Ciudad de México, 8 de mayo (SinEmbargo).- El asesinato del empresario Eugenio Garza Sada, ocurrido el 17 de septiembre de 1973 en Monterrey, Nuevo León, fue seguido de cerca por el FBI. Así lo revela una investigación de 55 páginas obtenida vía transparencia por los periodistas Juan Alberto Cedillo e Ioan Grillo, en la cual se destaca cómo el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos sabía que la guerrilla mexicana compraba armas en ese país, como ocurre hoy en día con grupos del crimen organizado que adquieren su arsenal en ese país.
El magnate Garza Sada, uno de los empresarios más importantes de México, viajaba en un Ford Galaxie junto con su chofer y un escolta cuando un comando guerrillero intentó secuestrarlo para exigir rescate. El intento derivó en un intenso tiroteo después de que el conductor, Bernardo Chapa Pérez, respondiera a balazos contra los atacantes. En el enfrentamiento murieron Garza Sada, su chofer, un guardaespaldas y dos guerrilleros. El funeral del empresario reunió a más de 150 mil personas y marcó uno de los episodios políticos y empresariales más impactantes del México de los años setenta.
Según el informe citado por Cedillo y Grillo, el FBI reconstruyó detalladamente el ataque y concluyó que el grupo responsable fue la Liga Leninista Espartaquista de Monterrey, una organización guerrillera de inspiración marxista y que formaba parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre, como refieren los reporteros: “la Liga era una organización que agrupaba a diversas guerrillas mexicanas, incluyendo a los espartaquistas leninistas. Si bien la Liga se convirtió en la mayor red guerrillera de México durante un tiempo y alcanzó notoriedad nacional, era menos conocida en 1973 y, curiosamente, no figura en los archivos del FBI”.

La muerte de Garza Sada
Los documentos describen cómo los guerrilleros interceptaron el vehículo de Garza Sada en un semáforo, dispararon con ametralladoras y trataron de obligarlo a subir a otra camioneta. El empresario se resistió, por lo que fue asesinado. Los archivos también incluyen entrevistas con familiares y allegados de los guerrilleros, quienes relataron su radicalización ideológica, sus actividades clandestinas y su participación en asaltos bancarios para financiar la lucha armada.
Los periodistas destacaron que las agencias de seguridad estadounidense como el FBI, la CIA y la DEA han operado en México desde hace décadas y que el homicidio de Garza Sada, al quien en el informe describieron como un "multimillonario industrial mexicano" — ya que en ese entonces, con 81 años de edad, era dueño de un imperio cervecero, además de haber fundado el Tec de Monterrey—, no pasó inadvertido para el Buró de Investigaciones, mucho más cuando los responsables del crimen fueron guerrilleros.
En la investigación del FBI se evidencia que ésta agencia seguía pistas de los asesinos del empresario regiomontano, particularmente de sus rutas en la Unión Americana y de los lugares en donde compraron sus armas. Por ejemplo, detalla el archivo revisado por Cedillo y Grillo, se tuvo la firme sospecha de que uno de los homicidas se dio a la fuga a través de la frontera. Asimismo, el informe brinda detalles precisos del crimen y de los responsables, incluso de cómo pudieron haber adquirido las armas con las que ejecutaron a Garza Sada.
En este sentido el documento contiene dos versiones, una realizada el mismo día del ataque al empresario y otra presentada tres meses después del crimen, en esta última se especificó que los hechos ocurrieron a las 9:05 de la mañana del 17 de septiembre de 1973, en la esquina que forman las calles Luis Quintanar y Julián Villagrán, lugar en donde se detuvo el automóvil en el que Garza Sada viajaba debido a un semáforo. Ahí uno de los atacantes, quien iba armado con una metralleta, se acercó por la ventanilla del conductor para amenazar a los ocupantes.

