Sandra Lorenzano

¡Libertad para Belén ya!

"La sororidad que unió al movimiento feminista en torno a Belén fue clave para lograr desarmar los argumentos misóginos que la condenaron de manera injusta".

https://youtu.be/qfbolILK1B0

En el año 2014, en la provincia de Tucumán, Argentina, una mujer joven llega al hospital con fuertes dolores abdominales. Sufre un aborto espontáneo y, al despertar, se encuentra esposada e -increíblemente- acusada de “homicidio agravado por el vínculo”.

Ahí empieza el calvario de Belén (nombre ficticio que permitió durante todo el proceso proteger la identidad de la chica), quien es condenada a ocho años de prisión por la justicia tucumana. En la cárcel escribe una carta abierta en la que dice: “Me condenaron sólo por dichos, por ser humilde, por ir al hospital, por no tener plata para pagar una buena defensa”.

Esta aterradora historia de violencia obstétrica y discriminación de género fue una de las chispas que encendió el movimiento de mujeres en todo el país, que culminaría con la despenalización del aborto en Argentina. Es asimismo el punto de partida de la película Belén, dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, conocida por su ópera prima como directora, Blondi, y sus recordados papeles en Plata quemada, Vidas privadas y La patota, entre otros. El film se basa en el libro de la periodista y activista Ana Correa, Somos Belén (Planeta, 2019), que lleva un prólogo nada menos que de Margaret Atwood, quien vincula el caso con los horrores planteados por ella misma en Los cuentos de la criada. Tuvo además el apoyo fundamental de una de las principales productoras argentinas, Leticia Cristi (Relatos salvajes, Los dos papas, El eternauta, El Reino, entre otras obras).

Belén sigue el proceso judicial, plagado de irregularidades y prejuicios, que condena a la joven, y la defensa que encabeza la abogada tucumana Soledad Deza, de la organización Mujeres x Mujeres, encarnada por la propia Fonzi. 

La sororidad que unió al movimiento feminista en torno a la figura de Belén, vuelta un símbolo, fue clave para lograr desarmar los argumentos clasistas y misóginos que la condenaron de manera arbitraria e injusta.

Ha dicho la actriz Camila Plaate, protagonista de la película y cuya actuación fue premiada en San Sebastián, “Me cuesta decir ‘el personaje’ porque tiene que ver con algo que me interpela inmediatamente como mujer, como madre, como tucumana y como trabajadora. Me atraviesa desde la realidad, y eso siempre significa algo muy importante. Estoy segura de que muchas mujeres que vieron la película también se sintieron identificadas y encontraron algo propio en esta historia”.

Así, de la realidad a la pantalla para de ahí regresar a la realidad -visibilizando, concientizando, acompañando- la película hace de la ética y el compromiso sus núcleos principales. “Belén es un tributo al movimiento que salió a las calles y ganó una ley”, dice Dolores Fonzi.

Un grito resuena acompañando el juicio, “¡Libertad para Belén ya!”. Cientos de mujeres unidas, pañuelos verdes y morados, cuerpos que se abrazan, puños en alto, con la voz in crescendo de Mercedes Sosa que canta “Cuando tenga la tierra”, son el cierre potente y conmovedor del film.

En tiempos en que avanzan peligrosamente las políticas antiderechos, Belén -elegida por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina para representar al país en los premios Oscar- nos recuerda lo imprescindible de nuestra lucha. #NiUnaMás #NiUnaMenos

Sandra Lorenzano

Es "argen-mex" por destino y convicción (nació en Buenos Aires, pero vive en México desde 1976). Narradora, poeta y ensayista, sus libros más recientes son "Herida fecunda" (Premio Málaga de Ensayo, 2... Ver más

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