La publicidad dirigida a los niños programa gran parte de sus gustos de por vida. De adultos, como ratas en un laberinto, no reconocen esa programación y piensan que sus elecciones son libres. Imagen: “Felicidad” de Steve Cutts.

La epidemia global de obesidad infantil no se podría explicar sin las inversiones multimillonarias de las grandes corporaciones en publicidad dirigida a las niñas y niños, aprovechándose de su vulnerabilidad, con el fin de generar hábitos de por vida. En el primer documento de la Organización Mundial de la Salud acordado internacionalmente para enfrentar la obesidad, de 2004, se señaló que esta publicidad se aprovechaba de la “credulidad e inexperiencia de los niños”. En términos coloquiales, aprovecharse de esta condición de los niños, es sinónimo de abusar de ellos.

El Senador y expresidente del senado de Chile, el pediatra Guido Girardi, promotor del etiquetado de advertencia en los productos no saludables que se ha vuelto un modelo internacional, invitado a la Segunda Conferencia Internacional de Nutrición convocada por la OMS y FAO, señaló que estas empresas de alimentos y bebidas chatarra se han convertido en “los pedófilos del siglo XX”. El Dr. Girardi, por las políticas que implementó en Chile referidas a los etiquetados de advertencia, la regulación de la publicidad dirigida a la infancia y los alimentos en las escuelas, recibió en junio de 2019, el mayor reconocimiento otorgado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

El primero en referirse de esta manera a la práctica publicitaria dirigida hacia los niños fue Michael Brody , quien es un especialista en paidosiquiatria y medios de comunicación, es decir, no se trata de ningún improvisado radical. El Dr. Brody señaló: “Los publicistas se han vuelto expertos en niños, tanto como los pedófilos”. Michael Brody era Jefe del Comité de Televisión y Medios de la Academia de Siquiatría Infantil y Adolescente de los Estados Unidos. Es autor de un libro clásico en siquiatría infantil y medios: Seductive Screens: Children´s Media – Past, Present and Future.

En México, como parte de las políticas recomendadas para combatir la obesidad, y en consonancia con el nuevo etiquetado de advertencia en alimentos y bebidas que entrará en vigor el 1 de octubre, se ha presentado una reforma al Reglamento a la Ley General de Salud en Materia de Publicidad que está en consulta pública en este momento. Esta reforma establece, por primera vez en México, y en consonancia con las recomendaciones de la OMS, UNICEF, FAO, el Instituto Nacional de Salud Pública, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la World Obesity Federation, el World Cáncer Research Fund, entre muchos otros organismos internacionales y nacionales, que no se podrán utilizar elementos atractivos para los niños en la publicidad de alimentos y bebidas que tengan sellos y leyendas de advertencia. La reforma establece:

Artículo 24 Bis 1. La publicidad de los productos preenvasados que en su etiqueta incluyan uno o más sellos de advertencia o la leyenda de edulcorantes, de conformidad con la normatividad correspondiente, no deberá incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas, elementos interactivos, tales como juegos visuales – espaciales o descargas digitales, dirigidas a niños que inciten, promuevan o fomenten el consumo, compra o elección de dichos productos

Al respecto, no solamente las corporaciones de alimentos y bebidas agrupadas en ConMéxico y en muchas otras asociaciones empresariales, sino también la Comisión Federal de Competencia Económica, piden derogar este artículo. Es decir, la Cofece se pone del lado de la industria en una acción que, sin duda, viola los derechos superiores de la infancia, como bien lo establecen la Dra. Mónica González Contro, una de las más reconocidas expertas en derechos de la infancia y actualmente abogada general de la UNAM, y la Dra. Issa Luna, también experta reconocida en derecho a la información y actual secretaria académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM, en su libro “Los Derechos de los Niños en México frente al Ambiente Obesogénico”.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) envió un comentario en la consulta pública sobre el Reglamento a la Ley General de Salud en Materia de Publicidad en que pone por encima del derecho superior de la infancia y de las declaradas emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes en México en 2016, los derechos de propiedad intelectual y de comercio, señalando:

La Cofece recomendó “mantener la posibilidad de que las empresas puedan usar estrategias para promocionar y colocar sus productos conforme mejor les convenga en función de su plan de negocios. Esto con el fin de mantener la capacidad de competir de los oferentes, sobre todo de las empresas pequeñas y/o nuevas que cuentan con un menor posicionamiento de su marca y de sus productos”.

Cofece pareciera estar preocupada por las empresas “pequeñas y/o nuevas” y no por las grandes corporaciones. Lo anterior es una trampa argumentativa que en el fondo sirve a los intereses de las grandes corporaciones ya que si se permitiera a las pequeñas usar estas estrategias de mercadeo a la infancia, no podría prohibirse a las grandes. Ya que se argumentaría de manera inmediata que la regulación sería discriminatoria ya que permitiría a unas empresas una práctica que a otras no. Al final, si se siguiera el criterio de COFECE todas podrían usar estas estrategias que se aprovechan de la “credulidad e inexperiencia” de los niños.