“Un individuo que portaba una ametralladora se acercó a la ventanilla del lado del conductor y, apuntándola, dirigió unas palabras a los ocupantes del vehículo. El conductor entonces disparó contra el atacante”, se explicó en el archivo. Tras la respuesta armada de Chapa Pérez, un segundo sujeto atacó al vehículo por el lado del copiloto, sin embargo, fue abatido, por lo que otros cuatro individuos bajaron de una camioneta, “un modelo azul de 1969 con una franja negra”, su intención era llevarse al empresario, pero este se resistió y fue acribillado.
“Se resistió y provocó que estos individuos le dispararan, causándole la muerte”, puntualizó el informe. En tanto, el resto de los guerrilleros lograron darse a la fuga llevándose consigo los cuerpos de sus compañeros muertos. Cuando la policía llegó al lugar del ataque sólo encontraron el Ford Galaxie baleado, con restos de sangre y lo vidrios rotos; casquillos dispersos; los cuerpos sin vida de Garza Sada, del guardaespaldas de éste y del conductor Chapa Pérez; así como tres armas al interior del automóvil.
“En el asiento trasero había mucha sangre, cristales rotos de la luneta trasera y, en el lado derecho del asiento, una pistola calibre 45 con un casquillo cortado, que había sido disparado”, señaló el archivo consultado por los periodistas. “La puerta delantera derecha, del lado del pasajero, estaba abierta, y se podían ver varios agujeros en la carrocería del coche hechos con armas de fuego de diferentes calibres”, se detalló.
La camioneta con la que los guerrilleros perpetraron el ataque fue localizada horas después del intento de secuestro en la esquina que forman las calles Lima y Justo Corro. El vehículo fue localizado con las puertas abiertas, con manchas de sangre y en su interior había una pistola calibre 9 mm, que también estaba llena de sangre. “Se encontraron más manchas de sangre en el respaldo del asiento delantero, en el lado derecho. Ambas puertas estaban abiertas”, indicó el informe.
Los asesinos de Garza Sada
En tanto, los cuerpos de los guerrilleros asesinados fueron localizados al interior de un automóvil Ford Falcon de 1969, que estaba estacionado al lado de un parque infantil de béisbol. Los asesinos fueron identificados como miembros de la Liga Leninista Espartaquista de Monterrey, un grupo guerrillero formado en 1960. “Con base en los testimonios, declaraciones e investigaciones, la Liga Leninista Espartaquista es directa y totalmente responsable del asesinato del ingeniero Eugenio Garza Sada y sus compañeros”, concluyó el infome.
Aunque los primeros reportes periodísticos señalaron a la Liga Comunista 23 de Septiembre como responsables directos del ataque al empresario regiomontano, los informes del FBI revelaron que fueron integrantes de la Liga Leninista Espartaquista de Monterrey, misma formaba parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre, en la que se congregaron varios grupos guerrilleros formados por intelectuales de izquierda, sindicalistas y campesinos, entre ellos la Liga Leninista.
Por su parte, los dos guerrilleros asesinados en el intento de secuestro de Garza Sada fueron identificados por el FBI como Hernando Martínez, quien laboraba como un obrero de Chihuahua, y Javier Rodríguez Torres, apodado “Moreno”, quien trabajaba en el sector ferroviario. Aunque el Buró Federal también logró identificar al resto de los guerrilleros implicados en este ataque, en los documentos revisados por Cedillo y Grillo se censuraron sus nombres.
El informe también menciona que otros cuatro guerrilleros habrían confesado su participación en el ataque contra el empresario regiomontano, quienes respondían a los nombres de: Hilario Juárez García; Elías Orozco Salazar; Miguel Ángel Torres Manríquez, alias “Dr. Ulises”; y Edmundo Medina Flores, líder del comando. Asimismo, se identificó a Ignacio Arturo Salas Obregón, alias “Oseas”, como uno de los jefes de la Liga, quien también habría sido estudiante del Tec de Monterrey.
En los archivo también se puede encontrar una entrevista con una mujer identificada como esposa de uno de los guerrilleros abatidos, en la que ésta señala que su pareja "estaba involucrado en actividades extrañas", ya que guardaba libros relacionados con la guerrilla y que en algún momento guerrilleros visitaron a su esposo en su casa. Sin embargo, no se especifica si la entrevista corresponde a un interrogatorio por parte de la policía mexicana o por parte del FBI.
