El Ministerio de Sanidad y el de Ciencia han presentado los resultados consolidados de la encuesta, que han sido publicados en The Lancet y también revelan que entre la población sanitaria la prevalencia se duplica, es alrededor del 10 por ciento.

Por Belén Remacha

Madrid, 6 de julio (ElDiario.es).- El estudio del Ministerio de Sanidad y de Ciencia que ha estimado la seroprevalencia entre la población española de la COVID-19, llamado ENE-COVID, ha concluido después de dos meses de pruebas y encuestas a unas 60 mil personas. Este 6 de julio han publicado los resultados definitivos, sin cambios sustanciales respecto a las dos oleadas preliminares que habían presentado entre mayo y junio: el 5.2 por ciento de la ciudadanía española ha tenido contacto con el SARS-CoV-2 y ha desarrollado los suficientes anticuerpos como para no volver a padecerlo al menos por un tiempo, aunque la comunidad científica desconoce por el momento por cuánto plazo y a qué nivel dura la inmunidad.

“Pese al gran impacto de la pandemia en España, las cifras de seroprevalencia no son altas, lo que descarta a corto plazo la inmunidad de grupo“, resume el Ministerio en una nota. Los especialistas, al inicio del ENE-COVID, ya habían razonado que lo conocido como “inmunidad de grupo”, es decir, que haya la suficiente cantidad de población que haya superado la infección como para que el virus ya no represente un peligro, no se ha conseguido en la primera ola de ninguna enfermedad. La manera de conseguirla es con el desarrollo de una vacuna. El porcentaje del 5.2 por ciento equivale a unas 2 millones 400 mil personas infectadas, aunque sólo han sido diagnosticadas oficialmente 250 mil 545. Ese número aproximado de contagios, que se alcanzó a pesar de los dos meses de confinamiento obligatorio decretados el 14 de marzo con el estado de alarma, ha provocado más de 28 mil fallecimientos confirmados con prueba diagnóstica en España. En Madrid y varias provincias de Castilla y León y Castilla-La Mancha la presencia de anticuerpos se duplica, los tienen entre el 10 y el 11 por ciento. También entre los profesionales sanitarios la seroprevalencia está alrededor de 10 por ciento.

El porcentaje del 5.2 por ciento equivale a unas 2 millones 400 mil personas infectadas, aunque sólo han sido diagnosticadas oficialmente 250 mil 545. Foto: Matt Dunham, AP

El estudio, uno de los más elaborados del mundo en lo relativo a la seroprevalencia, ha sido avanzado en la revista científica The Lancet, una de las más prestigiosas del mundo. Lo han presentado también en el Palacio de la Moncloa el secretario general del Ministerio de Sanidad, Faustino Blanco, y la Directora General del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), Marina Pollán, y del Instituto de Salud Carlos III, Raquel Yotti, coordinadoras principales del ENE-COVID. Ha colaborado el Instituto Nacional de Estadística (INE), sobre todo para el reclutamiento de los participantes. El trabajo de campo ha sido elaborado por profesionales de Atención Primaria de las Comunidades Autónomas.

“El estudio es único a nivel mundial y así ha sido reconocido”, ha valorado Yotti, en referencia a esa publicación de The Lancet. Algo más de 54 mil personas han accedido a someterse a diagnóstico en las tres oleadas. Se les han hecho test rápidos y, a los que han dado su consentimiento, un análsis ELISA, de sangre y más preciso. La tasa de seroconversión de esta tercera oleada respecto a la de la segunda, que se presentó a principios de junio, es del 0.7 por ciento. Es decir, durante las primeras semanas de junio, cuando se han elaborado estos últimos datos y ya con toda España desconfinada, sólo el 0.7 por ciento de las personas encuestadas se contagiaron de COVID-19. De la primera a la segunda, durante mayo, fueron unas pocas más, el 0.9 por ciento. “Estas cifras reflejan la baja aparición de nuevas infecciones tras el confinamiento”, pero “no hay que bajar la guardia” y un ejemplo es lo que está ocurriendo en A Mariña (Lugo) o en Lleida, donde la población está otra vez en aislamiento, ha subrayado Faustino Blanco.

El 14 por ciento de los participantes vivió el camino inverso: en la primera ola dio positivo en mayo y en la última, ya en junio, negativo. Entre los que lo pasaron asintomáticos esa conversión de positivo era algo mayor, entorno al 20 por ciento. Pollán lo achaca a que se han podido dar falsos negativos, “los test rápidos no detectan todo”, pero también a que “sabemos aún muy poco de esta enfermedad”. Yotti añadía que eso tiene que ser una llamada a la “prudencia” a los ciudadanos que hayan pasado la COVID-19: se desconoce aún mucho sobre cómo funciona la inmunidad y esta “puede ser incompleta”, así que las medidas higiénicas tienen que seguir siendo las mismas para todos.

El 14 por ciento de los participantes vivió el camino inverso: en la primera ola dio positivo en mayo y en la última, ya en junio, negativo. Foto: Leo Correa, AP

Yotti y Pollán han explicado que el estudio contempla otra variante: hay personas que han podido pasar el coronavirus pero no desarrollado anticuerpos. También que puede existir otro tipo de inmunidad, la celular, que no requiere que la persona tenga anticuerpos, pero la investigación no analiza esa situación y la comunidad científica tampoco ha aclarado sus términos todavía. El Ministro Salvador Illa adelantó hace unos días que están trabajando en una posible continuación del ENE-COVID a partir de septiembre, para seguir observando la circulación del virus por nuestro territorio mientras dure la pandemia.

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