En este asunto de los debates he logrado distinguir hasta ahora dos tipos de críticas al hecho de que Enrique Peña Nieto ha decidido no presentarse a debates no oficiales. La primera es una con la que comulgo y es la que tiene que ver con el punto de vista de aquel que desea el crecimiento de la madurez democrática de México. Dudo mucho que haya una sola persona que realmente busque y desee el bien de nuestro país que no quisiera que ocurrieran muchos más debates. No solamente en televisión, firmados o avalados por el IFE, los debates oficiales, sino también los debates extraoficiales, debates en radio, en prensa, en televisión, con distintos formatos, frente a varias audiencias, con preguntas inmediatas de redes sociales. Con esa crítica yo comulgo completamente.
Por León Krauze
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