“Ningún gobierno ha podido controlar la situación (crimen y violencia) en Guanajuato. La corrupción siempre ha sido un obstáculo, el contubernio de los grupos políticos dominantes con el crimen organizado”, dijo el especialista en temas del narcotráfico, Ricardo Ravelo, sobre la crisis de violencia que vive esta entidad del Bajío.

Ciudad de México, 26 de junio (Sin embargo).- Guanajuato, el estado más violento de México, ha sido gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN) por casi 29 años. Durante la última década, los gobiernos dejaron crecer las redes de criminalidad y corrupción que permitieron el desarrollo, expansión y fortalecimiento de grupos de la delincuencia organizada que hoy tienen en jaque a la entidad, coincidieron especialistas en seguridad.

“Esta situación (de violencia) ha prevalecido al menos dos décadas (…) El hecho de que nada más el PAN tenga el control en el estado desde hace muchos años ha permitido la expansión de redes de contubernio y alianzas con las policías municipales y estatales y con políticos. Yo creo que ésta es una de las causas que generan la dinámica (de violencia)”, dijo a SinEmbargo Ricardo Ravelo, especialista en temas del narcotráfico.

El primer mandatario panista fue Carlos Medina Plascencia, quien llegó en 1991 cuando el Congreso del Estado lo nombró Gobernador interino tras la declinación del priista Ramón Aguirre Velázquez para asumir la gubernatura, luego del fraude electoral y las manifestaciones encabezadas por el entonces candidato panista Vicente Fox. Desde entonces, Guanajuato ha tenido ocho gobernadores emanados del PAN.

A nivel local, la mayoría de los 46 ayuntamientos están a cargo de administraciones panistas y priístas. Tan sólo el blanquiazul mantiene el control en al menos la mitad de los municipios.

LA VIOLENCIA

Un operativo de las fuerzas federales para capturar a integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima, el principal grupo delincuencial dedicado al robo de combustible, desató una intensa jornada de violencia el pasado fin de semana.

Guanajuato se coloca como el estado más violento de México. De 14 mil 632 personas asesinadas en el país, entre enero y mayo del presente año, el 13 por ciento (1 mil 903 víctimas) se concentra en esa entidad federativa.

A nivel nacional se abrieron 12 mil 184 carpetas de investigación por los homicidios dolosos ocurridos en los primeros cinco meses del año, de los cuales, 1 mil 405 corresponden a Guanajuato, es decir, el 11.53 por ciento.

La violencia se disparó en Guanajuato a partir del año 2018, el último de Miguel Márquez Márquez como Gobernador. Los homicidios dolosos crecieron 140.68 por ciento con respecto al año anterior inmediato, pues pasaron de 1 mil 84 delitos de homicidio en 2017 a 2 mil 609 en 2018.

La crisis de inseguridad ha sido adjudicada a la guerra entre el Cártel de Santa Rosa de Lima, liderado por José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) a cargo de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Sin embargo, para analistas como el periodista Ricardo Ravelo, especialista en temas del crimen organizado, otro punto que denotó el conflicto es “el golpe que el Gobierno federal dio a las redes de huachicol en enero de 2019” cuando inició su estrategia denominada “Plan Conjunto del Gobierno de la República para combatir el robo de combustibles”.

“En enero del año pasado, cuando hubo escasez de gasolina, Gobierno federal anunció una lucha contra el huachicol y los dos únicos estados donde se rebelaron los grupos contra el Gobierno y sus rivales fueron Puebla y Guanajuato”, recordó el especialista.

EL CÁRTEL SANTA ROSA DE LIMA

El Cártel de Santa Rosa de Lima –llamado así por la localidad donde nació y presuntamente vive su líder, “El Marro” – es un grupo delictivo regional “joven” que surgió en 2014 y tuvo una rápida expansión en Guanajuato.

“Creo que no es propiamente un Cártel, pero está en proceso de crecimiento importante. Es una organización delictiva que ha surgido al amparo de la corrupción policíaca y política, y que ha tenido un desarrollo importante en los últimos seis años, sobre todo en el robo de combustible. Esa actividad lo convirtió en un grupo poderoso”, platicó Ravelo.

Guanajuato es una zona clave para el robo de hidrocarburos porque en el municipio de Salamanca se encuentra una de las refinerías más importantes de Petróleos Mexicanos (Pemex), explicaron Ricardo Ravelo y el General Brigadier José Francisco Gallardo Rodríguez, especialista en temas de seguridad.

“El huachicol se presenta porque precisamente ahí está una de las principales refinerías. Personas que están alrededor de las instalaciones de Pemex han vivido de eso (del robo de combustible) durante mucho tiempo”, dijo el militar.

En esa entidad se encuentra el llamado “Triángulo del Huachicol”, conformado por los municipios de Salamanca, Apaseo El Grande, León, Irapuato y Celaya. Se llama así porque por esos cinco lugares pasan los ductos que transportan hidrocarburos a varias zonas de México.

El Cártel de Santa Rosa creció rápidamente porque se dedicó sólo al tráfico de combustible y no competía con los cárteles de droga que ya estaban asentados en el lugar, como el caso del Cártel de Sinaloa, explicó Ravelo.

