Si los priístas regresaran a Los Pinos se verían obligados a instrumentar las reformas, como la Reforma Política, que hasta ahora han rechazado, auguran los oráculos del optimismo. Y ojalá fuera cierto que una nueva era de presidencias priístas sería señal de alternancia saludable y no de regresión lamentable. Ojalá fuera verdad que tanto el país como el PRI han cambiado lo suficiente como para prevenir el resurgimiento de las peores prácticas del pasado.
Por Denise Dresser
MÁS EN Opinión
Ana Lilia Pérez
Extorsiones trumpianas
""Las manifestaciones ciudadanas contra las políticas e injerencismo del gobierno de Trump se van ext..."
Álvaro Delgado Gómez
Contra la censura
""Es un muy mal mensaje a los mexicanos que, desde dos medios de Estado, el Canal Catorce del Sistema..."
Fundar
¿Qué hacer con la crisis forense este 2026?
""La atención a la crisis forense no está pensada como política de Estado, es decir, no hay intención..."