El Presidente Andrés Manuel López Obrador argumentó esta mañana que se colocó la valla en Palacio Nacional para evitar que fuerzas de seguridad y mujeres estén frente a frente durante la manifestación del 8 de marzo. 

Ciudad de México, 6 de marzo (SinEmbargo).- El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo esta mañana que la valla de Palacio Nacional no se colocó por miedo, sino para evitar provocaciones de los que se podrían infiltrar en la marcha de las mujeres. 

“En Ciudad de México pusieron una valla. Habrá manifestación de mujeres. Están en su derecho de manifestarse, pero hay mucha provocación, mucha gente que se infiltra y que lo que busca es causar daño. Utilizan como forma de protesta la violencia y tiran bombas molotov, y no queremos que haya heridos en ningún bando”, dijo el mandatario durante la supervisión de obra del Tren Maya desde Maxcanú, Yucatán.

“No queremos heridos entre las fuerzas de seguridad pública ni entre las mujeres. Debemos proteger nuestros monumentos históricos. Cuando se pinta Bellas Artes, el Palacio Nacional, cuesta trabajo despintar porque hay que pedir autorización. No se puede estar afectando a la cantera de estos edificios que tienen siglos. No se impide el derecho a la manifestación. Que se manifiesten todos los que quieran. Pueden hasta insultar. Está prohibido prohibir. Tenemos que evitar las provocaciones”, expuso López Obrador.

“Que no se confunda, no es miedo. Todos los seres humanos tenemos miedo, pero es distinto a la cobardía. No es por eso que se ponen las vallas. Es para que no haya provocación. Es nuestra obligación garantizar la paz y la tranquilidad, sin represión. Prefiero eso a que estén frente a frente fuerzas de seguridad y mujeres. Tenemos que seguir manifestándonos de manera pacífica”, dijo.

“La vez pasada tiraron bombas, explosivos, a la puerta del Palacio, y no es sólo causar daño al edificio sino a las personas, incluso a las que van a manifestarse”, añadió.

El Presidente dijo que él fue opositor muchos años, “opositor decidido”. “Y levantamos movimientos fuertes. Caminé dos, tres veces desde Tabasco hasta la Ciudad de México. Protestamos de manera pacífica en 2006, cuando nos robaron la presidencia. Lo más fácil era, con los manifestantes, tomar el Palacio, pero un dirigente no tiene el derecho a poner el riesgo la vida de las personas”.

“Gandhi no utilizó la violencia. Mandela no usó la violencia. Martin Luther King no usó la violencia. Optaron por la no violencia. Ese es el camino y convencer y argumentar, no imponer y lanzar bombas molotov. No hay que agredir a nadie. Hay que debatir con respeto. Tenía interés en aclarar eso. Nuestros adversarios aprovechan todo para cuestionar”, expuso.

La valla en Palacio Nacional. Foto: Cuartoscuro.

La manifestación será el lunes 8 de marzo. Foto: Cuartoscuro.

López Obrador vive en Palacio Nacional. Foto: Cuartoscuro.

A través de su cuenta de Twitter, el Vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, calificó el amurallamiento de Palacio Nacional como el “muro de la paz”.

Ramírez Cuevas detalló que con este muro se garantiza “la libertad y protege de provocaciones“.

“El Presidente López Obrador da garantías a las manifestaciones del 8M. el cerco de Palacio Nacional es para proteger y no para reprimir; para cuidar el patrimonio de todos los mexicanos y evitar la confrontación. Es un muro de paz que garantiza la libertad y protege de provocaciones”, escribió en su cuenta de Twitter.

En un tuit posterior agregó que la Cuarta Transformación es pacífica y repita los derechos humanos; así como que garantiza las libertadas y las manifestaciones.

El Gobierno de México se adelantó y colocó un muro de metal frente a Palacio Nacional en la víspera de la marcha de las mujeres, pero no le sirvió para contener una avalancha de críticas.

De hecho, el muro es apenas otro gesto de un Gobierno que aunque tiene un Gabinete con una cuidada equidad de género no sale bien librado en temas de las mujeres. La periodista María Verza escribe en Associated Press apenas hoy, sobre otro tema que empaña los esfuerzos gubernamentales por congraciarse con ellas: “Meses de protestas y una intensa campaña en las redes sociales no funcionaron. Tampoco las voces indignadas de parte de los militantes de Morena. La postura del presidente Andrés Manuel López Obrador se impuso y el partido oficialista tendrá un candidato a Gobernador que está denunciado por violación”.

El Instituto Electoral del estado de Guerrero oficializó el jueves por la noche la candidatura de Felix Salgado Macedonio, un hombre acusado de varios abusos sexuales y con dos denuncias formales en la Fiscalía del estado, pero también un político popular y poderoso que ha sido Senador, Diputado y Alcalde del turístico puerto de Acapulco.

“Sólo si renuncia o si lo inhabilitan Salgado no estará en las boletas del 6 de junio, unos comicios clave para que el presidente pueda seguir gobernando con comodidad porque se renovará toda la Cámara de Diputados, 30 de los 32 congresos estatales, 15 gobernaciones y miles de cargos locales. Pero ambas cosas parecen improbables”, recuerda Verza.

“El político, que a través de su abogado dijo que las acusaciones en su contra son una mentira, tiene previsto iniciar su campaña el viernes. La institución electoral argumentó que no había sido sentenciado con lo que la decisión quedaba en manos del partido. Y Morena, un movimiento surgido de la izquierda que abogó por otra forma de hacer política y cuyo fundador se jacta de tener el primer gobierno paritario del país, difícilmente podrá imponerse a un aspirante que cuenta con el apoyo del Presidente, aunque tenga que pagar un costo por ello”.

Ahora el muro ha desatado otra ola de críticas que un sector que se siente agraviado.