México

Luchar a contracorriente

Mujeres exigen sus derechos en estados conservadores y gobernados por el PAN

08/10/2022 - 10:20 pm

Frente al estigma del aborto, sociedades conservadoras y grupos políticos de derecha, mujeres y colectivas feministas han encontrado espacios de lucha para impulsar la agenda de derechos de las mujeres en los estados de Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro.

Ciudad de México, 8 de octubre (SinEmbargo).– “Estoy orgullosa”. “Es complicado”. “Estoy agradecida”. “Soy privilegiada”. Así definen mujeres de colectivas feministas de Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes, sus vivencias en algunos de los estados más religiosos y conservadores de México, gobernados durante más de 15 años por el derechista Partido Acción Nacional (PAN).

Si bien el movimiento feminista —o los movimientos feministas, según algunas académicas— tuvo su primer auge en espacios universitarios a finales del siglo XX en México, inicialmente tuvo mayor fuerza en la Ciudad de México, marcado por la historia política del país.

“En este país, con esta historia política que conocemos y en donde, de alguna manera, el centralismo por supuesto que pesó y sigue pesando, podríamos decir que fue en la capital donde [el movimiento feminista] tuvo una mayor presencia y un mayor impulso”, explicó la académica Griselda Gutiérrez Castañeda.

Por esta razón, el hecho de que surgieran grupos feministas y de mujeres que lucharan por sus derechos en otros estados, particularmente aquellos con una sociedad conservadora, fue un trabajo “a contracorriente”.

“Es un trabajo que se está llevando a cabo en condiciones totalmente adversas, y a contracorriente porque el conservadurismo sigue permeando de manera muy señalada a estos estados” de Aguascalientes, Querétaro y Guanajuato, remarcó la investigadora.

Integrantes de diez colectivas feministas se manifestaron en la Plaza de la Reforma del Palacio Municipal de Cancún para exigir justicia por los feminicidios de Victoria Salazar, mujer salvadoreña que murió tras ser arrestada de manera violenta, y por el asesinato de Karla ocurrido en Holbox.
Los colectivos feministas y de mujeres agrupadas que buscan impulsar la despenalización del aborto y el alto a la violencia han surgido en todo el país, particularmente en los últimos años. Imagen ilustrativa. Foto: Elizabeth Ruiz, Cuartoscuro

Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) —actualizada al 2020—, el porcentaje de población que profesa la religión católica es de 81.35 por ciento en Aguascalientes, de 82.82 por ciento en Guanajuato y del 78.59 por ciento en Querétaro.

Además de esto, en los tres estados actualmente son políticos del PAN quienes encabezan el Poder Ejecutivo local, y quienes tienen la mayoría en los congresos locales. En Aguascalientes, María Teresa Jiménez Esquivel rindió protesta el pasado 1 de octubre; en Querétaro, Mauricio Kuri González entró al Gobierno estatal en el 2021; y Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ocupa la gubernatura de Guanajuato desde el 2018.

Aguascalientes ha estado bajo el mando panista desde 1998, con un breve periodo priista entre 2010 y 2016; al igual que Querétaro, que desde el 1997 se pintó de azul salvo un periodo entre el 2009 y 2015. Guanajuato, en cambio, lleva 31 años de ser gobernado por el PAN sin ninguna interrupción.

“Ese conservadurismo tiene un peso muy significativo. ¿En qué sentido? En el sentido de que acentúa las resistencias y las dificultades que las mujeres con un ideario feminista tienen que encarar. Podríamos decir que si, en general, el feminismo suele desatar —históricamente y aún a la fecha— (…) un profundo recelo, escepticismo, desconfianza, y temor, incluso, por lo que conlleva ese tipo de resistencias, si se tratara de ponerlo en escala, podríamos decir que no tiene parangón con el que encaran precisamente estas mujeres en cualquiera de esos estados”, consideró Gutiérrez Castañeda.

Grupos en contra del aborto se han manifestado en diversas ocasiones, con un mayor auge en estados conservadores. Foto: Imagen ilustrativa, Moisés Pablo, Cuartoscuro.

GUANAJUATO: EL ESTADO MÁS PELIGROSO PARA MUJERES

Guanajuato, en los últimos años, se ha convertido en uno de los estados más peligrosos y letales para la población en general, con un total de dos mil 271 homicidios entre enero y agosto de 2022. Esto también se ve reflejado en la violencia contra mujeres: es el primer estado a nivel nacional en homicidios dolosos (259) y homicidios culposos (332) de mujeres, además de haberse registrado 14 presuntos feminicidios de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo de del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En total, ya superó al Estado de México en número de muertes violentas de mujeres con un total de 605, contra 453 en territorio mexiquense.

