Ana Lilia Pérez

Julio Iglesias y Juan Collado

"Las fiestas de Collado quedaron como un retrato de la corrupción, tráfico de influencias e impunidad de la clase política en México".

La imagen de aquella fiesta sintetiza años de corrupción, tráfico de influencias e impunidad: en la mesa central estaba el anfitrión y padre de la novia, Juan Collado, el abogado de los poderosos, vinculado al lavado de dinero de políticos priistas; también Carlos Romero Deschamps su cliente y amigo, además de Alfredo del Mazo, entonces Gobernador del Estado de México; el expresidente Enrique Peña Nieto junto a su novia, y otros de sus compadres que en su Gabinete fueron secretarios de Estado. Los priistas convivían con el anfitrión y su invitado principal sentado a su lado: el cantante Julio Iglesias.

En aquella boda de mayo de 2019, desde la mesa con Juan Collado, Julio Iglesias cantaba poniendo el micrófono junto a la boca de Juan para que lo acompañara en las estrofas; escuchaban al dúo otros “influyentes” como los ministros de la Corte José María Aguilar, Jorge Mario Pardo y Eduardo Medina Mora, también estaban Raúl Salinas, Rosario Robles, Manlio Fabio Beltrones y el panista Diego Fernández de Cevallos.

Las fiestas de Collado quedaron como un retrato de la corrupción, tráfico de influencias e impunidad de la clase política en México. Si se hubiese aplicado la Ley a aquellos delincuentes de "cuello blanco" sumarían muchas cadenas perpetuas. Todos quedaron impunes. En el caso de Romero Deschamps, quien durante décadas malversó multimillonarios recursos del sindicato petrolero para enriquecerse cometiendo todo tipo de delitos y actos de corrupción, murió sin pisar la cárcel y la mal habida riqueza que acumuló quedó en manos de su familia.

En el caso de Collado, estuvo un par de años en prisión para pronto quedar impune, por la impunidad que le garantizó el viejo Poder Judicial.

Juan Collado es personaje principal en las operaciones de lavado de dinero que políticos priistas hicieron en la Banca Privada d’Andorra (BPA), el banco radicado en ese paraíso fiscal, que la prensa española definió como “el agujero negro del PRI”, detallando que la BPA reunía en 2012 a 174 “misteriosos” clientes mexicanos con 243 millones de dólares.

Periodistas de El País publicaron que Juan Collado llegó a tener en ese paraíso fiscal 24 cuentas con al menos 120 millones de dólares.

A Collado le gustaba tener en sus fastuosas fiestas al cantante Julio Iglesias, a quien se identifica como uno de sus amigos personales, quien cantó también para él el día de su boda con Yadhira Carrillo en marzo de 2012.

Más allá de los gustos de Collado, está el tipo de transacciones que realizaba con el cantante: en septiembre de 2022 periodistas de El País publicaron que Juan Collado le había pagado a Julio Iglesias 850 mil dólares y hospedaje en hoteles de lujo para que cantara en su fiesta de cumpleaños número 50, que organizó en mayo de 2014 en un complejo residencial de Acapulco. Según la indagatoria periodística, la contratación se habría firmado mediante un contrato reservado como “secreto”, y las transacciones de pago se realizaron precisamente mediante el paraíso fiscal de Andorra, hacia cuentas de un banco de Las Bahamas, que es también paraíso fiscal.

Como su “amigo” Juan Collado, las operaciones en paraísos fiscales son la forma en que opera el cantante:

La investigación periodística que con el título de “Los papeles de pandora” se publicó en el año 2021, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), reveló que Julio Iglesias ha utilizado cinco empresas y 15 sociedades mercantiles offshore para adquirir propiedades y administrarlas mediante operaciones en paraísos fiscales, al igual que su fortuna, que ha estado en las listas de Forbes por años.

Meses después de que Julio Iglesias le cantara a Collado en su fiesta privada en Acapulco, en septiembre de 2015, durante un concierto en Querétaro el cantante invitaba a su amigo Collado a subir con él al escenario para cantar a dúo una de sus canciones, dedicándole estrofas, “mi querido Juan Collado”, le decía, con abrazos efusivos.

En el tiempo que Collado estuvo en prisión, según declaraciones que Yadhira Carrillo dio a la prensa, Julio Iglesias le preguntaba “todo el tiempo” por Collado. “Son como hermanos”, “se idolatran”, decía a los reporteros que la entrevistaban a las afueras del Reclusorio Norte en junio de 2020; que incluso el cantante pensaba visitarlo en el Reclusorio.

Hacía casi un año que Collado había sido detenido, imputado por lavado de dinero, delincuencia organizada y otros delitos. A Collado lo detuvieron en julio de 2019, cuando comía con Romero Deschamps en un lujoso restaurante de Lomas de Chapultepec.

