Organizaciones de campesinos e indígenas del país destacaron el impacto negativo a los grandes agricultores y jornaleros si se logran implementar las barreras a las exportaciones mexicanas mediante aranceles, como lo planea Donald Trump. Pidieron al Gobierno producir más alimentos nacionales para evitar que México se alimente de productos importados y transgénicos, como ocurre actualmente. Solo el 40 por ciento de lo que se consume se produce en el país.

Texcoco, Estado de México, 28 de noviembre (SinEmbargo).- Más de 15 organizaciones de campesinos e indígenas del país que conforman el movimiento “El campo es de todos” se reunieron hoy para evaluar los logros de este año y debatir los planes de acción para 2017 con el objetivo de retomar la agenda de política pública a favor de la soberanía alimentaria, el financiamiento a pequeños productores, la defensa del territorio contra los despojos de empresas trasnacionales y el combate a la pobreza en zonas rurales.

Respecto a los retos ante los planes del Presidente electo de Estados Unidos, destacaron el impacto a los grandes agricultores y jornaleros si se logran implementar las barreras a las exportaciones mexicanas mediante aranceles.

Ante ello, el dirigente de la Unión Campesina Nacional, Javier Ortega, pidió preocuparse más por producir alimentos nacionales “que por el muro de Trump”.

“Solo el 40 por ciento de lo que se consume se produce en México; hay que luchar por el derecho a la alimentación”, dijo.

Sobre la soberanía alimentaria y la miseria, Ernesto Guevara, dirigente de UNORCA, documentó que “uno de cada cuatro mexicanos no alcanza a comer las tres comidas del día y gastamos 10 veces más en importar alimentos que en producir, por ejemplo, arroz, soya o maíz”.

Como resultado de que México se alimenta principalmente de productos importados y transgénicos, afirmó, “tenemos serios problemas de diabetes”.

El encuentro se celebra exactamente a 105 años de la firma del Plan de Ayala.

La sede, no es coincidencia, es el auditorio principal de la Universidad de Chapingo, Estado de México, cuya “razón de ser son los campesinos e indígenas” y, dijo el académico Pedro Ponce, “mejorar las condiciones de los más desprotegidos con técnicas e investigación aplicada”.

Antes de comenzar, los asistentes aplaudieron al unísono durante un minuto por “la partida física” de Fidel Castro, líder cubano fallecido la noche del viernes. Luego gritaron la consigna: “Zapata vive, la lucha sigue”, rodeados de dos cuadros de la Revolución Mexicana.

“El campo sigue atrasado. Hay una deuda histórica con el desarrollo agrícola”, enfatizó Gregorio Miramontes, dirigente de Unimoss. “Siguen tiempos difíciles por los recortes de presupuesto”, declaró.

David Contreras, representante de la Red Nacional de Organizaciones de la Sociedad Civil, aseguró que por ello “es momento de modernizarse”.

Los empresarios, comparó, se han ido transformando y tienen grandes ganancias, “pero nosotros recibimos del Gobierno migajas y programitos”.

“No pensemos como pobres, sino como empresarios porque nosotros producimos el alimento de este país”, reflexionó.

José Juárez, del Consejo Nacional Ciudadano, añadió la importancia de luchar juntos “para que este país tenga qué comer”.

Sin embargo, Sergio Gil, de la Unión Campesina Popular, dijo que los miles de campesinos exigen “condiciones dignas de vida”, no sólo presupuesto.

CONTRA TRASNACIONALES

Durante las intervenciones de los dirigentes campesinos e indígenas, también se coincidió en luchar por la autosuficiencia alimentaria del país y la crítica al gobierno por favorecer a la industria trasnacional.

Engel López, dirigente de la Central Independiente de Obreros y Campesinos, destacó que los resultados de la lucha no han sido satisfactorios, por lo que el movimiento de “El campo somos todos” debe ser más enérgico.

“Exijamos que el Gobierno entregue el dinero a los campesinos, no a las empresas trasnacionales”, dijo.

En voz de la Central Campesina Cardenista, Max Correa coincidió al asegurar que “desde el gobierno se promueve la desunión del movimiento campesino para seguir lucrando en perjuicio de los campesinos”.

Para Martín Osorio, del Consejo Nacional Campesino, el movimiento no debe seguir permitiendo que el gobierno siga dando prioridad a las trasnacionales, por lo que “México tiene que ser autosuficiente con su alimentación”.

Sobre los despojos de territorio a comunidades indígenas para que operen empresas nacionales y globales, Felipe Rodríguez subrayó la necesidad de pedir una Ley Indígena que respete las tierras y “se imponga” contra la falta de consultas previas y democracia.

A lo largo del día, mediante cuatro mesas de diálogo, los campesinos e indígenas discutirán las estrategias para enfrentar los retos del sector para 2017.