Asimismo, tiene dos municipios en la lista de los 100 municipios con mayor número de presuntos feminicidios: León, el número 13, con seis; y Silao, número 82, con dos.

“Guanajuato es, como saben, un ambiente de inseguridad brutal donde no solamente no se puede garantizar la seguridad de las mujeres, sino de la población entera”, dijo al respecto Verónica Cruz, fundadora de la asociación civil “Las Libres”.

“Las Libres” lleva 22 años trabajando por los derechos de la mujer, en temas de violencia feminicida, sexual, doméstica y empujando la agenda de la despenalización del aborto y derechos sexuales en Guanajuato.

Verónica Cruz, directora de la organización “Las Libres”, un grupo de defensa del aborto, habla durante una reunión de activistas mexicanos y estadounidenses en Matamoros. Foto: María Verza, AP.

“Recuerdo que hace 22 años que empezábamos a no solamente hablar de abortos, sino de feminismo, de violencia contra las mujeres, [en Guanajuato] era una sociedad súper retrógrada; todo el mundo quería quedarse, en términos culturales, en el lugar donde estaban. Es decir, las mujeres tenían que estar en la casa, y las políticas familialistas eran como las políticas de Gobierno; la sociedad estaba muy cómoda con lo que decía la Iglesia respecto a las mujeres”, detalló.

Sumado a esto, la crisis de personas desaparecidas ha dejado un total de 15 mil 155 personas desaparecidas, no localizadas y localizadas desde el 1 de enero de 2006 al 6 de octubre de 2022, incluyendo siete mil 783 mujeres. Las colectivas feministas han encontrado, en parte, una lucha en común con madres que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas.

“Irapuato y Guanajuato tienen un problema muy serio de violencia contra las mujeres, de desaparición de mujeres, de asesinato de mujeres”, recordó Cruz. En este contexto, y propiciado por la desaparición y posterior encuentro del cuerpo sin vida de Debanhi Escobar en Nuevo León, colectivas y mujeres de la sociedad civil marcharon el 1 de mayo de 2022.

Tras la marcha, policías mujeres que custodiaban el acto golpearon, amenazaron y detuvieron a varias mujeres, incluyendo a algunas que no habían participado en la manifestación. El saldo final fue de 22 mujeres, un hombre y cuatro adolescentes que fueron llevadas a las instalaciones judiciales, algunas con golpes propiciados por las uniformadas.

“[Fueron acusadas de] supuestos delitos que habían cometido, como agresiones a policías, lesiones graves que les habían causado según a los policías, y los daños al patrimonio, como es la presidencia municipal, que la habían querido incendiar y que habían quebrado una ventana”, indicó la activista. “Las Libres” ha participado en la defensa legal de las mujeres acusadas para liberarlas primero, y posteriormente conseguir que se les quitaran los cargos impuestos.

El proceso legal continúa todavía después, ya que algunas manifestantes presentaron quejas individuales ante el Ministerio Público por abuso de autoridad e incluso abuso sexual a manos de uniformados.

“Se pudo apreciar que en la manifestación del 1 de mayo de 2022, sí se realizaron conductas violatorias de los derechos humanos por parte de las personas integrantes de la SSCM (Secretaría de Seguridad Ciudadana Municipal)”, fue el análisis de la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato, quien emitió una recomendación sobre el caso el pasado 30 de septiembre, entre las cuales se incluyó una disculpa pública de parte de la Alcaldesa de Irapuato, Lorena Alfaro, quien acató el escrito.

“AQUÍ LA IGLESIA ESTÁ METIDA EN LA POLÍTICA”

En Aguascalientes, la Iglesia católica y la vida política del estado van de la mano. “Aquí la Iglesia está metida. Es decir, la Iglesia no se queda en el púlpito, la Iglesia no se queda en las misas del domingo. La Iglesia se mete políticamente”, explicó Angie Contreras, integrante de la asociación civil Cultivando Género.

No sólo eso, sino que el campo quedó abierto para que organizaciones conservadoras como el Frente por la Familia también lograran tener injerencia política.

”Estos grupos ultraconservadores han sido bastante listos porque han ido metiéndose en los diferentes espacios poco a poco, tomando estos espacios en lugares de toma de decisión y en lugares de poder donde pueden hacer estas injerencias. Ya no solamente se queda desde el púlpito, o en ese tipo de organizaciones, sino que están yendo más allá, en estos espacios donde pueden incidir realmente”.

