Ciudad de México, 14 de febrero.- (SinEmbargo).- Encontrar la coherencia entre el corazón y el cerebro puede mejorar el estado de salud en general, reducir el estrés y hasta intervenir en los campos magnéticos de la Tierra, o por lo menos eso es en lo que piensan los fundadores del instituto HeartMath, una organización que trata de incorporar la inteligencia cardiaca en el día a día.

Fundada en 1991 por Don Childre y ahora respaldada por psicólogos, estrategas, neurocardiólogos y expertos en negocios, tiene como base la idea de que el corazón está formado por hasta 40 mil neuronas, lo que lo hace tener un sistema nervioso muy complejo y explicaría la existencia de la inteligencia emocional o del corazón.

Imagen: Shutterstock

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“La inteligencia del corazón es muy rápida, de alta velocidad, de naturaleza muy intuitiva, y también es muy práctica. Nos da esa guía, esa orientación que necesitamos para tomar las decisiones, sean grandes o pequeñas, mientras avanzamos en la vida”, dijo Howard Martin, uno de los pioneros del centro en una entrevista realizada por el redactor español Francesc Prims.

En su sitio web, la organización dice que sus técnicas para alinear el corazón, mente y emociones, se han usado en estudios publicados en diarios como el Americano de Cardiología y la Harvard Bussines Review.

La importancia del corazón está más allá de bombear sangre al resto del organismo, pues también “manda órdenes muy poderosas de sanación al cerebro y al resto del cuerpo, y lo hace de maneras distintas. También cambia la onda de la presión sanguínea, produce hormonas y genera una comunicación electromagnética”, dijo Martin.

Entre las técnicas que HeartMath dice haber desarrollado están las que tienen que ver con la respiración profunda, así como sacar provecho de las emociones positivas para crear una comunicación distinta entre el cerebro y el corazón, se ha sabido a través de las investigaciones que el órgano cardiaco es un fuerte receptor de las experiencias negativas, en las que se siente estrés o tristeza.

Los creyentes de la ciencia del corazón, consideran que también sucede lo contrario. “Las señales del corazón influyen sobre la función del cerebro, cuando aprendes a gestionar estas señales y a cambiarlas de caóticas a coherentes se empieza a abrir el corazón. Cuando mandamos una señal incoherente o caótica, esto tiene impacto en algunos centros del cerebro y entonces no pensamos con tanta claridad.

Pero cuando vamos aprendiendo a cambiar estas señales de caóticas a más coherentes, esto abre todos los centros de percepción en el cerebro y entonces podemos ver todo el cuadro, esto es, tenemos la capacidad de ver más profundamente las cosas. Nuestras percepciones cambian, somos más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, somos más sensibles para con los demás y somos más autoconscientes de lo que sentimos y pensamos”, dijo Howard Martin en la entrevista.

Y, ¿cómo se logra esta coherencia?, el experto explica que ocurre cuando las distintas partes del cuerpo están trabajando conjuntamente en armonía. “Es un estado en que todos nuestros sistemas biológicos se están sincronizando con los ritmos del corazón”. Es decir, la respiración, la digestión, la respuesta del sistema inmune, la liberación hormonal, se ponen a tono del ritmo cardiaco.

Para monitorizar este ritmo, los desarrolladores del centro crearon el emWave, un dispositivo fácil de usar para que cualquier persona pueda ver sus ritmos cardiacos en tiempo real, identificar su comportamiento cuando se está en estrés o ante emociones negativas.