Trabajadores de la CFE reparan el servicio eléctrico en Iztapalapa.

“Las tarifas eléctricas y el precio del gas, que dijo se restringirían, se fueron al alza en el sector doméstico, el comercial e industrial”. Foto: Graciela López, Cuartorcuro

La semana pasada señale que el proceso electoral en ciernes ha generado, además de una aguda disputa entre los partidos políticos y candidatos aspirantes al poder y grotescas posturas de los intelectuales orgánicos, una confrontación de hondo calado entre los tres poderes de la Unión, en torno a un eje fundamental del futuro de nuestro país: la consolidación de la 4t transformación o la recuperación del régimen neoliberal.

Querámoslo o no, los electores estamos inmersos en unos comicios claramente clasistas entre ricos y pobres, entre los de arriba y los de abajo. Tan es así, que los adversarios de la 4ta transformación han emprendido una embestida en contra del Presidente de la República, no en defensa de la “libertad y la democracia” como aducen, sino para recuperar a como dé lugar sus jugosos intereses y ganancias de los que se hicieron multimillonarios durante los sexenios de Carlos de Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, quienes, sin recato alguno a la soberanía de nuestro país, dieron cauce a las políticas neoliberales mediante aberrantes reformas  estructurales y energéticas usufructuadas por la oligarquía nacional y extranjera.

Tan es así que pegaron el grito en el cielo y enfurecieron, una vez que el Congreso –Senado y Cámara de Diputados— aprobó el pasado 3 de marzo la reforma energética de hidrocarburos y electricidad propuesta por el Presidente para recuperar los hidrocarburos y priorizar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) frente a las plantas privadas no sólo de México, sino también de Estados Unidos, Canadá y Europa que son las mayores proveedoras de electricidad que, ¡ojo!, “luego venden al Gobierno en subastas”.

Los partidos y legisladores de la oposición amenazaron de inmediato con interponer ante la Suprema Corte de Justicia una acción en contra, ya que, según ellos, “la reforma viola el principio de libre competencia de la Constitución”. Desde esa fecha en adelante ellos y las plantas privadas han promovido decenas de amparos de la Ley de la Industria Eléctrica aprobada.

Pero no sólo eso, también se han pronunciado en contra de la perforación de la refinería “Dos Bocas” de Pemex, que indudablemente es un contrapeso significativo del endeudamiento del erario del Estado a las multimillonarias importaciones extranjeras de la gasolina y el diesel, que durante el sexenio de Fox se incrementó de 2003 a 2008, de 10 mil a 20 mil millones de dólares y en el de Enrique Peña Nieto llegó a los 600 mil millones de dólares.

El régimen neoliberal fue y sigue siendo un saqueador de la Nación, de inicio con la privatización de los ferrocarriles de México de Ernesto Zedillo y, posteriormente con las reformas estructurales y energéticas de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, las cuales violaron los artículos fundamentales de la Constitución de Querétaro de 1917. 

Por si no lo sabe. Ernesto Zedillo, privatizó los Ferrocarriles mexicanos a la empresa trasnacional Kansas City Southern de México y al Grupo México del nefasto Germán Larrea, los cuales se apropiaron del 90 por ciento de la red ferroviaria creada desde el porfiriato, hoy en deceso desde hace 25 años.

Felipe Calderón, por su parte, promulgó cinco iniciativas de la Reforma Energética que envío al Senado de la República el 8 de abril de 2008, para abrir la industria petrolera a inversionistas privados con tres argumentos:

1) “México ya no tiene reservas del petróleo y solamente durarán nueve años. 2) Pemex no tiene la tecnología para explotar y perforar en Aguas profundas del Golfo de México, necesita aliarse con empresas internacionales poseedoras de esa tecnología. 3) Pemex no tiene dinero para llevar a cabo las exploraciones necesarias para encontrar los yacimientos que compensen la caída de las reservas y la extracción de petróleo”. (Fuente: Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM).

La Reforma Energética de Enrique Peña Nieto que aprobó el Congreso desde el inicio de su Gobierno mediante cuantiosos sobornos a legisladores y líderes partidistas del Pacto por México, fue un fiasco.

Las tarifas eléctricas y el precio del gas, que dijo se restringirían, se fueron al alza en el sector doméstico, el comercial e industrial. El precio de la luz subió al 59 por ciento; el del gas licuado del petróleo (LP) aumentó al 51 por ciento, del 2013 al 2018.

Las reservas petroleras decayeron y la producción petrolera siguió cayendo: de los 2.5 millones de barriles de curdo perforados por día, se redujo en 2017 a 1.73 mbd. La producción del gas, también tuvo una drástica caída de 2013 al 2018.

Ahora ya nadie de los que apoyaron y aplaudieron esas nefastas reformas –me refiero al PRI, el PAN y el PRD—hace memoria del daño que generaron a nuestra patria. Por el contrario, las defienden con hacha y cuchillo, y arremeten contra las auténticas reformas soberanas de la 4taTransformación.

Pongo dos ejemplos de ello. Ahora que las comisiones unidas de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República, aprobaron un dictamen de reformas a la Ley Reglamentaria del Sistema Ferroviario, pusieron el grito en el cielo.

Festejan y difunden el que un juzgado federal del Estado de México haya concedido una suspensión provisional en contra del “rediseño del espacio aéreo en el Valle de México”, esto es del aeropuerto Santa Lucía en construcción, supuestamente, a petición de un quejoso que a nombre propio y de sus hijos menores de edad sostiene que los aviones que transitan al aeropuerto internacional de la Ciudad de México, genera “afectaciones en el entorno adyacente con la alteración del ambiente, ya que con el cambio del diseño aéreo… el ruido que originan tales aviones, se efectúa de manera frecuente”.

No me queda la menor duda de que ese amparo emana no “de un padre y sus hijos” como difunden, sino del cártel de los neoliberales, ahora disfrazados de derecho humanistas, feministas, ecologistas y demócratas.

No es casual que el Juez Javier Mijangos González, que ordenó a funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que suspendan de inmediato la ejecución del rediseño del Espacio Área del Valle de México, es el mismo que ha promovido también amparos contra la Ley de la Industria Eléctrica e incluso promovido se cierren los ductos de Pemex para combatir “con medidas provisional” el robo de combustibles. Mas claro, ni el agua.

No entienden que por más que le den mucho maíz (amparos) a la “gallina de los huevos de oro” ya está en proceso de extinción en el corral de la 4ta transformación; que el pueblo está dispuesto a limpiar el putrefacto gallinero del régimen neoliberal, que tanto daño les causó.

Les advierto: Las “jaulas de sus gallos” (INE y PJF), por más aleteos que hagan, no van a lograr revivir a la “gallina de los huevos de oro”, que tanto añoran.    

Los polluelos del pueblo a quien tanto denigran, estamos hartos de tanta codicia, injusticia, desigualdad, corrupción, impunidad, demagogia y fraudes electorales. Tómenlo en cuenta.

El proceso electoral que manipulan con el apoyo del Poder Judicial y el órgano electoral para tener el control de la mayoría de la legislatura, puede devenir en una auténtica lucha de clases.

Así que no le piquen la cresta al verdadero gallo: el Pueblo.