Ciudad de México, 15 de abril (SinEmbargo).– El Vicepresidente estadounidense JD Vance fue abucheado ayer en un evento de Turning Point USA, en la Universidad de Georgia, por las guerras en Oriente Medio. Aproximadamente diez minutos después de iniciado el evento, un miembro del público interrumpió las palabras de Vance: “¡Jesucristo no apoya el genocidio!”, gritó. Y minutos después, otra voz: “¡Están matando niños! ¡Están bombardeando niños!”.
“Reconozco que a los votantes jóvenes no les gusta la política que tenemos en Oriente Medio. Lo entiendo”, dijo Vance. Pero no es una guerra. Son muchas, en distintos niveles. Donald Trump atacó con bombas a Irán pero quería invadir Groenlandia y el Canal de Panamá, secuestró a Nicolás Maduro en Venezuela y bombardeó Caracas, y ahora mismo dice que puede “hacer lo que quiera” con Cuba, con enormes consecuencias.
La misma guerra en Oriente Medio ha trastocado la economía mundial, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). En su informe de ayer dijo que las perturbaciones en los mercados petroleros podrían frenar el crecimiento, avivar la inflación y aumentar la posibilidad de una recesión mundial. “El sobrio mensaje llegó después de que la economía mundial hubiera superado en gran medida la pandemia, la guerra de Rusia en Ucrania y la inflación galopante sin caer en una recesión. Pero la decisión del Presidente Trump de iniciar una guerra en Irán ha paralizado la economía mundial”, dice hoy The New York Times.
🚨 JUST IN: 🇺🇸 Vice President JD Vance was heckled during a Turning Point USA event at the University of Georgia, in what appeared to be criticism over Middle East wars.#Vance #USA #BreakingNews #Politics pic.twitter.com/yYKm4kXCWE
— DR ADNAN ALI (@DrMalko) April 15, 2026
Pero la incontinencia verbal de Donald Trump ha metido a Estados Unidos en dos conflictos nada menores. Con el Vaticano entró en una especie de Guerra Fría y ahora camina hacia un choque de trenes con China, después de todo lo que le costó recomponer arrebatos anteriores. El problema para su país es que los bravucones suelen toparse con alguien más poderoso. Esos podrían ser León XIV y Xi Jinping. A mediados de 2026, la población de China se estima en aproximadamente mil 412 millones de habitantes, consolidándose como el segundo país más poblado del mundo, superado por India. Y el número de católicos bautizados en el mundo alcanzó los mil 406 millones a principios de 2023.
Mucha gente o, por llamarlo en términos del mismo Trump, mercados gigantescos.
“Incluso en países donde gobiernos como el de Italia simpatizan con él, ha perdido influencia con esta guerra”, dijo Roberto D'Alimonte, politólogo de la Universidad de Florencia, a The Globe and Mail. “Sus comentarios, especialmente sobre el Papa, han conmocionado a la gente de todo el mundo. Ha contribuido a que China parezca más fiable y estable que Estados Unidos. El daño a la reputación de Estados Unidos es considerable”.
The Wall Street Journal agrega: “Desde Napoleón, ningún líder político se había enfrentado al Papa tan abiertamente como el Presidente Trump. Al igual que el Papa Pío VII, quien finalmente sobrevivió al emperador francés, el Papa León XIV está demostrando ser un adversario formidable para el mandatario. El afable pontífice de Chicago se enfrenta a la prueba más importante de su papado en su disputa con Trump sobre la guerra con Irán, y no se rinde. Hasta ahora, ha sido Trump —y no León XIV— quien ha recibido críticas de católicos romanos en Estados Unidos y otros países por su enfrentamiento público”.
David Shribman escribe hoy en The Globe and Mail que los políticos republicanos deberían estar preocupados por las encuestas: el 84 por ciento de los votantes republicanos tiene una opinión positiva del Papa León XIV, según el Centro de Investigación Pew. Los tres senadores republicanos más vulnerables se encuentran en estados (Ohio, Maine y Texas) donde los católicos representan más del 15 por ciento del electorado registrado. La guerra de palabras de Trump con el Papa, quien ha denunciado repetidamente la guerra con Irán, no le ha beneficiado en absoluto al Partido Republicano.
“Y los daños de este conflicto seguirán extendiéndose más allá de las fronteras de Estados Unidos e Irán. Para Estados Unidos, esto significa un mayor deterioro de la buena voluntad que se ganó tras la Segunda Guerra Mundial y que, con algunas perturbaciones de la Guerra Fría, mantuvo y consolidó durante más de tres cuartos de siglo. Atacar al Papa fue ‘inaceptable’, según la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni”, escribe Shribman.
Dentro de cuatro semanas, Donald Trump viaja a Pekín. Verá a Xi Jinping. Se redefinirá la relación entre las dos economías más grandes del mundo. El Presidente estadounidense ya pospuso el viaje una vez, y los funcionarios de la Casa Blanca insisten en que no se está considerando aplazarlo de nuevo, incluso si Estados Unidos sigue bloqueando las exportaciones de petróleo iraní. El noventa por ciento de esas exportaciones —más de 1.3 millones de barriles diarios— fueron adquiridas por China antes de que comenzara el ataque estadounidense e israelí el 28 de febrero.
Xi pide en reunión con Sánchez reforzar cooperación China-España para generar más resultados fructíferos https://t.co/ouTWrEPy3H pic.twitter.com/lvgnfUMXQT
— China Xinhua Español (@XHespanol) April 15, 2026
“Al principio, los chinos guardaron relativo silencio sobre la acción militar, conscientes de que los cargamentos ya en el mar y una impresionante reserva de petróleo de emergencia probablemente les permitirían salir adelante. Ignoraron la exigencia de Trump de que China enviara buques de guerra para mantener abierto el estrecho. Emitieron los típicos llamamientos a ambas partes para que depusieran las armas. Pero una vez que comenzó el bloqueo el lunes, y ante la posibilidad de que la Armada estadounidense pudiera impedir el paso a buques de carga con bandera china, algunos tripulados por personal chino, el tono cambió”, dicen David E. Sanger y Tyler Pager en The New York Times.
El líder chino, Xi Jinping, hizo el martes sus primeras declaraciones públicas sobre la guerra. El mundo no puede arriesgarse, dijo, a volver a “la ley de la selva”. Dijo que el derecho internacional no se puede invocar “cuando nos conviene y abandonarlo cuando no”. Fue clara referencia a Trump. Y el Ministerio de Asuntos Exteriores de China adoptó una postura más firme, acusando a Estados Unidos de un “bloqueo selectivo” que “solo agravará la confrontación, aumentará la tensión, bajo el ya frágil alto el fuego, y pondrá aún más en peligro el paso seguro por el Estrecho de Ormuz”.
Luego, Xi Jinping y su homólogo español, Pedro Sánchez, anunciaron que fortalecerán sus relaciones de cooperación para oponerse a un retorno del mundo a la “ley de la selva” y a trabajar para salvaguardar el multilateralismo, así como a “reformar” el orden internacional para hacerlo “más representativo”, durante una visita oficial del mandatario español a Pekín en su cuarto viaje en poco más de tres años.
Xi señaló que el mundo hoy está en turbulencia en un momento en que se ve afectado por diversos conflictos, incluida la reciente guerra en Irán. “Debemos fortalecer la comunicación, consolidar la confianza mutua, cooperar estrechamente, oponernos al retroceso del mundo hacia la ley de la selva y salvaguardar conjuntamente el multilateralismo genuino”, afirmó Xi Jinping durante una recepción al Presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en el Gran Salón del Pueblo.



