El domingo pasado, el austriaco Felix Baumgartner se convirtió en el primer ser humano que rompe la velocidad del sonido en caída libre. Todo el mundo estuvo pendiente del salto de más de 39 mil metros que realizó el temerario deportista, tras un viaje de ascenso que duró más de dos horas. El espectáculo protagonizado por Baumgartner provoca varias preguntas: ¿Hasta que punto estamos siendo testigos de un acto snuff?, ¿qué aporta a la humanidad el que un hombre tenga los pantalones del tamaño ó de la altura del salto que dio? Después del salto quedan varias reflexiones como la existencia de otras barreras que es urgente romper como las barreras de la comunicación, las del entendimiento, de la impunidad, así como las barreras ideológicas, religiosas y de expresión libre que incluso provocan guerras internas y externas. Por eso me pregunto: ¿Y después del salto... qué? Las Cosas Simples.
Por Vanessa Bauche
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