¿En qué parte de nuestra naturaleza radica el: Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido?
En el caso de los que parten físicamente, ¿qué tanto suavizaría su partida, si todas las demostraciones de afecto, respeto, agradecimiento, etc., se hicieran en vida?
¿Cuántas muertes reales y metafóricas podrían evitarse si el afecto y el apoyo se demostraran simplemente en tiempo real?
¿Por qué los seres humanos nos esperamos hasta la irremediable pérdida de alguien, ya sea física o afectivamente, para reconocer el valor de su presencia en nuestras vidas?
Por Vanessa Bauche
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