Julieta Cardona

Diez años después (soy la misma)

20/02/2016 - 12:01 am

Ilustración: "Infortunio", David Herrera
Ilustración: "Infortunio", David Herrera

Que no he cambiado ni un poco. Y que te escribo porque no lo haré. La gente no lo hace, has dicho desde siempre, solo sucede algo con la gracia: aparece o se esfuma para siempre. Sin equivocarte.

Que después de irte me quedé en la ciudad –aquí sigo– porque me enamoré de una india ladina –que señalaba el oeste igualito a ti– y después de un australiano como si constantemente estuviera buscando romper con arquetipos que apenas comprendo. Me quedé porque me pasó lo que a Durrell, eso de que una ciudad es un mundo cuando amamos a alguno de sus habitantes. Pero con ambos terminé igual. No puedo darte todo de mí, le dije a ella gritándole sin razón después de tres años; y con él hice lo mismo después de dos solo para probarme que siempre puedo ser más miserable que la primera vez. Consciente me propuse sentir dos veces lo que Palahniuk escribió: quise pelear con él porque había vuelto el insomnio y me apetecía destruir algo hermoso.

Que me quedé sola porque no es de otra manera cuando revientas algo más grande que tú.

Que ya es marzo y hace seis años te comprometiste con Daniela. Aquella muchacha serena que al encontrarte deseó que fueras su tierra. Lográndolo. Chica lista: tan decente, tan sin hacer chingaderas. Tan ella. Y yo tan su antítesis. Que tienen una nena bellísima parecida a las dos y que, sin embargo, hiciste con Daniela lo que yo con aquellas dos personas hermosas porque en el fondo no somos tan distintas. ¿Fuiste feliz, mi amor? Con alguien que no se parecía a mí.

Qué ha sido de ti que tras tu rompimiento con ella corriste a internarte en una selva.
Para pensar en mí a escondidas.

Qué sospecharás ahora del amor, mujer, que defendías convencida de que era color blanco. Equivocándote. Era grosero, mujer, pensar que no habría sangre en el lugar donde alguien amó.

Peleábamos tanto. Y terminamos a pesar de querernos un montón.

Que sigo sin fumar porque estoy buscando el momento de recaer con todo dolo para probarme que tantos años valieron la pena porque por fin volví a lo que tanto amé. ¿Volverías a mí? Te daría, mi amor, por fin el cielo.

MÁS EN Opinión

MÁS EN Opinión