Cuatro años estuvo en prisión preventiva oficiosa, pero en septiembre de 2023, un Juez ordenó modificarle la medida cautelar para que llevara su proceso en libertad. Una vez excarcelado, Collado se fue para España, donde vive también su cliente y amigo Peña Nieto, quien pasa sus días jugando golf en Madrid y viajando a Punta Cana, el paraíso de Dominicana que Collado le recomendara.

En cuanto a Collado, en el podrido Poder Judicial que encabezaba Norma Piña, fueron desechando las acusaciones que enfrentaba para darle impunidad. Para el año 2025, sólo quedaba un recurso que la Unidad de Inteligencia Financiera había presentado ante la Suprema Corte para impugnar las resoluciones de un Tribunal Colegiado que se había negado a vincular a proceso a Collado por fraude en el caso Andorra.

En agosto de 2025, en los últimos días que Norma Piña encabezó la Corte, ésta desechó el recurso promovido por la UIF (solicitud de Amparo Directo 4994/2025) declarándolo como “improcedente”. Con su resolución le garantizó a Collado impunidad.

Hoy es su amigo Julio Iglesias quien está denunciado, bajo graves cargos que han presentado en su contra dos de sus extrabajadoras, quienes fueron víctimas de violencia sexual, psicológica, acoso y agresiones por parte del cantante cuando laboraban en sus mansiones en Punta Cana y Bahamas en el año 2021.

Una sólida y contundente investigación periodística realizada por seis periodistas de ElDiario.es y Univisión, publicada el 13 de enero, indagó durante tres años los abusos que les narraron las dos exempleadas de Iglesias.

A partir de los testimonios de Rebeca y Laura (seudónimos que se les dieron para su protección), en los que detallaron la violencia sexual, psicológica y económica que sufrieron por parte de Julio Iglesias, los periodistas realizaron múltiples entrevistas, revisaron documentos, informes médicos y una muy amplia evidencia para la publicación que ha expuesto los graves abusos por parte de Julio Iglesias contra sus extrabajadoras, cuyos testimonios son desgarradores y detallan toda índole de abusos por parte de quien se ha sentido un todo poderoso e intocable.

Con el acompañamiento jurídico de la organización internacional Women’s Link Worldwide, las víctimas presentaron su denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España. La indagatoria se abrió por posibles delitos de trata de seres humanos con fines de imposición de trabajos forzados y servidumbre, acoso sexual, agresión sexual, lesiones y delitos contra los derechos de los trabajadores.

En una conferencia de prensa, las abogadas de las víctimas transmitieron la postura de las denunciantes. En el caso de la denunciante a quien para su protección se identifica con el seudónimo de Laura, dijo que: “Mi propósito es que ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él. Quiero llevar el mensaje de que las mujeres somos víctimas y sobrevivientes, no victimarias ni culpables”.

Diversas organizaciones de derechos humanos han manifestado su solidaridad y acompañamiento a las víctimas. Amnistía Internacional desde su representación en España emitió una comunicación en que hizo público que decidió apoyar a las denunciantes y solicita a las autoridades que se investigue.

“La violencia ejercida por empleadores contra trabajadoras remuneradas del hogar es una grave violación de derechos humanos. La falta de protección efectiva coloca a estas mujeres en una situación de extrema vulnerabilidad que los Estados no pueden seguir ignorando”, señaló en un comunicado Ana Rebollar, directora adjunta de Amnistía Internacional España.

Se trata de un caso a partir del cual podrían documentarse otros más, ya que, según han relatado los periodistas que realizaron la investigación, la indagatoria sigue abierta.

A raíz de la cobertura noticiosa en muchos medios a nivel internacional se han recordado y presentado videos de programas en los cuales Julio Iglesias, a ojos de todos, con un patrón de conducta abusiva, forzaba a presentadoras de televisión a que lo besaran, o incluso les realizaba tocamientos inapropiados.

Hoy las autoridades españolas tienen el deber y la responsabilidad de que Julio Iglesias no quede impune e intocable, y que sus víctimas puedan tener la posibilidad de justicia.

Ante lo que se ha evidenciado con el caso de Julio Iglesias, es cada vez más claro que aquellas fiestas de Collado congregaban a personajes infames que presumían mucho postín, lujos y maquillaje, para ocultar sus abusos y delitos. Cantaban que eran “señores”, pero en realidad sólo eran truhanes.

Ana Lilia Pérez

Periodista, escritora, analista, profesora de periodismo en la UNAM. Se ha desempeñado como periodista de investigación y analista en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales. Es a... Ver más

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