Julieta Cardona

El diablo en los pequeños detalles

Porque verás que cuando una mujer te jala de las
entrañas hacia el centro de la tierra, es como
hundirte en un abismo ciego,
donde el abismo también es ella.


Una de mis profesoras decía que el diablo se esconde en los pequeños detalles. Y yo le creo.

Si el desamor viene en esos pequeños detalles también lo creo, pues de infiernos minúsculos también está llena la vida. Eso lo descubrí cuando una no puede parar de llorar aunque se mire el cielo urgiendo clemencia, cuando se besa a alguien y se siente un hueco, cuando se toca el cuerpo como se toca la puerta de una casa esperando respuesta y resulta estar desocupada, cuando en la cama hay una tormenta de nieve y te percatas de que solo es un colchón rosa derruido, eso lo descubrí cuando caí en un precipicio sin fondo que me llenó del mismo vacío que sentía cuando mi cuerpo iba en caída libre al entregármele a todas las mujeres malditas del mundo en una sola: la mujer que escogí para morir en ella.

Eso lo descubrí mientras perdía el aire porque después de perder un amor, el aire ya qué importa. Descubrí los infiernos minúsculos mientras escribía a mi amor tan triste y lejano.

«Mi triste amor:

Te lloro por dentro porque por fuera me he secado, porque cuando me seque por dentro entonces ya nada habrá quedado y habré ganado yo.

Esta noche te escribo con suma desventura y delicadeza porque quiero que ardas desde tus adentros. El calor será tan absurdo que después de quemarte buscará salir y para entonces ya nada habrá quedado y habrás ganado tú.

¿Has mirado la luna? La regresé a su sitio porque al percatarme que no podías sostener mi corazón, asumí que no podrías con algo más grande.

Y escribo para perdonarte.

Mi triste y lejano amor, la tierra solo es una pequeña parte, el cielo es todo lo demás. Dime en qué detalle te escondes, que prendo fuego a todo, dime en qué detalle te escondes que te perdono porque tú solo querías una isla cuando yo te ofrecía el mundo.

Mi triste amor, líbrame de todo amar».

Entonces me pongo a pensar que el diablo está en los pequeños detalles y también en los más grandes, que los hijos de puta vienen disfrazados de caballeros, que las damas también, que el mundo es cabrón porque… ni siquiera sé bien por qué. Me pongo a pensar que nadie merece un amor tan crudo como la carne y que las almas desnudas volamos más alto. Que la falta de ilación no repara en detalles y que está bien porque ya sabemos quién se esconde ahí. Ahora sé que beso con los ojos bien abiertos y el corazón bien cerrado, no vaya a ser que por parpadear un segundo buscando sentir más, se cuele una cara de ángel que en un beso me lleve al mismísimo averno.

  

@hartatedemi

MÁS EN Opinión

MÁS EN Opinión