Salvador Guerrero Chiprés
Animales en el círculo moral
"El avance en un buen trato hacia los seres sintientes es parte de una visión más amplia que busca construir sociedades más justas e inclusivas".

En el corazón de las sociedades progresistas hay una revolución: la ampliación del círculo ético y la integración de los seres sintientes como símbolo potente de la transformación cultural, ética y política.
Ya en el siglo XIX filósofos como Jeremy Bentham cuestionaron las bases morales de la relación con los animales al sugerir que la capacidad de sufrimiento y no la racionalidad debía ser el criterio para incluirles en la consideración moral. Y un siglo después, Peter Singer retomó esa premisa y popularizó el término "especismo" para criticar la discriminación basada en la especie.
Estas ideas encuentran eco en políticas públicas de gobiernos progresistas, donde el bienestar animal se percibe como causa moral y reflejo de valores esenciales de empatía, compasión y respeto por los seres vivos.
Si en el pasado, perros y gatos eran vistos como herramientas para el trabajo o control de plagas, estas criaturas han ascendido a integrantes de la familia, reconocidos como tal en junio de 2023 por un Tribunal Federal de la Ciudad de México. En noviembre pasado, la Cámara de Diputados aprobó reformas constitucionales para garantizar la protección, trato adecuado, conservación y cuidado de los animales.
Según el Inegi, en el 57 por ciento de los hogares del país hay un ser sintiente. Su bienestar ha ganado terreno en la agenda pública. La capital mexicana es pionera en políticas progresistas impulsadas por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y un modelo para otras regiones del país.
Una tercera parte de los reportes relacionados con animales a la línea de emergencias 9-1-1, que operamos en el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), son por situaciones de maltrato, como golpes, abandono, hacinamiento o falta de alimentación o agua.
El avance en un buen trato hacia los seres sintientes es parte de una visión más amplia que busca construir sociedades más justas e inclusivas. Cuando las personas se preocupan por el sufrimiento de un perro abandonado o las condiciones de los gatos callejeros, incluso cuando se involucran en conmemoraciones como el Día de Vestir a tu Animal de Compañía —14 de enero—, ejercitan la misma empatía detonante de la lucha por los derechos humanos: evitar el sufrimiento ajeno, sea humano o animal.
La búsqueda del bienestar animal es una extensión lógica de los principios que guían a las sociedades progresistas. Al incluirles en nuestro círculo moral construimos inclusión.
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