“El Cártel de Santa Rosa estaba dedicado –al menos hasta hace unos años– a una actividad ajena a estos otros grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas. Esto permitió a ‘El Marro’ esa libertad de crecimiento tan rápido”, dijo.

Sin embargo, ese no fue el único aspecto para su desarrollo. Un factor crucial para su fortalecimiento tuvo que ser la corrupción y la protección que recibió el grupo delincuencial por parte de las autoridades.

Presuntos miembros de bandas criminales incendiaron vehículos y bloquearon carreteras, en la ciudad de Celaya, en respuesta a un operativo federal en el estado de Guanajuato. Foto: EFE.

Para Ravelo, según señaló, en Guanajuato está muy claro el grado de contubernio policíaco: “de lo que sí no hay duda es que las policías están metidas en la protección de Santa Rosa de Lima”.

El General Francisco Gallardo Rodríguez añadió que la corrupción y protección pudo llegar hasta los militares, pues son los castrenses quienes resguardan las refinerías y sus ductos.

“Quien tiene la seguridad de Pemex y de los puntos estratégicos a nivel nacional –como CFE, presas, vías de ferrocarril– es el Ejército”, reiteró.

Al respecto, Gallardo recordó que el General de brigada Eduardo León Trauwitz, quien fuera escolta del Presidente Enrique Peña Nieto, está acusado por el saqueo de combustibles en la petrolera mexicana cuando fue jefe de la Subdirección de Salvaguarda Estratégica de Pemex.

Ravelo destacó que si la corrupción y la protección al crimen organizado es la razón del crecimiento del Cártel Santa Rosa de Lima, eso pone en evidencia que Guanajuato está ante un escenario de vacío de poder.

“Una parte de la legalidad está totalmente atrofiada. Hay un vacío de Estado, vacío legal, y donde hay vacío legal reina la delincuencia organizada en cualquiera de sus modalidades”, dijo.

GUERRA ENTRE CÁRTELES

En Guanajuato se libran al menos dos guerras con tres cárteles como protagonistas, de acuerdo con Ravelo. Una es por el control del robo de combustible, disputada entre el Cártel de Santa Rosa contra el CJNG, que ingresó al estado con el objetivo es desplazar a “El Marro” del negocio del huachicol.

La otra es por el control del tráfico de drogas y extorsión. En ésta, de acuerdo con Ravelo, se presume que habría una alianza entre el Cártel Santa Rosa de Lima y miembros del Cártel de Sinaloa para enfrentar al CJNG.

“El Cártel de Sinaloa está aprovechando la guerra (que tiene el CJNG con Santa Rosa) para enfrentarse al de Jalisco en la zona del Bajío”, expresó.

El especialista apuntó que Guanajuato, en materia de cárteles de droga, es un territorio controlado por el Cártel de Sinaloa, aunque antes del año 2000 el control lo tenía el Cartel de Juárez, con Amado Carrillo.

El Bajío es una plaza valiosa para narcotráfico porque es la conexión hacia el norte del país, coincidieron Ravelo y Gallardo; además, es un mercado de drogas importante para Sinaloa.

“Guanajuato está en puro centro de trasiego de droga, de contrabando. Es un punto de quiebre que está entre el occidente, norte, sur y centro”, dijo Gallardo.

“Es una ruta muy socorrida por el crimen organizado”, añadió Ravelo.

La corrupción, el contubernio de grupos políticos con el crimen organizado y la colusión y coaptación de las policías municipales y estatales son los factores a los que se podría adjudicar el fortalecimiento de la delincuencia organizada en Guanajuato, consideraron los expertos.

“Ningún gobierno ha podido controlar la situación (crimen y violencia) en Guanajuato. La corrupción siempre ha sido un obstáculo; el contubernio de los grupos políticos con el crimen organizado. Por supuesto que también tiene mucho que ver la colusión de los grupos policiacos, tanto municipales como estatales”, explicó Ravelo.

FONDO POLÍTICO

Ricardo Ravelo reiteró que es importante tomar en cuenta que la violencia en el Bajío se disparó a raíz de la estrategia y lucha que emprendió el Gobierno federal contra el huachicol.

El analista recordó que “algo parecido ocurrió en Puebla antes que el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) gobernara”. El huachicol, detalló, estaba presuntamente protegido por el gobierno del panista de Rafael Moreno Valle y el Gobierno federal también lo combatió.

“La crisis política y seguridad que tuvo Puebla es un escenario muy parecido al de Guanajuato”, dijo.

Para el especialista, aunque sí hay una guerra criminal, el fondo se trata de una guerra política.

“Morena quiere entrar a gobernar en Guanajuato, pero para eso tiene que desmantelar redes criminales ligadas a la política. Fue el caso de Puebla, ya lo logró. Ahora va por el Bajío”, expuso.

Y concluyó: “Lo que queda exhibido es que la estructura de poder está de tres de este negocio y, en consecuencia, cuando vienen los golpes para desmantelar estas redes, se colapsa todo y eso es lo que hoy”.