El ataque de las grandes corporaciones es tan fiero contra esta regulación de la publicidad de productos chatarra dirigida a los niños que está detrás de varios de los ataques que se realizan contra el Dr. Lopez-Gatell que es uno de sus principales promotores, junto con la Secretaría de Economía y Cofepris, del nuevo etiquetado y la regulación de la publicidad. No es de extrañar que el presidente de ConMéxico, Jaime Zabludovsky, principal operador de las estrategias de las grandes corporaciones en contra de las políticas para enfrentar las epidemias de obesidad y diabetes, aparezca en el consejo directivo de un organismo que ataca la estrategia contra la pandemia. Todo se mezcla.

No es de extrañar que las grandes corporaciones actúen en contra del derecho superior de la infancia, su derecho a la salud, su derecho a información adecuada y a no ser manipulados, aprovechándose de su “credulidad e inexperiencia”. Sin embargo, constatar que un organismo del gobierno mexicano acompañe a estas empresas en su justificación de querer seguir haciéndolo va contra su misión de proteger el proceso de competencia y acceso libre a los mercados, en el sentido de contribuir al bienestar social. ¿Contribuye al bienestar social la publicidad dirigida a niños de alimentos y bebidas no saludables, causa de principal de la epidemia de obesidad que enfrentan?, ¿En qué se justifica que esta publicidad utilice estrategias para enganchar a los niños y se dirija a ellos de manera específica, si no es para aprovecharse de ellos? Cofece, junto a las grandes corporaciones instala la competencia económica instalada por encima de los derechos humanos, por encima del interés superior de la infancia.

En otro tiempo coincidimos con la Cofece, reconocimos su trabajo, colaboramos con este organismo. Sin embargo, parece ser que su visión se ha parcializado en un país donde cada día más se polarizan las posiciones y la Cofece, parece ya haber elegido una, sin mantenerse en la neutralidad.

La Convención sobre los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas en su Comentario General No. 16 (2013) señala: “El interés superior del niño debe ser la consideración primordial para todas las acciones de los Estados concernientes a los niños(…) “Los Estados están obligados a integrar y aplicar este principio en todos los procedimientos legislativos, administrativos y judiciales sobre las actividades y operaciones empresariales (…)La publicidad para niños de productos como los cigarros, el alcohol, así como alimentos y bebidas altas en azúcar, grasa saturada, grasa trans, azúcar, sal y aditivos puede tener un impacto en la salud a largo plazo” (…) “Las medidas referentes al sector empresarial necesitarán ser adaptadas de acuerdo al contexto e incluir medidas preventivas tales como la regulación y monitoreo de publicidad por parte de la industria, así como el impacto ambiental de las empresas”(…) “Los Estados están obligados a asegurar que todos los actores respeten los derechos de los niños, incluyendo las actividades y operaciones empresariales”.

México como un país miembro de las Naciones Unidas es un sujeto obligado a esta Convención y está comprometido a cumplir con ella. Además, en la Constitución Mexicana el derecho a la salud está reconocido en el artículo 4º, por lo cual, el Estado tiene la obligación de proteger a niños y niñas frente al ambiente obesogénico. Y, de manera especial, si se han declarado emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes en el país.

La lista es larga de Convenciones, Estrategias y Planes internacionalesnque el gobierno ha signado y se ha comprometido a cumplir con regular la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a la infancia. Ya mencionamos la Estrategia Global sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud de la Asamblea Mundial de la salud que desde 2004 señalaba que la publicidad se aprovechaba de la “credulidad e inexperiencia” de las niñas y los niños.

Diez años después el gobierno mexicano aprobó en 2014 el Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad y la Niñez y la Adolescencia de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud que estableció:

Objetivo 3.2: Establecer reglamentos para proteger a la población infantil y adolescente frente al efecto de la promoción y la publicidad de bebidas azucaradas, la comida rápida y los productos de alto contenido calórico y bajo valor nutricional.

La prohibición de este tipo de publicidad corresponde a la regulación de estas estrategias que ya se aprobó en la nueva norma de etiquetado frontal de advertencia y que establece que un producto que tenga advertencias de exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, calorías o que contiene edulcorantes no recomendados para niños “no deberá incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas, elementos interactivos, tales como juegos visuales – espaciales o descargas digitales, dirigidas a niños que inciten, promuevan o fomenten el consumo, compra o elección de dichos productos”.

A las protestas y presiones contra esta regulación que encabezan las grandes corporaciones de comida chatarra y bebidas endulzadas, además de Cofece, se han sumado televisoras, estaciones radiofónicas y demás empresas que han convertido esta práctica en un negocio: “Todos juntos para Abusar de los Niños”.

No importa que tengamos uno de las mayores incidencias de obesidad infantil, uno de los mayores consumos de bebidas azucaradas, de “snacks”, de alimentos y bebidas ultraprocesadas. No importa, hay que defender el libre comercio y este debe estar por encima del derecho superior de la infancia y del derecho a la salud.