Estoy convencido de que si Enrique Peña Nieto pretende realmente ser ese hombre que representa a una generación que hará cambios en México, que significa realmente un rompimiento con otras generaciones, no puede jugar dos cartas al mismo tiempo. Por un lado, presumir las ataduras del pasado y aprovechar las formas del viejo PRI y al mismo tiempo decir que es un hombre que mira hacia el futuro. Uno tiene que romper con el pasado para después construir hacia el futuro, dice León Krauze. Ese es un paso que Enrique Peña Nieto no ha dado y, si realmente pretende representar a generaciones más jóvenes, tendrá que hacerlo.
Por León Krauze
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