Gustavo de Hoyos Walther
Riesgo Moral
04/11/2025 - 12:03 am
“No es exagerado decir que grandes decisiones tienen grandes consecuencias”.

No es exagerado decir que grandes decisiones tienen grandes consecuencias. La ética del político - ya lo decía Max Weber - no sólo tiene que ver con su convicción o sus últimos fines, sino también con asegurarse de ser responsable de sus actos.
En lo que se refiere a la política de seguridad en México, seguramente Felipe Calderón pensó que estaba haciendo lo correcto con su estrategia de confrontación hacia las bandas del crimen organizado asociadas al narcotráfico.
Parece haber consenso de que su estrategia fracasó, aunque hay diferencia de opiniones sobre las razones del naufragio.
Hasta donde se puede decir que el gobierno de Peña Nieto continuó los planes de su antecesor en materia de seguridad, podríamos acordar que la política realizada durante dos sexenios no fue fructífera.
Sin duda, el candidato López Obrador ofreció poner en práctica una serie de medidas diferentes a la de los dos presidentes anteriores esperando tener más éxito que ellos.
A más de siete años de esa vuelta de tuerca, los resultados han estado lejos de lo esperado. Ya es posible decir que como Calderón y como Peña Nieto, el dueto López Obrador-Sheinbaum Pardo ha fracasado.
En uno u otro caso es lamentable que así haya sido, pues el sufrimiento de millones de ciudadanos es un costo gigantesco e inconmensurable.
Ahora bien, tanto Calderón como Peña Nieto ya están fuera del poder, para bien o para mal. Hoy quien gobierna es Claudia Sheinbaum quien representa - de acuerdo a sus propios dichos - al movimiento obradorista.
El reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ha sido a la vez impactante y triste. El reclamo porque se haga justicia en su caso se agrega a los realizados anteriormente ante una larga fila de víctimas. En lugar de hacerse responsables por esto, la Presidenta decidió recurrir a la fuga hacia adelante y culpar de ellos a un presidente que lleva casi tres lustros sin estar en el poder.
Al hacer esto, se le está diciendo a la ciudadanía que esta se encuentra en una situación de riesgo moral, lo que en inglés se conoce como moral hazard. Una situación en la que se encuentra alguien dependiente de una contraparte que puede actuar de manera irresponsable sin asumir los costos.
Desde luego que la proposición de la democracia liberal consiste precisamente en nunca poner a la población en una condición de riesgo moral. Al contrario, en un régimen verdaderamente democrático la rendición de cuentas por parte de los gobiernos ante la ciudadanía es fundamental y necesaria.
Pero cometerían un grave error los actuales gobernantes en pensar que los ciudadanos les han endosado un cheque en blanco para actuar irresponsablemente. Lo dijo inmortalmente Lincoln: se puede engañar a todo el mundo por algún tiempo. Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.
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