Léo Karmann reconoció que en un principio se tuvo que enfrentar a distintos obstáculos porque la industria cinematográfica francesa no está acostumbrada a desarrollar filmes fantásticos.

Ciudad de México, 21 de octubre (SinEmbargo).- ¿Qué pasaría si tuvieras un superpoder? En múltiples cintas de ciencia ficción parece ser algo genial pues a pesar de que en un principio los héroes intentan ocultarlo, terminan por mostrarlo al mundo. Sin embargo, hay veces que los secretos deben ser guardados para no lastimar a quienes uno ama y esa, es la primicia de La última vida de Simón (La Dernière Vie de Simon).

La cinta que aterrizó como este título de la 24 edición del Tour de Cine Francés ha logrado captar la atención de sus espectadores ya que desde un principio la historia dista de ser un drama romántico aunque al final hace uso de este elemento para cerrar con broche de oro.

Durante una mesa virtual con medios nacionales, su director, Léo Karmann, reconoció que en un principio se tuvo que enfrentar a ciertas trabas porque la industria cinematográfica francesa no está acostumbrada a desarrollar cintas fantásticas.

Simón, Thomas y Madeleine. Foto: Cortesía para SinEmbargo

El pequeño Simón guarda un secreto extraordinario. Foto: Cortesía para SinEmbargo

“No fue complicado filmarlo, lo complicado fue hacer que la industria francesa confiara y me dejara hacer la película. Hoy parece que el cine de lo imaginario estuviera permitido en todos los países del mundo excepto en Francia. En Francia para hacer cine popular se cree que sólo se debe hacer comedia”, explicó.

“Yo fui influenciado por Spielberg, por ese cine de los años 90 y el cine de Guillermo del Toro. Hubo muchos cineastas con quienes crecí y no son franceses, pero su cine me hacía viajar y cuando quise hacer lo mismo en Francia me dijeron ‘esto no se hace en Francia’, hasta nos dijeron ‘el guión está precioso, si el cineasta fuera coreano lo aceptaríamos'”, agregó.

El filme narra la vida de Simón, un niño huérfano que sueña con que un día llegue una familia que lo adopte, el único detalle es que guarda un secreto: el pequeño de 8 años tiene la capacidad de trasformarse en cualquier persona.

Durante una excursión del orfanato, Simón conoce a Thomas y a su hermana, Madeleine, quienes le piden a sus papás invitar a Simón a pasar un fin de semana con ellos. Durante su estancia con la familia, Simón les revela su secreto a sus nuevos amigos, quienes durante un pacto juran guardarlo.

Además de la excelente narrativa, la ópera prima del cineasta, considerado por la crítica como el nuevo primo francés de Steven Spielberg, cuenta con un trabajo extraordinario de efectos especiales pues en las transformaciones de Simón no se ven forzadas.

En una pregunta cedida para SinEmbargo, Karmann explicó cómo fue que la producción trabajó en el efecto de cambio de rostro de Simón y la dificultad que esto representó a la hora de llevarlo a cabo.

“En toda la película hicimos un trabajo de des-realidad, pero aunque queríamos quitarle realismo a la película, también lo que nos parecía importante era que lo era fantástico pareciera lo más natural posible. No queríamos que hubiera lucecitas, flashes o lentejuelas sino queríamos que fuera algo físico como si se tratara de un músculo adicional que tuviera el personaje”.

“Usamos puro 2D, nunca hubo 3D. En todo lo que es rostro, piel, ojos y cabello, no había 3D y la idea era trabajar sólo con imágenes verdaderas y entonces pasar de un rostro a otro digitalmente fue bastante difícil de lograr sin que se viera en algún momento dos ojos. Para mi era importante que no se viera el efecto porque se hubiera podido romper la emoción”, detalló.

Karmann se tardó nueve años en realizar la cinta. Foto: Cortesía para SinEmbargo

La industria francesa no creía en el éxito del filme de Karmann. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Conforme transcurre el largometraje, un evento desafortunado rompe los corazones de la nueva familia de Simón, por lo que él toma la decisión de guardar mejor que nunca su secreto para no lastimar a las personas que le ofrecieron un lugar en su mesa.

Sin embargo, la verdad siempre sale a la luz y Madeleine termina por descubrir lo que Simón ha ocultado por años. Al sentirse traicionada, lo pone al descubierto con su familia hasta que sucede algo inesperado.

A pesar de haberse enfrentado a distintos obstáculos, Léo Karmann, quien se declaró abiertamente fan del cine de Del Toro y Alfonso Cuarón, pudo llevar esta cinta a la pantalla grande después de haber trabajado en ella durante nueve años.

La última vida de Simón, protagonizada por Benjamin Voisin, Martin Karmann y Camille Claris, se encuentra dentro de la cartelera del Tour de Cine Francés, muestra que se llevará a cabo hasta el 11 noviembre de 2020 en 73 ciudades de la República Mexicana de forma simultánea.

 

Póster de La última vida de Simón. Foto: Especial