Dadas las respuestas a mi videocolumna la semana pasada respecto al salto del austríaco Felix Baumgartner donde lancé al vacío: ¿Qué aporta éste acto a la humanidad? Y donde la mayoría desaprobó la pregunta y explicó con detalle todas las evidentes aportaciones tecnológicas, científicas, etcétera, que el hecho aportó, surgen en mi nuevas preguntas: ¿Por qué respondemos a priori y apasionadamente cuando rechazamos el cuestionamiento, sin darnos la oportunidad de leer todas las posibilidades de juego que la pregunta misma plantea? y ¿Por qué será que no respondemos con la misma vehemencia cuando coincidimos con algún cuestionamiento? Espero gustosa sus comentarios. Las Cosas Simples.
Por Vanessa Bauche
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