La mujer también afirmó que su casa fue utilizada para resguardar el botín que los guerrilleros obtuvieron luego de asaltar un banco en Nuevo Laredo, Tamaulipas. “Encontró una pequeña bolsa con billetes de alta denominación”, se indicó en el informe, en el cual también se citó una entrevista con un presunto familiar de uno de los atacantes que sobrevivió, quien aseguró que había escuchado al guerrillero hablar sobre “Marx, Lenin y el comunismo internacional”.
Además, según el relato de ese hombre, el asesino de Garza Sada lo visitó un día después del ataque contra el empresario y le habría confesado que “estaba huyendo por una ‘acción’ ejecutada contra alguien”, la cual no sólo había fracasado sino que le había costado la vida a dos de sus compañeros, por lo que expresó su deseo de comenzar una nueva vida y al día siguiente escapó rumbo al estado vecino de San Luis Potosí
Los archivos del FBI también detallan las investigaciones que se emprendieron en Estados Unidos por la muerte de Garza Sada, pero “debido a la gran cantidad de censura, es imposible comprender con exactitud qué se descubrió”, destacaron los periodistas, quienes dieron a conocer algunos fragmentos de algunos memorandos a los que pudieron tener acceso. Por ejemplo, en uno fechado el 18 de septiembre de 1973, se indicó que uno de los atacantes ingresó a Estados Unidos por Laredo, Texas, con rumbo a Houston” y se le clasificó como “armado y es peligroso”.
Las armas se compraron en EU
En otro memorando con fecha del 22 de septiembre del mismo año, el FBI solicitó a autoridades de Dallas verificar el historial laboral de un ciudadano mexicano que habría estado relacionado con el caso Garza Sada. “Los datos obtenidos deben enviarse telefónicamente directamente a la división de inteligencia de la sede del FBI, para que los transmita a Legat. Tratar con prontitud debido al gran interés”, se indicó en la petición y en una solicitud posterior se pidió mandar los registros de nómina del restaurante El Chico, ubicado en 110 East Davis Street, Dallas.
Además, el informe del FBI refiere registros de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en los que se consignaron los testimonios de guerrilleros detenidos quienes habrían adquirido armas en territorio estadounidense. Entre ellos, se encuentra el de Joaquín Vite Patiño, quien en 1974, confesó a la DFS que compró un rifle M1 calibre .30, por 90 dólares, en una armería de Los Ángeles, California.
También está la declaración de Edmundo Medina Flores, líder del comando, quien en 1970 aseguró que compró “armas nuevas en un pequeño pueblo fronterizo con Estados Unidos”, con el botín que obtuvo tras un asalto a General Electric de Monterrey, Nuevo León. Asimismo, un guerrillero identificado como Elías Orozco confesó que adquirían armas en la Unión Americana. “Trajimos armas de Estados Unidos y las llevamos a través de Nuevo Laredo y Reynosa”, dijo Orozco.
Por ello, el FBI entrevistó al dueño de una armería en San Antonio, Texas, quien fue acusado de vender armas a guerrilleros mexicanos, no obstante, el hombre explicó que antes de 1968 sus principales clientes eran mexicanos, tras la expedición de la Ley de Control de Armas de 1968, la venta de ese tipo de armamentos fue restringido a delincuentes y extranjeros sin identificación, por lo que dejó de vender a mexicanos.
“Desde que entraron en vigor las nuevas leyes de armas, no vende armas a ciudadanos mexicanos”, se señaló en el archivo del FBI, al que el vendedor señaló que una hipótesis era que los guerrilleros mexicanos ingresaron a su tienda sólo para mirar la mercancía, pero bajo tortura lo señalaron como su proveedor. "Sabiendo cómo las autoridades mexicanas obtienen confesiones, es posible que dieran su nombre para complacerlas", posibilidad que se contempló en el informe.



