“La violencia es muy generalizada en el mundo, pero en México tiene una particularidad terrible: estamos llenos de cruces, de fosas, de desmembrados. Lo que le está sucediendo a este país es sumamente grave”, advirtió Javier Sicilia.

Por Enrique Mendoza Hernández

Tijuana, 25 de octubre (Zeta).– El poeta y ensayista Javier Sicilia fue una de las figuras que participó en la decimoséptima edición del Encuentro Literario “Lunas de octubre”, que organiza el Instituto Sudcaliforniano de Cultura, con la conferencia “Violencia y crisis del lenguaje”.

Durante su disertación, el autor de “Tríptico del desierto” (Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2009), manifestó el jueves 22 de octubre en su intervención vía Zoom, para empezar:

“La violencia es muy generalizada en el mundo, pero en México tiene una particularidad terrible: estamos llenos de cruces, de fosas, de desmembrados. Lo que le está sucediendo a este país es sumamente grave”, advirtió Sicilia y argumentó que el tema fundamental de la violencia es la crisis del lenguaje:

“Cuando uno entra a los análisis, se analiza esta triste realidad tratándola de entender, se analiza desde ámbitos sociológicos, antropológicos, históricos, incluso sicológicos, pero pocas veces se piensa que probablemente –yo estoy convenido de eso- el tema fundamental de la violencia es la crisis del lenguaje”.

Ejemplificó la crisis del lenguaje con el limitado vocabulario o cantidad de palabras que usamos:

“Según la Real Academia de la Lengua Española, el español está compuesto de 88 mil palabras. El universo lingüístico de Cervantes era de 23 mil palabras, con ellas construyó El Quijote, algo que trascendió a su propio autor y sigue interpelándonos después de muchos siglos. Nunca más, después de Cervantes, ningún autor ha utilizado un lenguaje cercano o un universo lingüístico cercano al de Cervantes; los que mayor tenemos, podemos pensar en Rulfo, podemos pensar en los grandes maestros de la lengua española, en García Márquez, en quien quieran, pues su universo léxico no llegará ni a 10 mil palabras”.

“El universo léxico del mexicano promedio es de 500 a 250 palabras, que la publicidad ha estrechado más: los manuales de publicidad con los que se construye la mayor parte de la publicidad y la mayor parte del tiempo que ocupan las televisiones que son publicidad, te dicen que un buen anuncio no puede tener palabras de más de cuatro sílabas; vean los anuncios, generalmente las palabras que usan no son mayores a cuatro sílabas, ni oraciones con frases subordinadas”.

Entonces puso de ejemplo el vocabulario que emplea el Presidente Andrés Manuel López Obrador durante sus conferencias de prensa matutinas:

“El español que usa nuestro Presidente –y que utiliza en sus conferencias de la mañana es muy pobre, muy anacrónico, lleno de contradicciones, descalificaciones, de mentiras, de redundancias, de clichés moralinos-, se parece mucho a lo que emplea un vendedor de detergente, que limpia ropas y que dice que es lo mejor”, manifestó Javier Sicilia.

Sentenció el autor de Vestigios (Era, 2013): “Ese tipo de lenguaje, que no sólo lo usa el Presidente -lo que pasa es que es al que oímos más, pero lo usan casi todos los políticos-, es un lenguaje que no está destinado a comunicar verdades, las verdades urgentes que construyen verdaderas políticas, las verdades urgentes de la vida nacional que ayudan a agilizar la inteligencia para construir diálogos y políticas públicas verdaderamente sanas; aunado al crecimiento brutal de la violencia por el léxico que estamos viviendo, todo esto nos está llevando precisamente a un estado de barbarie; y no sólo a un estado de barbarie, sino a un estado de violencia”.

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