Debido a la cercanía entre el obispado hidrocálido y la clase política, las feministas en Aguascalientes han aprendido a estar en una constante lucha donde se mantienen pendientes de cualquier acontecimiento que pudiera marcar un retroceso en los derechos de las mujeres.

”Estamos vivimos una constante resistencia, cuando hablamos de garantizar nuestros derechos”, notó Contreras. “Nos ha sido muy difícil poder empezar a proponer una agenda propia porque están tan metidos [los grupos conservadores] en todos los espacios, que nuestra constante es defendernos y defender lo poco que tenemos”.

HABLAR DEL ABORTO EN MEDIO DEL ESTIGMA

“El Bajío está mayormente dominado, desde hace muchísimos años, por el PAN, que sabemos que es un partido súper conservador, entonces como están en todos los niveles del Gobierno, es intentar impulsar una agenda para despenalizar el aborto”, apuntó Maryan Escobar, integrante de la colectiva guanajuatense Verde Aquelarre.

Ella y Diana Cortés, ambas de la misma agrupación, reconocieron que en Guanajuato existía un gran estigma a nivel social para hablar sobre aborto, además que existían movimientos en contra del aborto, denominados por ellas como “antiderechos”, que en ocasiones convocaban a manifestaciones en los mismos espacios y días que feministas marchaban para exigir la interrupción voluntaria del embarazo.

“Ya hemos tenido algunos encuentros con los ‘antiderechos’, algunos ciberataques”, como doxing (la revelación de información personal y datos sensibles para agredir a una persona en Internet), expresó Cortés.

Verónica Cruz, de “Las Libres”, aportó que en los más de 20 años de trabajo de la asociación civil, ha cambiado la percepción del aborto, aunque el PAN –con 21 legisladores en el Congreso local de 36 totales– no ha querido poner el tema en la agenda pública.

“A nosotras que nos tocó trabajar con el tema de aborto desde el principio, justo por los escándalos que el propio Gobierno hizo junto con la Iglesia Católica, de querer criminalizar a las mujeres de víctimas de violación después de un aborto, pues conocimos mucho de esta creencia que tenía la gente respecto al aborto, y de estar completamente en contra hemos visto 22 años donde la población se va sintiendo más o menos cómoda con el tema, e incluso apoya. Hemos logrado, creo, obviamente con muchísimo trabajo, el consenso en la despenalización social, en que no queremos a las mujeres en las cárceles por abortar, en que el aborto es un derecho, aunque el Gobierno del PAN –que como sabes tiene más de 30 años gobernando Guanajuato– en ese tema ha ido muy retrasado y sin querer entrarle al debate”, destacó.

En Querétaro, donde el PAN mantiene 14 diputados de 25 totales, el aborto tampoco ha logrado ser despenalizado, por lo que colectivas brindan información a mujeres que quieren abortar para que puedan hacerlo de manera segura desde sus hogares con medicamento, con base en manuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“No hablan, por ejemplo, de la diversidad de mujeres dentro de la comunidad LGBT+, por ejemplo, eso no se habla. No se habla mucho de mujeres trans, tampoco, no se habla del aborto. Hay muchos temas que de alguna manera entrarían dentro de la agenda feminista, sin importar tanto las corrientes o todo eso, pero que no tienen cabida aquí en el estado. Nosotras [de la colectiva Las Apapacho], moviéndonos más en el tema del aborto, es algo que hemos visto, una mayor resistencia a estos temas, y mayor resistencia de las mismas autoridades a hablar al respecto”, expuso Marina Estrada. “No es lo mismo hablar en Querétaro del aborto que, por ejemplo, de la violencia digital”.

LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA

En el 2021, al menos 10 mujeres que participaron en una marcha en Querétaro por el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de dicho año recibieron citatorios de las autoridades de Justicia, por pintas y destrozos hechos en la Alameda central y en unas instalaciones de la Fiscalía queretana.

Tras el aviso, mujeres feministas se manifestaron y denunciaron públicamente acciones de persecución política en su contra por parte del Gobierno queretano. Así como este ejemplo de criminalización de la movilización social, previo a la marcha feminista del 8 de marzo del año en curso, el Gobernador Mauricio Kuri González advirtió que se aplicaría la ley a quienes realizaran una “conducta indebida”.

Estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro tomaron las instalaciones del campus escolar a finales de septiembre. Acusan falta de apoyo de la institución en casos de acoso y violencia de género. Foto: César Gómez, Cuartoscuro.

“Hemos visto muchísimo la forma en la que se ha empezado la criminalización aquí en el estado”, anotó Marina Estrada. “El Estado no le interesa escuchar a las personas, no le interesa escuchar a las morras, no les interesa escuchar por qué se manifiestan. El Estado nada más no quiere que le rompan sus vidrios ni que le rayen sus paredes, eso es lo que no quiere y la verdad es que sí se ha visto esta esta criminalización”.

“No sólo en la cuestión del tema feminista, sino también hemos visto una mayor criminalización en temas generales de las protestas, por ejemplo en todas las protestas que se llevaron por el agua”, remarcó, haciendo referencia a las agresiones y detenciones ocurridas en junio de este año tras una manifestación pacífica realizada en la capital queretana por la aprobación de la polémica Ley de Aguas.

Además de los acontecimientos en Irapuato, en León, Guanajuato, se registró otro caso de represión policial al terminar una protesta que se convocó después de que un uniformado abusara sexualmente de una joven en agosto de 2020.

“Había chicas que era su primera manifestación feminista y que querían incursionar en el mundo feminista, en la protesta feminista; digamos, les estaba ‘cayendo el veinte’ de todas las problemáticas que viven las mujeres: las mujeres jóvenes en las calles, el acoso sexual en las escuelas, en las calles, en el trabajo. Se estaban manifestando y lo que obtienen es esa criminalización y esa represión, ese abuso policial, y es una brutalidad”, recordó Verónica Cruz de “Las Libres”.

EL ORGULLO Y LA LUCHA

Aunque los retos de ser feminista o pertenecer a grupos de lucha por los derechos de las mujeres son varios en estos estados, las mujeres reconocen que también hay avances y logros.

”Estoy muy orgullosa [de ser feminista en Guanajuato]. Todo el mundo me decía en Ciudad de México, ‘Pero, ¿qué haces en Guanajuato? Como una tierra casi imposible de conquistar en materia de feminismo, y yo siempre decía que aunque es el estado más retrógrada, más conservador, panista, católico… todas las agravantes para que el feminismo diera frutos, y yo decía que justo por eso. Primero, porque soy guanajuatense, porque primero voy a luchar por las mujeres, las mías, las guanajuatenses, y las que yo considero que lo necesitan más, ahí voy a donar mi trabajo, mi energía, mis esfuerzos”, compartió Verónica Cruz de “Las Libres”. “Me siento súper orgullosa porque justo creo que de tener ese contexto tan adverso, ha sido muy muy importante mi trabajo y el trabajo de ‘Las Libres’ para cambiar la cultura”.

En Querétaro, Marina Estrada de “Las Apapacho” ve la complejidad pero también la alegría de un movimiento que va en auge y sigue creciendo. “Tenemos mayor respaldo y mayor organización, y hasta cierto punto una mayor facilidad de conectar entre nosotras para trabajar, que a lo mejor hace unos 10 años. Creo que sí es un movimiento que va muy en aumento aquí en el estado, y que todavía no ha parado de crecer”.

Las cifras de las marchas por el Día Internacional de la Mujer en marzo lo confirman: de decenas de mujeres en las calles queretanas se pasó a cientas y luego miles en el 2022.

Y en territorio hidrocálido, el fuego no se apaga. “A veces es muy frustrante”, reconoció Angie Contreras. “Se siente como si lo que estás haciendo es un pasito, pero hay tres pasitos para atrás, y pareciera que no avanzamos para nada. Hay otras veces que es bastante gratificante saber que me encuentro del lado correcto de la historia”.

Su lucha, sabe, podría no dar frutos durante su actuar, pero podría repercutir en generaciones posteriores, y eso la motiva.

“Si quiero dedicarme a lo que yo quiera también fue gracias a otras mujeres que dieron tiempos, vida, sueños, espacios y libertades para que aquí en Aguascalientes yo pudiera decidir, y lo que me corresponde es justamente seguir desde esta lucha, porque los derechos y las libertades que yo no tengo hoy, y esa tranquilidad y esa paz con la que yo no puedo salir a los espacios públicos, o este miedo a que el sistema de justicia no funcione para nada, quiero que las siguientes generaciones sí lo tengan”.

Tamara Mares Rivera
Periodista por la UNAM. Sus principales intereses son derechos humanos, política y género. Es somnolienta sin café y apasionada de la mar.
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