Ebrard conoce las entrañas del Distrito Federal y sabe gobernarlo. Con mucha obra pública, con muchos caminos y puentes y segundos pisos, pensiones para adultos mayores y madres solteras. Muchas costumbres vivas en la izquierda mexicana que explican su éxito, pero también subrayan sus limitaciones. Eso está claro. Pero el reto real para Ebrard rumbo al 2012, dice Denise Dresser, está en otro lado.
Por Denise Dresser
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