Un lugar amado puede convertirse en algo doloroso: Natalia Alcalde ¬ ENTREVISTA

13/06/2026 - 10:00 am

La escritora guanajuatense habla sobre Delirio, una novela nacida de la fascinación por un hotel en Toledo y convertida en un thriller sobre memoria, identidad, violencia y transfeminicidio en México.

Ciudad de México, 13 de junio (SinEmbargo).– “Llegué a un hotel que me llamó muchísimo la atención porque su fachada era completamente distinta al mundo que escondía en su interior. Estaba en Toledo, una ciudad que siempre me recuerda a Guanajuato. Por alguna razón, me fascinó la idea de trasladar ese lugar a mi tierra. A partir de ahí empecé a tejer la historia. Todo lo demás —la trama, la crítica social y los personajes— se fue edificando alrededor de ese hotel”, relató la escritora Natalia Alcalde sobre el origen de su novela Delirio (Tusquets).

Publicada originalmente en España en 2022 y editada ahora en México por Tusquets, Delirio sigue a Renata, una joven que vive con visiones premonitorias y que intenta alterar el curso de un transfeminicidio. A través de una estructura coral, la novela explora temas como la identidad, el trauma, la violencia de género y la memoria colectiva.

Uno de los ejes centrales de la historia es el asesinato de Kika, una mujer trans cuya muerte desencadena gran parte de los acontecimientos. Para Alcalde, era importante dirigir la mirada hacia una realidad que con frecuencia permanece invisibilizada. “Delirio va de un transfeminicidio. Desde el principio el lector sabe que Kika ha sido asesinada. Elegí a una mujer trans porque me interesaba reflexionar sobre el género y sobre las expectativas sociales que se imponen a quienes lo habitan. Kika se convierte en objeto de deseo, pero también en objeto de desprecio. Es una contradicción muy dolorosa. Sin embargo, también quise mostrar que su infancia estuvo llena de amor. Su madre la abraza, la reconoce y la acompaña. Esa relación era fundamental para mí”.

La autora también reflexiona sobre el papel de la comunidad frente a la violencia. En Delirio, la colectividad se manifiesta tanto a través del silencio como del ruido. “Hay personajes que callan para no meterse en problemas, pero también existe otro fenómeno que me interesaba explorar: el ruido inútil. Ese momento en que parece que estamos hablando de un crimen, pero en realidad nos concentramos en aspectos secundarios. En el caso de Kika, la gente se escandaliza más por su identidad que por el asesinato. Se habla más de sus decisiones personales que del responsable del crimen. Y cuando eso ocurre, no solo se revictimiza a la víctima, también se protege la impunidad”.

Delirio, la novela de Natalia Alcalde.

Para Natalia Alcalde, Delirio está atravesada por una contradicción profundamente mexicana: la convivencia entre el amor por una tierra y la indignación por la violencia que la atraviesa. “En la novela están presentes las dos cosas. Está el amor por los personajes, por Guanajuato y por México, pero también el enojo. Quería mostrar cómo esos sentimientos pueden coexistir. Esa es la realidad que vivimos hoy: lugares llenos de belleza, de historia y de afecto, que al mismo tiempo están marcados por la violencia. Delirio nace precisamente de esa tensión”.

La relación con el lector también ocupa un lugar central en la propuesta narrativa. “Lo que me interesaba era invitar al lector a habitar una realidad personal. Renata es una narradora muy consciente de que está contando una historia y constantemente dialoga con quien la lee. Quería que sonara a una confesión, a un testimonio. Todos tenemos una verdad desde la cual percibimos el mundo y esa era la experiencia que quería compartir”.

Otro de los personajes fundamentales es Juanjo, propietario del hotel Delirio, cuya identidad se revela a través de los espacios que habita y de los objetos que colecciona. “Juanjo es alguien que decide ser huérfano. Es un personaje marcado por la sensación de que otros querían decidir su destino. Más que explicarlo directamente, preferí construirlo a través de sus gustos, de su colección y del propio hotel. Es un amante de la movida madrileña y eso se refleja en la estética descarada del lugar, con colores intensos, referencias a David Bowie y una energía muy almodovariana. Cuando el lector entra al hotel, en realidad está entrando en la personalidad de Juanjo”.

El hotel Delirio termina convirtiéndose en mucho más que un escenario: es un personaje vivo que se transforma junto con quienes lo habitan y que refleja las huellas del trauma. “Después del asesinato, el hotel cambia. Se vuelve más oscuro, más hostil. Sus ventanales parecen rechazar la luz y la humedad corre por los muros como si estuviera llorando. Más que pensar en realismo mágico, me interesaba utilizar esos elementos como una metáfora. Quería mostrar cómo un lugar amado puede convertirse en algo doloroso después de una experiencia traumática. Delirio cambia porque cambian los personajes y porque cambia también la manera en que perciben el mundo”.

Aunque algunos lectores españoles identificaron elementos de realismo mágico en la novela, Alcalde considera que esa lectura está vinculada con las formas de narrar propias de América Latina.

“La literatura latinoamericana se atreve a romper ciertos esquemas. A veces incorporamos elementos que pueden parecer mágicos, pero que para nosotros forman parte natural de nuestra manera de contar historias. Tiene que ver con la oralidad, con las creencias populares y con la forma en que se transmiten los relatos. Yo quería que en Delirio estuviera esa esencia de México, de Guanajuato y también de lugares como Ixtlán de Juárez: espacios llenos de riqueza humana que, al mismo tiempo, conviven con la sombra de la violencia”.

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Obed Rosas

Obed Rosas

Obed Rosas es editor de la Unidad de Investigación y encargado de la sección de Libros de SinEmbargo, en donde también se ha desempeñado como Jefe de Mesa y Editor de Redes. Es Co-conductor de Poderos@s junto con Muna Dora, y de Siete Días, junto a Álvaro Delgado, programas de SinEmbargo Al Aire. Ha trabajado en otros medios como Expansión, Newsweek en Español y Revista Zócalo. Es licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón de la UNAM y estudió, además, Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma casa de estudios.

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