La capacidad y velocidad regenerativa de los mares es mucho menor que la frecuencia y dimensión de la pesca industrial. Foto © Igualdad Animal / Animal Equality

“He investigado granjas y mataderos industriales durante más de 10 años y siempre he pensado ‘ojalá pudiera conseguir que la gente experimentara esto en primera persona'”, ha dicho Jose Valle, vicepresidente de Igualdad Animal Internacional, y es que durante más de una década, Igualdad Animal se ha abocado a mostrar la realidad de los animales dentro de granjas y mataderos del mundo y reconocemos que nos falta mucho por revelar aún.

Con el pasar de los años, Igualdad Animal ha incursionado también en la documentación de la pesca, que causa un terrible sufrimiento a los animales marinos. Y cada vez que lo hemos hecho nos hemos dado cuenta que, así como la ganadería industrial está devastando el planeta, la pesca está devastando nuestros océanos.

Si bien, nuestro trabajo en México está enfocado en ayudar a los animales atrapados dentro de la industria cárnica, hoy por hoy es imposible no vincular el trato que reciben los animales criados, capturados y matados para consumo con el impacto medioambiental que estos procesos conllevan.

Como recién mostramos en la investigación que realizamos y que fue publicada por SinEmbargo, El Enemigo del Planeta, al sobrevolar con drones las enormes naves industriales que aprisionan a decenas de miles de animales, pudimos ver que están vertiendo desechos a nuestros ríos y campos de cosechas y que se están arrojando contaminantes a la atmósfera de forma dramática. Y habría que agregar la deforestación de espacios silvestres para convertirlos en campos de cultivo.

Sería ingenuo dudar que algo similar no está pasando en los mares. Probablemente debido a que es algo que está tan distante de nuestro hogares y a que compartimos menos características con los peces, que ha sido relegado en las noticias y la enseñanza.

Pero está pasando. Existen diversas formas en las que se pesca en nuestros océanos, todas son muy crueles con los animales y todas están afectando la biodiversidad marina. La pesca de arrastre está barriendo el fondo marítimo dejando solo cadáveres a su paso. En sus redes además de peces quedan atrapados corales, crustáceos y vegetación. Todo lo que no sirve para fines comerciales es regresado al mar pero sin vida. En nuestra más reciente investigación sobre la pesca, Asfixiados, mostramos que además la basura que también recogen las redes, es regresada al mar.

Desgraciadamente, la capacidad y velocidad regenerativa de los mares es mucho menor que la frecuencia y dimensión de la pesca industrial. No solo es la capacidad de nacimiento de los peces, también es el hecho de que estamos acabando con su ecosistema y su comida. Desde 1970 las poblaciones marinas han disminuido casi un 50 por ciento y las poblaciones de algunas especies hasta un alarmante 75 por ciento.

La situación es tan alarmante que, de acuerdo a la predicción que proyecta el informe “Living Blue Planet” (Planeta Azul Vivo) de la organización internacional WWF, tan pronto como en 2050, la temperatura de los océanos habrá subido varios grados y los arrecifes de coral ya no existirán. Y con ellos, habrá desaparecido también una gran parte de la vida en los océanos.

Nuestro sistema alimentario actual es parte de la crisis medioambiental y sanitaria que apenas empezamos a enfrentar. ¿Qué haremos cuando no haya marcha atrás?

Es momento de actuar. En Igualdad Animal no pararemos de denunciar y transformar las leyes para que los peces tengan protección legal y podamos frenar al Enemigo del Planeta. Tu apoyo es invaluable, pero recuerda que en tus manos o, mejor dicho, en tu plato está la mejor forma de cambiar el futuro de los animales, el planeta y la humanidad.