Hay muchas noticias que pasan inadvertidas. O tal vez son esas cosas que nos hacen felices a nosotros, muy de confianza, sin que a otros les produzca resquemor.

Una de ellas es la obtención del Premio FIL en Lenguas romances a Emmanuel Carrére, algo que para quienes no lo leyeron puede pasar sin aviso o puede resultar molesto para gente que siempre busca peros, por caso el escritor Iván Thays, con el que suelo estar de acuerdo pero esta vez no.

“Aunque no niego la calidad de la obra de Carrere (mi libro favorito de él sigue siendo El adversario) siento pena por haber perdido un premio de prestigio para el castellano -el más prestigioso después del Cervantes- como era el antiguo premio Juan Rulfo (también lamento que haya perdido su bonito homenaje a Rulfo en el nombre del premio) que ahora, abierto a lenguas romances, se convierte en un premio con una identidad más bien ambigua y de una base excesivamente amplia. Nunca entendí por qué se abrió a las “lenguas romances”. ¿Es que no había suficientes autores en castellano para ganarlo?”, se preguntaba la semana pasada el autor peruano.

Sin embargo, nunca como en los últimos años dio tanta alegría el premio. Podríamos haber dicho lo mismo el año pasado con Norman Manea, cuya obra ni siquiera se reeditó totalmente cuando ganó el FIL, aún como escritor de la resistencia rumana, pero tan lejano a nuestros intereses.

Lo de Carrére es noticia buena. Homenaje a uno de los autores que convive con nosotros y que nos ha hecho adultos a la luz de sus palabras, mezcla de información real y de alta literatura, abriéndonos una puerta a una creatividad nueva, prodigiosa.

Lo de Silvio Rodríguez también es buena nueva, para un mundo que cambia mucho más de lo que nosotros podremos percibirlo.

El gran cantautor cubano, uno de los mejores –sino el mejor-que ha hecho canciones en español, cantará en el Central Park este domingo. Lo hará rodeado de músicos para ejecutar temas de su reciente álbum, Amoríos.

En su presentación, Silvio estará acompañado por Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres), Niurka González (flauta y clarinete), Jorge Aragón (piano), Jorge Reyes (contrabajo), Oliver Valdés (batería y percusión) y Emilio Vega (vibráfono y percusión).

El concierto será parte del festival SummerStage, que abrirá con el cantante y compositor puertorriqueño Tito Auger y es obvio que en tiempos de Donald Trump, la asistencia del artista cubano cobra especial relevancia.

El SummerStage se considera el festival de artes escénicas al aire libre más grande de Nueva York. Cada año, como parte de su programa, se realizan más de 100 performances en Central Park y otros parques de la ciudad.

Para quienes conozcan la obra de Rodríguez, no bastará con sus canciones de Amoríos: habrá colección de hits y mucha su presencia en el show.

Hoy desperté con una noticia en la radio. Una mujer en Vicente López había sido secuestrada y luego liberada a cambio de un dinero y pensé: no bastará con que yo no me entere para que estas cosas pasen a menudo, todos los días, en nuestro suelo.

Pero de todos modos, de vez en cuando, algunas buenas nuevas nos ayudan a vivir y a confiar que la existencia no es siempre desastrosa.