En los mercados energéticos hay cierta incertidumbre debido a la variación prevista en los recortes de la OPEP+, como acordaron en su última reunión.

Expertos del sector adelantaron que, a partir de la próxima semana, las dinámicas de los precios del petróleo “comenzarán a ser mucho más interesantes” y se espera “cierta volatilidad”.

Ciudad de México, 31 de julio (SinEmbargo/EFE).-  Gracias a la debilidad del dólar, que continúa perdiendo terreno frente a otras monedas, los precios del petróleo se apreciaron levemente, luego que al cierre de julio se mostró una parte de la reacción económica ante la pandemia de la COVID-19.

La mezcla mexicana de petróleo cerró el mes con una ganancia de 2.66 dólares, un avance porcentual de 7.76, hasta los 36.94 dólares por barril, después de haber conseguido las mejores cotizaciones desde el mes de febrero. En la semana que terminó este viernes, en el que no hubo resultado de cotizaciones, debido a la falta de cotizaciones por el feriado Hari Raya Haji en Singapur, el crudo mexicano retrocedió 1.60 puntos porcentuales, equivalentes a 60 centavos de dólar.

La depreciación del dólar, a la par, vuelve la inversión en el crudo texano sea más atractiva para operadores extranjeros. El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este viernes con una subida del 0.9 por ciento, hasta los 40.27 dólares el barril. Al final de las operaciones en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros del WTI para entrega en septiembre sumaron 35 centavos respecto a la sesión previa del jueves, cuando cayeron un 3.3 por ciento.

El precio del barril de referencia estadounidense aumentó espoleado por la pérdida de valor del dólar, que en los últimos días se ha depreciado más de un 4.5 por ciento a niveles no vistos desde hace al menos dos años.

En el lado negativo, existe algo de incertidumbre en los mercados energéticos por la variación prevista en los recortes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+), que tal y como acordaron en su última reunión incrementarán su bombeo en alrededor de 1.5 o 2 millones de barriles por día en cuanto empiece agosto.

“La próxima semana empezarán a verse las primeras muestras de cómo vuelve parte de la producción recortada por la OPEP + en los meses anteriores. La rapidez con la que eso suceda y cómo actuarán los flujos comerciales también afectará a los precios”, expresó en una nota el analista de mercados petroleros de la consultora Rystad Energy, Bjornar Tonhauguen.

El experto agregó que, en su opinión, a partir de la próxima semana las dinámicas de los precios del petróleo “comenzarán a ser mucho más interesantes”, con un sentimiento bajista “evidente” en los parqués, por lo que espera “cierta volatilidad”.

En general, la vuelta de cierta producción de la OPEP+ ha sembrado dudas sobre de qué manera puede acoger el mercado más producción de crudo estando ya debilitado en el lado de la demanda debido a la pandemia del coronavirus.

Por otra parte, los contratos de gasolina con vencimiento en septiembre restaron cerca de dos centavos hasta los 1.17 dólares el galón, y los de gas natural para entrega en el mismo mes restaron tres centavos hasta los 1.799 dólares por cada mil pies cúbicos.

PRECIOS DEL ORO

El precio del oro, uno de los activos refugio en tiempos de incertidumbre, ha tocado hoy un nuevo máximo histórico, por encima de los mil 983 dólares por onza, aunque posteriormente ha perdido fuelle y ahora ronda los mil 974 dólares por onza.

El oro mantiene la tendencia alcista, aunque con cierta volatilidad, por las dudas de los inversores sobre la recuperación de la economía y por la debilidad del dólar, la moneda en la que se paga.

El metal dorado ha superado tres veces su precio máximo a lo largo de esta semana: el lunes llegó a mil 945.72 dólares, el martes alcanzó los mil 981.27 dólares -su récord hasta ahora- y hoy ha tocado los mil 983.36 dólares.

Antes de esta semana, el precio más alto -mil 921.17 dólares- se había alcanzado en septiembre de 2011.

Según Jack Janasiewicz, de Natixis Investment Managers, “la debilidad del dólar es un catalizador para que suba el oro”.

En su opinión, ante el descenso de la moneda estadounidense, “los inversores vuelven a buscar un activo en el que retener su poder adquisitivo”.

El oro empezó el año por encima de los mil 500 dólares por onza y superó el nivel de los mil 600 dólares a mediados de febrero.

Sin embargo, en marzo, al irrumpir la epidemia de coronavirus en Europa, el precio llegó a bajar de los mil 500 dólares al optar los inversores por la liquidez total.

El precio se recuperó al final de ese mes y en abril llegó a los mil 700 dólares. A finales de junio, el oro se asomó a los mil 800 dólares, nivel que superó a principios de julio.