MICROHISTORIAS: "ACUÉRDATE DE ACAPULCO"

26/10/2013 - 12:00 am

México ha contado desde siglos atrás con muchos espacios destinados al descanso y a la diversión. En la capital del país, por ejemplo, son famosos los baños de Moctezuma, en el bosque de Chapultepec: una gran alberca del siglo XV donde los emperadores mexicas se daban sus chapuzones.

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Hoteles en Caleta y Caletilla, 1958, fotografía de la Compañía Mexicana Aerofoto Colección ICA

Durante la época colonial se usaban las casas de descanso en la lejana Tacubaya o en el pueblo de San Ángel. En los años del segundo imperio, Maximiliano eligió la bella Cuernavaca. A la aristocracia porfiriana le gustó el lago de Chapala, en Jalisco, para dedicarse a la moda del veleo, la pesca y la natación.

A mediados del siglo XX, el país pasaba por un proceso de modernización y tránsito del campo a la ciudad. La vida moderna, ajetreada, veloz, exigía otros rituales para el ocio y la oferta citadina desplazó a lo bucólico del campo.

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La nueva clase política y empresarial, que contaba con el apoyo del presidente Miguel Alemán, descubrió en el turismo la veta de oro a explotar y eligió Acapulco como el primer sitio en el cual invertir de manera importante.

Para impulsar su desarrollo se destinaron recursos a la creación de medios de comunicación con la supercarretera Cuernavaca-Acapulco (1955), líneas de camiones foráneos y vuelos nacionales y hasta internacionales (contaba con aeropuerto de los años veinte), desarrollo inmobiliario, y una fuerte promoción dentro y fuera del país.

Puerto histórico, Acapulco cobró nueva vida en el sexenio alemanista. El propio presidente pasaba ahí sus periodos de descanso y distracción de sus ocupaciones de gobierno (entre otras cosas, fundó la cadena de hoteles “Continental”; y su buen amigo Jorge Pasquel le prestaba su yate para admirar desde mar adentro la costera que hoy lleva su nombre).

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Artistas de todo el orbe tocaron puerto en sus playas, y disfrutaron de la eterna fiesta que ahí se ofrecía y que proliferó a partir de los años cincuenta, hoteles como Las Brisas, bares, restaurantes como Woolworth y Sanborn’s, cabarets y desde luego, sus playas como la Roqueta, Caleta, Hornitos, Papagayo y Costa Azul.

La playa de Icacos es, por cierto, un caso interesante: dotada en parte como terreno eijdal por Lázaro Cárdenas, fue expropiada por él mismo para infraestructura turística y, después, para PEMEX. La base naval de Icacos se ubica en el mismo lugar a la fecha.

Puede que muchos miren a Acapulco con nostalgia, pero la realidad es que, a pesar de todo, permanece uno de los destinos turísticos más reconocidos mundialmente.

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Redacción/SinEmbargo

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