y, en consecuencia, del propio presidente. Sacar a Colbert de camino pondría feliz a la Casa Blanca. Una semana después del anuncio de la cancelación, la FCC aprobó la fusión Skydance-Paramount. Mucha coincidencia.
Pero la sospecha más grande detrás del anuncio de la cancelación del show había venido apenas unos días antes, cuando el propio Colbert criticó a los dueños del canal por haber llegado a un acuerdo extrajudicial con Trump por 16 millones de dólares, calificando la operación como un "soborno descarado".
El acuerdo al que se refería el conductor era la entrevista que el programa "60 Minutos" de CBS transmitió con la entonces candidata presidencial demócrata Kamala Harris. Trump acusó a la cadena de "edición maliciosa" para hacer quedar bien a la vicepresidenta y amenazó con demandarlos. Para evitar ir a juicio, CBS realizó el pago millonario.
Fue entonces que llegó el programa final de "The Late Show", donde Stephen Colbert tuvo a grandes invitados como Paul McCartney, Bryan Cranston, Paul Rudd y Ryan Reynolds.
Inclusive hubo un cameo de sus competidores y amigos, los conductores de otros late night: Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers, John Oliver y Andy Cohen.
Tras el último gran programa, Donald Trump no se resistió y se burló de Stephen Colbert. El presidente de Estados Unidos compartió en sus redes un video generado con Inteligencia Artificial en el que se ve a Trump acercándose a Colbert por la espalda, cargándolo y arrojándolo dentro de un contenedor de basura, para luego terminar bailando su clásico paso al ritmo de la canción YMCA, que se ha convertido en un himno del movimiento MAGA.
Si hubo alguien feliz con el final de The Late Show", ese fue Trump.
Jimmy Kimmel y su semana de despido

Otro de los comediantes que más furia ha provocado en Donald Trump sin duda es Jimmy Kimmel, el conductor del programa "Jimmy Kimmel Live!" transmitido por el canal ABC, propiedad de Disney.
Aunque ya llevaba años criticándolo, el punto de inflexión ocurrió durante la conducción de los Óscar, en 2024. Mientras la ceremonia se transmitía, Trump publicó un mensaje en redes criticando la conducción de Kimmel, llamándolo "el peor presentador de la historia".
Rompiendo el protocolo y los consejos de sus propios productores, el comediante leyó los mensajes en vivo frente a millones de espectadores y respondió diciendo: "Gracias por vernos, presidente Trump... ¿No paso ya su hora de ir a la cárcel?", en referencia a los problemas legales del republicano.
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, Jimmy Kimmel fue víctima de su furia.

En septiembre de 2025, el activista conservador y proTrump Charlie Kirk fue asesinado por un tirador cuando debatía con estudiantes de la Universidad del Valle de Utah.
Sobre el caso, Kimmel acusó a los seguidores del movimiento MAGA de intentar "desesperadamente" caracterizar al asesino de Kirk en algo diferente a ellos, cuando no lo es, y haciendo todo lo posible para sacarle rédito político a la muerte del activista conservador.
Al día siguiente de los dichos del conductor, el presidente de la FCC, Brendan Carr, pidió su despido a ABC, ya sea "por las buenas o por las malas". Fue entonces que la cadena anunció la suspensión indefinida del late night de Jimmy Kimmel.
Al respecto, Donald Trump dijo lo mismo que en el caso de Stephen Colbert, que lo habían suspendido por bajos niveles de audiencia y por falta de talento, luego agregó que ABC debió haber tomado esa decisión desde hace mucho tiempo.
No bastándole con eso, Trump pidió a la cadena NBC que hiciera lo mismo con otros dos presentadores: Jimmy Fallon y Seth Meyers.

La decisión de ABC provocó muchas críticas, así como respaldo a Jimmy Kimmel dentro del mundo del espectáculo, la prensa y hasta la política, quienes acusaban a Disney, así como al gobierno estadounidense, de censura.
Una semana después, ABC informó que el programa de Jimmy Kimmel regresaría para "evitar empeorar" la tensa situación del país.
A través de un comunicado, el canal propiedad de Disney informó que habían tomado la decisión de suspender a Kimmel porque sentían que sus comentarios no habían sido oportunos y resultaban considerados. Pero, luego de una serie de conversaciones con el conductor, acordaron regresar el programa.
Las críticas de Jimmy Kimmel no han cedido e inclusive han provocado la nuevamente la furia de Donald Trump exigiendo en más ocasiones su despido.
Esta vez ha enfocado sus críticas a través de la primera dama, Melania Trump. En abril pasado, Kimmel hizo un comentario en su programa diciendo que Melania tenía "un brillo como de viuda esperanzada", ironizando sobre la diferencia de edad en la pareja presidencial.
Tanto el presidente como la primera dama emitieron comunicados oficiales exigiendo públicamente a Disney y a ABC el despido inmediato del conductor.
Fiel a su estilo, Jimmy Kimmel respondió en su programa burlándose de la situación: "¿Saben qué pasa cuando te despiertas y la primera dama saca un comunicado exigiendo que te despidan? A todos nos ha pasado, ¿verdad?".
Trump también pidió la cabeza de Seth Meyers

Seth Meyers es uno de los comediantes y presentadores de televisión que ha criticado a Donald Trump desde mucho antes de que incursionara en la política.
En 2011, durante una cena de corresponsales en la Casa Blanca, Seth Meyers como anfitrión del evento lanzó varias críticas contra el magnate y sus ya sonantes aspiraciones presidenciales. "Donald Trump ha dicho que se postulará como republicano, lo cual es una sorpresa porque yo asumía que se postularía como un chiste", dijo aquella noche.
Muchos allegados al republicano aseguraron que la humillación pública que Trump sintió esa noche por parte de Meyers, y a la que se sumó el entonces presidente demócrata Barack Obama, fue lo que lo motivó a postularse en serio para la presidencia.
Ya durante su segundo periodo como presidente de Estados Unidos, Trump ha sido el centro de duras críticas por parte del comediante y conductor en su programa "Late Night with Seth Meyers".

Cansado de los chistes de Meyers, en noviembre del año pasado Trump finalmente explotó y se lanzó en contra del comediante en redes sociales.
El presidente lo acusó de sufrir de un caso incurable de "Síndrome de Arrogancia Anti-Trump", alegando que el programa era un "desastre en ratings" y exigió abiertamente a la cadena "despedirlo inmediatamente".
Lo que encendió las alarmas no fue la reacción ya conocida del presidente, sino que el director de la FCC compartiera el ataque de Trump, temiendo que se utilizara de nueva cuenta a la agencia reguladora federal para presionar a un canal de televisión, esta vez a NBC.
Lejos de intimidarse, Seth Meyers dedicó sus siguientes monólogos a burlarse de las amenazas de censura del gobierno, ironizando sobre cómo la Casa Blanca invertía tiempo en exigir el despido de comediantes en lugar de atender prioridades nacionales.
Si Donald Trump mantiene su hambre de censura en contra de los conductores y comediantes críticos a su gobierno, Estados Unidos podría quedarse pronto sin late night.



