Después de una protesta frente al Palacio de Gobierno en Culiacán, donde reporteros le gritaron a Quirino Ordaz que diera la cara, el Gobernador accedió a reunirse con el gremio, que lo acusó de complicidad en el asesinato del periodista Javier Valdez. Asimismo, le exigieron su renuncia si es que las agresiones contra los reporteros en ese estado continúan.

Este martes la prensa mexicana e internacional rechazó la violencia en contra de los últimos seis peridistas ultimados en lo que va del año. En la Ciudad de México, Sinaloa, Quintana Roo, Guerrero y Jalisco se realizan actos de protesta y movilizaciones.

Ciudad de México, 16 de mayo (SinEmbargo).- Reporteros de Sinaloa recriminaron este día al Gobernador del estado, Quirino Ordaz Coppel, por el asesinato del periodista Javier Valdez, ocurrido ayer en calles de Culiacán.

“No venimos a pedirle nada a este Gobernador, carajo, lo que venimos a decirle es que o es cómplice o inépto, un asesino, como esos. Para ser periodistas les hace falta mucho, les hace falta lo que tenía Javier, carajo. Eso es lo que tenemos que exigir aquí y ahora.

“Señor Gobernador, o es cómplice o es un imbécil, porque es lo que ha estado promoviendo en este país este Gobierno federal y este Gobierno del estado”, reclamó uno de los reporteros en el encuentro que sostuvo Quirinon  Ordaz con la prensa en el Palacio de Gobierno.

Su reclamo fue aplaudido por el resto de los reporteros, mientras se escuchaba a otra persona pedir respeto. “Compañeros, hay que respetar”.

El Gobernador, de fracción priista, accedió a reunirse con el gremio después de una protesta que reporteros realizaron afuera del recinto con sede en Culiacán, donde le gritaron que diera la cara, que bajara a la explanada a atenderlos. “Baja Quirino, baja Quirino, para que nos atiendas”.

Primero, los periodistas fueron atendidos por el Subsecretario de Gobierno, Antonio Castañeda y el titular de comunicación social, Alberto Camacho, quienes les dijeron que Ordaz Coppel no se encontraba.

Los periodistas no esperaron más y entraron al edificio. Subieron al despacho del Gobernador, en el tercer piso de la dependencia, y luego de gritar que quería ver a Quirino Ordaz, fueron recibidos por el mandatario en el auditorio.

Los reporteros le exigieron que no sea cómplice del asesinato de Javier Valdez, quien ayer se convirtió en el sexto periodista asesinado en lo que va del año.

Asimismo, le exigieron el pronto esclarecimiento del caso y su renuncia, si es que las agresiones contra el gremio en ese estado continúan.

Luego de que algunos de los representantes de los medios externaron sus exigencias, Quirino Ordaz les dijo: “Estoy igual de indignado que ustedes y sufro el mismo dolor, tuve la fortuna de haberlo conocido”.

El Gobernador externó que él también quiere que llegue la tranquilidad a Sinaloa, “ni busco excusas, ni culpables. Yo desconocía con lo que se contaba en la policía para atacar la delincuencia cuando llegué al Gobierno”, además, precisó que los apoyos por parte de la federación no son suficientes.

“Todo lo que haya que hacer esclarecer este crimen, si es preciso se realizará una fiscalía especial para este caso, con recursos para que tengamos los medios y herramientas para resolver esto”, se comprometió el Gobernador.

El asesinato de Valdez se suma, este año, a los de Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, Miroslava Breach, Máximo Rodríguez y Filiberto Álvarez en México. En el sexenio de Enrique Peña Nieto al menos 89 voces se han callado.

Este martes la prensa mexicana rechazó la violencia en contra de sus colegas ultimados.

En la Ciudad de México, Sinaloa, Quintana Roo, Guerrero y Jalisco se realizan actos de protesta y movilizaciones. Algunos medios optaron por poner en negro su sitio de sitio de internet, con las fotos de los seis periodistas asesinados en México desde marzo, y una exigencia de justicia.

Valdez fue abatido ayer en la ciudad de Culiacán, capital del estado de Sinaloa, base del cártel de droga que lleva el mismo nombre y cuyo líder es el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El asesinato tuvo lugar dos días después de que un equipo de siete reporteros fuera atacado por un centenar de hombres armados cerca de la ciudad de Acapetlahuaya, en el estado de Guerrero.

Hasta el momento, ninguna persona ha sido detenida por esos seis asesinatos. México es el país más peligroso para la profesión periodística.