Julieta Cardona

Llorar por cosas importantes

Llorar por cosas importantes. Llorar por cosas importantes. Llorar por cosas importantes. Mi abuelo decía que debía repetírmelo para no olvidarlo, yo digo que cuando más se pronuncia, le restamos autonomía mientras le sembramos olvido, entonces eso sucedió.

No soy sensata, no sé, no aprendo. Acostumbro llorar porque hace mucho frío o porque el rosal se atesta de plaga, también porque no puedo aprenderme algunas canciones o la comida me sabe mal, ni hablar de mi llanto cuando alguien me abandona y ni qué decir de aquella vez que me rompí el tobillo o reprobé el examen de química. Lloro porque hay tanto que no entiendo, porque lo único que entiendo compete a la forma de las nubes y nada más.

Entonces llorar por cosas importantes no sirve porque así tampoco vuelven, lo supe cuando mi abuelo lloró durante horas por un becerro que se le murió.

Yo no sé llorar por cosas importantes porque llorar es explotar por dentro y yo nací con una explosión, o dos, o más.

“Está usted resentida con la vida”, me dice la gente porque no lloro a su ritmo, porque al parecer todos saben llorar menos yo. Pues claro que estoy resentida, pero no con la vida sino con el mundo, ¿quién no y por qué no? Como si fuera pecado, como si fuera malo pecar, como si saber llorar significara no estar resentido con la vida o con el mundo. Pásenme sus pecados pendientes, que los cometo por ustedes.

También sugieren que escriba de temas felices, que ahogarme en el desamor no es buena idea, que hablar sobre la muerte es un dolor de huevos, que el Prozac, básicamente dicen que deje de ser el personaje triste que siempre he sido. Yo digo que no, yo digo que la libertad debe usarse incluso en la selección de lecturas. Después lloro.

Como el día de mi cumpleaños que mentí para estar sola. A todos inventé que tenía un sinfín de compromisos; compré mucha cerveza y pizza, luego me encerré en casa y cuando caía la tarde fui a llorar a un parque solitario porque hace un año murió Matías. Matías fue mi perro, mi único amigo, al único que quería para siempre.

Las cosas importantes hacen ruido y yo quiero suplir todo con silencio: cuando no hay lágrimas, hay silencio, cuando no hay amor, hay silencio, cuando no hay emociones, hay silencio, cuando no hay corazones hirviendo, hay silencio.

No me llevo bien con lo importante de este mundo, no sé cómo, no soy sensata, no sé, no aprendo.

MÁS EN Opinión

MÁS EN Opinión